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Señales tempranas de desafíos de aprendizaje

Consejos para averiguar si los niños pequeños necesitan apoyo para salir adelante.

Rae Jacobson

Mi hija, de cuatro años, ha estado intentando escribir el número cinco. Quiere hacer una tarjeta de cumpleaños para una amiga. “No, eso no está bien…”, murmura, sobre sus garabatos serpenteados en la página. En el sexto intento, la frustración se apodera de ella. “No puedo hacerlo”, grita, tirando el bolígrafo al suelo. “¡Los cincos son demasiado difíciles!”.

Esto no es nada extraño para una niña de preescolar que está empezando a aprender los números y las letras (y que a veces se tira al suelo angustiada si su plátano se rompe por la mitad), pero no puedo evitar sentir una pequeña punzada de preocupación.

Cuando yo crecí, tuve disgrafía y discalculia. Al ver que mi hija tiene dificultades, me pregunto cómo sabré si ella también tiene desafíos de aprendizaje. Cuando los niños tienen problemas de aprendizaje, la intervención temprana puede ser de gran ayuda. Pero, ¿cómo pueden los padres saber si deben preocuparse, y cuándo?

¿Qué es una discapacidad del aprendizaje?

Las discapacidades del aprendizaje (LD, por sus siglas en inglés) se diagnostican cuando un niño tiene serios problemas con una habilidad o materia académica específica, como las matemáticas o la lectura. Las discapacidades del aprendizaje se definen por un desfase entre lo que se espera que un niño pueda hacer desde el punto de vista del desarrollo y lo que realmente puede hacer. Por ejemplo, un niño que no tiene problemas para seguir el ritmo de sus compañeros en otros aspectos, pero que se queda muy rezagado en la lectura.

Aunque algunos trastornos, como el autismo, pueden ser diagnosticados, y a menudo se diagnostican, durante la etapa preescolar y los primeros años de escolaridad, las discapacidades del aprendizaje no suelen hacerse evidentes sino hasta que los niños son un poco más mayores, cuando han tenido la oportunidad de estar expuestos a la educación formal.

Esto se debe en parte a que, en lo que respecta al aprendizaje temprano, los niños desarrollan sus habilidades a diferentes velocidades. Un niño que parece ir por detrás de sus compañeros a la hora de formar las letras o leer palabras cortas puede necesitar un poco de tiempo para ponerse al día. Estar en el extremo más joven (o entre los mayores) de la clase puede significar que algunos niños van un poco por delante o por detrás de otros estudiantes. Y, al igual que los adultos, los niños tienen diferentes fortalezas y debilidades. Un niño puede sobresalir en las sumas pero tener problemas para escribir su nombre, mientras que otro puede leer palabras básicas desde el principio pero tener problemas con los números. A medida que crecen y maduran, sus capacidades suelen emparejarse.

Sin embargo, para algunos niños, estos problemas de aprendizaje tempranos pueden ser una señal de futuras dificultades académicas. Y aunque los niños pueden ser demasiado jóvenes para un diagnóstico formal en el preescolar y durante los primeros años del kínder, el apoyo (y si es necesario, la intervención temprana) pueden tener grandes beneficios. Daryaneh Badaly, PhD, neuropsicóloga clínica del Child Mind Institute, explica que hay algunos signos a los que los padres pueden estar atentos durante los primeros años de aprendizaje de los niños.

Los primeros signos de desafíos con el aprendizaje

“En los niños más pequeños, los desafíos de aprendizaje no lucen igual que en los niños mayores, porque el trabajo que se les pide es poco”, explica la Dra. Badaly. “Dicho esto, hay algunas cuestiones específicas que pueden sugerir que un niño tenga dificultades con algunas habilidades tempranas específicas”.

Control de la motricidad fina: “Los problemas de control de la motricidad fina pueden aparecer pronto. Es posible que los niños tengan dificultades para aprender a sujetar un crayón correctamente, que tengan problemas para utilizar los utensilios, o que incluso rehúyan colorear o dibujar formas porque les resulta físicamente difícil”, dice la Dra. Badaly. “La detección temprana de esos problemas brinda a los padres la oportunidad de poner en marcha apoyos como la terapia ocupacional, para reforzar esas habilidades y que no se conviertan en un obstáculo para el aprendizaje más adelante.”

Problemas de lenguaje: Los problemas de comprensión o de uso del lenguaje pueden ser una señal de que un niño pudiera ser diagnosticado posteriormente con un trastorno del aprendizaje basado en el lenguaje.  “Hay diferentes funciones del lenguaje que pueden estar alteradas”, dice la Dra. Badaly. Los niños pueden tener problemas con el lenguaje receptivo, lo que significa que tienen dificultades para entender las palabras que escuchan o leen. O pueden tener problemas con el lenguaje expresivo, es decir, con el uso de palabras para expresarse. Los niños también pueden tener problemas con ambos. “Si un niño tiene problemas para entender el lenguaje oral o para expresarse, la intervención puede ser útil”, dice.

Habilidades de lectura tempranas: Aunque la mayoría de los niños apenas leen palabras básicas durante los años del preescolar, están desarrollando de otras maneras las habilidades que forman los componentes básicos de la lectura. “En esta etapa hay mucho juego con los sonidos, como los juegos de rima o la combinación de palabras y sonidos”, dice la Dra. Badaly. “Si a un niño le cuesta mucho captar los sonidos o no parece captar las rimas, se debe observar un poco más de cerca”.

Habilidades matemáticas tempranas: “Cuando los niños están aprendiendo a contar, si los números no les resultan tan fáciles, o no parecen comprender los fundamentos básicos para contar, como poner las cosas en orden, eso podría ser algo a lo que habría que prestar atención”, dice la Dra. Badaly. Los problemas con los números pueden ser especialmente claros en el primer grado, explica: “Si al final del primer grado un niño no entendiera realmente el concepto básico de la suma, definitivamente sería motivo de preocupación”.

Pistas de comportamiento: Si usted nota que su hijo se frustra o se enfada con frecuencia durante una determinada actividad, como dibujar formas o construir con bloques, eso puede ser una señal de que las habilidades necesarias para ese tipo de aprendizaje son un reto para él. “Si hay algo que un niño no quiere hacer o se enoja mucho cuando se le pide que lo haga, probablemente sea porque le es difícil”, dice la Dra. Badaly. La pregunta —dice— es: ¿Por qué es difícil? “¿Es que no se les ha enseñado esta habilidad? ¿O es porque al niño le cuesta mantenerse concentrado, o porque la tarea en sí es difícil?”.

Síntomas del TDAH: Otra pista de comportamiento que vale la pena considerar durante los primeros años son los signos de TDAH. Aunque el TDAH se considera un trastorno del comportamiento, tiene un gran impacto en la forma en que los niños aprenden, y muchos niños con TDAH tienen también trastornos del aprendizaje. “En preescolar, aunque probablemente no hagamos un diagnóstico de algo como el TDAH, si tenemos un niño que choca contra las paredes y no puede quedarse quieto, podríamos decir, bueno, este niño podría terminar siendo diagnosticado con TDAH, y se podría beneficiar de una intervención de comportamiento”, señala la Dra. Badaly.

Qué pueden hacer los padres

Para los niños con problemas de control motor fino o de lenguaje receptivo o expresivo, existe ayuda específica.

  • Los niños, incluso los más pequeños, con problemas de motricidad fina pueden beneficiarse de ver a un terapeuta ocupacional (OT, por sus siglas en inglés). Los terapeutas ocupacionales pueden trabajar con los niños para mejorar su agarre, su tono muscular y su coordinación mano-ojo, y ayudarlos a desarrollar sus habilidades sociales y de autorregulación.
  • Si usted nota que su hijo tiene problemas de habla o de lenguaje, o que tiene un retraso en el habla, programe una cita con su proveedor de atención médica. El médico de su hijo puede solicitar que se haga una prueba de audición y revisar la garganta y los reflejos de su hijo para descartar cualquier otra causa antes de sugerir otros pasos. Si parece que es necesaria una intervención temprana, su hijo puede ser referido con un patólogo del habla y el lenguaje (SLP, por sus siglas en inglés) que lo ayude a trabajar en la comunicación.

Los problemas motrices y del habla (especialmente cuando se observan junto a desafíos sociales) también pueden ser signos de autismo, que, a diferencia de los trastornos del aprendizaje, “se puede diagnosticar con precisión durante la primera infancia”, dice la Dra. Badaly. “Y la detección e intervención tempranas pueden ser extremadamente beneficiosas.” Si usted, o el maestro o médico de su hijo, notan que su hijo muestra algunos de los primeros signos de autismo, programe una cita para que lo evalúe un profesional.

Lo que los padres pueden hacer en casa

Apoyar el aprendizaje de su hijo fuera del aula es fundamental. Actividades sencillas como leer, contar o dibujar juntos pueden ayudar a los niños a practicar sus habilidades en un entorno de bajo estrés. “Dedicar tiempo a fomentar el gusto por la lectura al permitir que su hijo elija los libros que leen juntos” puede ayudar, dice la Dra. Badaly. “O incluso solo ayudarlos a habituarse a cómo es un libro, aquí está el título, aquí está la historia”. Del mismo modo, “la práctica de las matemáticas puede ser tan sencilla como contar las manzanas cuando hacen una tarta juntos”.

La cuestión, explica, es hacer que el aprendizaje se sienta más natural y menos tenso. “Toda práctica es buena”. Pero advierte, los padres deben tener cuidado de no abrumar a los niños. “Hay que enfocar el aprendizaje de forma divertida y entusiasta, en lugar de convertirlo en un trabajo, lo que puede ser contraproducente y hacer que los niños se sientan menos comprometidos, no más”.

Apoyar la autoestima de los niños

Las diferencias de aprendizaje pueden hacer estragos en la confianza de los niños. Si usted sospecha que su hijo tiene dificultades en la escuela, apoyar su autoestima puede ser de gran ayuda, tanto si es diagnosticado con una discapacidad del aprendizaje como si no. Busque más información sobre cómo ayudar a los niños con dificultades de aprendizaje a reforzar su autoestima, ganar confianza y aprender las habilidades que necesitan para ser más resistentes cuando se produzcan contratiempos.