Lo lamentamos. Esta página no tiene version en español. Vaya la página de inicio.

¿Está su hijo preparado para el kínder?

Consejos para ayudar a los padres a decidir cuándo un niño es lo suficientemente maduro para la escuela

Beth Arky

¿Cuándo deberían empezar los niños el kínder o jardín infantil? Se supone que la mayoría de los niños están listos cuando cumplen los requisitos de ingreso, a los 4 y medio o 5 años. Pero cada vez más, los padres están eligiendo esperar un poco. Algunos padres piensan que es una ventaja para los niños ser uno de los más grandes de la clase (esto se conoce en inglés como “redshirting“). A otros padres les preocupa que su hijo no haya desarrollado aún las habilidades necesarias para desempeñarse bien en el kínder. Como padres, ¿cómo saber si es mejor esperar un año?

Falta de preparación

Al considerar si un niño está listo para el jardín infantil, Laura Phillips, PsyD, neuropsicóloga clínica del Child Mind Institute, dice que el foco de atención no está en las habilidades preacadémicas como el dominio de las letras, los números, los colores y las formas.

En su lugar, dice la Dra. Phillips, la pieza clave para decidir sobre el kínder tiene que ver con el desarrollo socioemocional y del lenguaje, así como con sus habilidades de autorregulación: su capacidad para prestar atención y manejar sus emociones y comportamiento.

Estos son los factores que ella analiza:

  • ¿El niño tiene la habilidad para jugar cooperativamente o muestra interés en estar con sus compañeros?
  • ¿Puede compartir de manera apropiada?
  • ¿Muestra entusiasmo por aprender? Por ejemplo, ¿está ansioso por explorar y descubrir? ¿Se siente cómodo al hacer preguntas? ¿Se siente bien con la posibilidad de asumir riesgos? ¿Puede perseverar cuando las cosas se ponen difíciles?
  • ¿Puede comunicar sus necesidades a maestros o compañeros?
  • ¿Puede sentarse y escuchar durante un período de tiempo prolongado? “La hora del cuento es un gran componente del jardín infantil —dice la Dra. Phillips— y muchos niños no han sido expuestos a ese tipo de estructura”.
  • ¿Tiene el deseo de ser independiente? ¿Tiene problemas para separarse de sus padres?

La importancia de la independencia

La maestra de kínder Donna Pollack Sacks considera que la independencia es la clave. “No importa si su hijo está académicamente preparado”, dice. “Si no están listos para manejar la experiencia de estar en un salón, se debe retrasar su ingreso”. Ella añade a la lista otras preguntas que deberían hacerse los padres, como si su hijo puede seguir instrucciones simples y controlar la necesidad fisiológica de ir al baño.

“Puedo enseñarle a un niño habilidades de lenguaje y matemáticas, además de cómo sostener un lápiz y cómo cortar con tijeras”, dice Pollack Sacks. “Pero mi trabajo es infinitamente más difícil cuando mis estudiantes no tienen experiencia siendo independientes”.

Las expectativas han cambiado

Angie Cole Maranville, quien ha sido maestra de educación especial a nivel primaria durante más de 18 años, señala que las expectativas del jardín infantil han cambiado mucho, lo que complica la preparación de algunos niños de 5 años.

En muchos lugares, dice, “el kínder dura todo el día y es muy académico. Muchos niños de 5 años no están preparados a nivel del desarrollo para quedarse sentados por largos períodos de tiempo”. A menudo ha notado lo que llama una gran brecha en la preparación relacionada con la motricidad fina. “Los niños de 5 años batallan para lograr que sus letras y números quepan en los pequeños recuadros de las hojas de trabajo. Se frustran cuando esto sucede.”

La experiencia de una familia

En algunos distritos escolares, hay programas de prekínder para niños que se considera que no están listos para la experiencia completa de un kínder. Ann Arbor, de Michigan, por ejemplo, ofrece una experiencia para los niños que cumplen 5 años entre mayo y diciembre que se llama “Young 5s”. Con tamaños de grupo más pequeños, ofrece una introducción a la escuela primaria más suave y basada en el juego.

Una madre que eligió el programa de Young 5s para su hijo dice que la decisión fue difícil. “Consideré ambas opciones”, recuerda. “Sería más preciso decir que le di muchas vueltas”.

Su hijo cumple años a finales de mayo. “Leí estudios que decían que los niños mayores de su clase tienen más éxito y seguridad —señala— y estudios que dicen que los niños mayores de su clase se desempeñan peor, porque todo siempre les ha resultado fácil, así que su ética de trabajo no es tan firme”.

Al final, ella decidió consultar con la joven maestra de la escuela Young 5s de su vecindario. “Ella se reunió con mi hijo por unos minutos, habló con él y le pidió que hiciera algunas tareas,y luego nos recomendó inscribirlo en el programa de “Young 5″. ¡Así que eso fue lo que hicimos!”.

Su hijo ha tenido un año escolar exitoso, nos cuenta, y la familia se siente bien con la idea de iniciar el kínder en otoño.

Preocupaciones sobre un diagnóstico erróneo de TDAH

Un estudio que fue muy publicitado el año pasado (página en inglés) también podría hacer que los padres retrasen la inscripción al kínder de los niños más pequeños. El estudio encontró que los niños que se encuentran dentro del grupo más joven de su clase, especialmente los varones, tienen más probabilidades de ser diagnosticados con TDAH que los que están entre los mayores, lo que sugiere que al menos algunos de los niños están siendo mal diagnosticados simplemente porque son más jóvenes.

La Dra. Phillips reconoce los riesgos de confundir la inmadurez (incluido un período de atención más corto, menos capacidad para permanecer sentado quieto y mayor impulsividad) con los síntomas del TDAH. Ella suele alentar a los padres de niños que tienen cumpleaños tardíos y que exhiben inmadurez en relación con sus pares a que retrasen el ingreso al kínder, con el fin de darles ese año adicional para desarrollar algunas de esas habilidades.

Pero también señala que si un niño en edad de kínder parece cumplir con los criterios del TDAH, la primera línea de tratamiento sería la terapia para mejorar la atención y la regulación del comportamiento (no la medicación), y eso debería ser beneficioso ya sea que la debilidad se deba al TDAH o a inmadurez. Si es lo último, se podría esperar que el niño se ponga al día con el tiempo. Si es lo primero, es probable que necesite un tratamiento continuo. “Ser mayor no eliminará el TDAH de un niño. Se necesitan otras intervenciones basadas en la evidencia para manejar esos síntomas”.

¿Se debería retrasar el ingreso al kínder de los niños con algún diagnóstico?

¿Qué pasa con la idea de retrasar el kínder para los niños con problemas de salud mental y del desarrollo, como ansiedad, autismo y trastornos del aprendizaje? La Dra. Phillips dice que esta no es la forma de resolverlos: “La edad no corregirá las debilidades asociadas con esos trastornos”. Y lo que sucede con casi todos los trastornos de salud mental y del aprendizaje es que cuanto antes reciban apoyo los niños, mejor será el pronóstico. “Un niño con ansiedad no va a superar su ansiedad únicamente porque haya comenzado el jardín infantil un año después”, dice la Dra. Phillips. “Tenemos que tratar la ansiedad“.

Si aún no se cuenta con apoyos, es el momento de considerar cosas como un programa de educación individualizada (IEP), un plan de la Sección 501, paraprofesionales y posiblemente una escuela privada especializada o una colocación en un salón de educación especial dentro del sistema escolar público.

En cuanto a las discapacidades del aprendizaje, la Dra. Phillips dice que si un niño ha estado en contacto con habilidades preacadémicas, como aprender los colores, los números y las letras, y no las domina, es una señal de advertencia de que podría haber algún tipo de problema del aprendizaje subyacente. “Pero esta no es una razón para retrasar al niño”, dice. En cambio, es motivo para considerar apoyos o un entorno escolar alternativo.

¿Cómo saber cuándo inscribir a su hijo?

La pregunta básica de si su hijo debe asistir al jardín infantil y cuándo varía entre los estados y, en algunos casos, incluso entre los distritos. La Education Commision of the States (página en inglés) analiza las políticas en torno a los jardines infantiles en todo el país, incluida la edad de ingreso en varios estados. La comisión detalla las excepciones formales que aplican, ya sea para detener el ingreso de un niño al kínder o para que un niño de menor edad pueda ser inscrito, lo que se conoce como ingreso anticipado. Kristie Kauerz, directora del Nacional P-3 Center (página en inglés) y profesora clínica asociada de la School of Education and Human Development de la University of Colorado, explica los factores que podrían influir en las opciones de una familia.

“Hay tres variables clave de la política estatal”, dice. Estas son: las leyes de asistencia obligatoria, si los distritos están obligados o no a ofrecer el servicio de kínder y si los niños están obligados o no a asistir al kínder.

Algunos requieren que los niños comiencen en primer grado, otros en el kínder. Ella dice que si los padres quieren obtener una exención para no asistir al jardín infantil, tienen que pasar por un proceso establecido para demostrar alguna razón por la que eligen no cumplir con la ley.

Cultive las habilidades si opta por no inscribir a su hijo

Cuando el jardín infantil se retrasa un año, la Dra. Phillips enfatiza la importancia de utilizar ese año para ayudar a los niños a desarrollar las habilidades que les faltan, ya sea en casa o inscribiéndolos en un prekínder o en un grupo de juego.

“Es realmente importante que usted trabaje con ellos en casa en las habilidades de comunicación y que los haga participar en actividades sociales”, explica. “Están aprendiendo a cooperar. Y usted les está leyendo. Están aprendiendo a escuchar atentamente, y usted los ayuda a formar y reforzar esas habilidades de preparación académica que van a ser realmente cruciales”.

Además, Kauerz plantea una perspectiva más amplia: “Creo que otro punto realmente importante es que estas decisiones de los padres son muy buenas para las familias que tienen opciones (pueden pagar el prekínder, pueden quedarse en casa, etc.) pero para los niños que vienen de familias de bajos ingresos u otras circunstancias desfavorecidas, estas preguntas no tienen sentido. Muchas familias necesitan el kínder para que sus hijos tengan supervisión y oportunidades de aprendizaje estructuradas. Hay profundas cuestiones de equidad en todo esto”.