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Terapeutas ocupacionales: ¿Qué es lo que hacen?

Cuando los niños muestran retrasos en el desarrollo de habilidades, se suele recurrir a los terapeutas ocupacionales.

Beth Arky

Karla estaba preocupada. Su bebé de 11 meses, que había sido adoptada en Corea del Sur un mes antes, no hacía la transición del biberón al cereal de arroz, lo cual la estaba privando de las calorías y nutrientes que necesitaba. Entonces, la nueva madre y su esposo, Chris, llevaron a su bebé para que la evaluaran en la clínica de la agencia de adopción. Allí, de inmediato fueron referidos al programa de intervención temprana, que brinda servicios para bebés y niños pequeños que muestran algún retraso en el desarrollo de las habilidades básicas que los bebés suelen dominar en sus primeros 3 años.

Los médicos dijeron que “la pequeña señorita”, como Karla la llama en su blog Beyond the Dryer Vent, sufría de estrés por la adopción, pero sus padres sentían que había un problema mayor. Aunque hubo algo en lo que todos estuvieron de acuerdo: si bien no hubo un diagnóstico formal, la bebé tenía problemas de alimentación debido a sensibilidad oral, junto con otros retrasos del desarrollo. Este hallazgo los condujo hacia la terapia ocupacional.

La terapia ocupacional (OT, por sus siglas en inglés), está diseñada para ayudar a niños y adultos a adquirir (o recuperar) las habilidades necesarias para llevar a cabo las actividades u “ocupaciones” de la vida diaria. “Es un campo enorme”, dice Lindsey Biel, terapeuta ocupacional especializada en pediatría y coautora con Nancy Peske de Raising a Sensory Smart Child (página en inglés). Cuando un niño muestra retrasos en el dominio de actividades típicas, o muestra un comportamiento inusual o perturbador, el terapeuta ocupacional es a menudo el primer profesional que trabaja con él.

¿Dónde encontrar un terapueta ocupacional?

Los terapeutas ocupacionales se encuentran en muchos entornos. Los niños hasta los 3 años pueden recibir terapia a domicilio dentro del programa de intervención temprana. Algunos terapeutas ocupacionales, como Biel, son proveedores de servicios privados que visitan a sus pacientes en el hogar o en la escuela. Otros, ofrecen terapia en gimnasios sensoriales privados. Sin embargo, dice Biel, la mayoría de los terapeutas ocupacionales se encuentran en las escuelas trabajando con los niños dentro del salón de clases, y fuera del aula de manera individual para trabajar en la motricidad fina y gruesa, además del tiempo en el gimnasio sensorial.

Estos profesionales, maestros del cuidado de la salud, adoptan un enfoque holístico para alcanzar el bienestar físico de un paciente, explica la  American Occupational Therapy Association (página en inglés), a través de considerar tanto los factores psicológicos y sociales como los factores ambientales que podrían afectar el desempeño.

Biel explica que durante una evaluación, el terapeuta utiliza un análisis de tareas para descubrir qué está pasando. Digamos que una niña de 5 años no se pone los zapatos. ¿El problema es sensorial? ¿Es de las habilidades motoras finas? ¿O tal vez solo le gusta toda la atención que recibe de mamá? ¿Qué hay de un niño de kínder que todavía usa pañales pull-ups? “¿Es porque el inodoro le da miedo?”, pregunta Biel. “¿El hecho de que los pies le que queden colgando lo hace sentir como si se estuviera cayendo, o es incómodo para sus muslos y nalgas? También observamos qué grupos musculares se deben utilizar de manera efectiva para ir al baño”.

En su sitio Sensory Smarts (página en inglés), Biel desglosa una lista de problemas que abordan los terapeutas ocupacionales: capacidad de atención y nivel de excitación, habilidades sensoriales y de procesamiento, habilidades motoras finas y gruesas, actividades de la vida diaria (ADL, por sus siglas en inglés), también conocidas como habilidades de autoayuda, tales como cepillarse los dientes, vestirse e ir al baño, habilidades visuales-perceptivas, escritura y tecnología de asistencia.

¿Cuáles son las dificultades del procesamiento sensorial?

Cuando se trata de atención, nivel de excitación y habilidades sensoriales y de procesamiento, el trabajo que realizan los terapeutas ocupacionales se basa en las teorías presentadas por la terapeuta ocupacional A. Jean Ayres en la década de los 70. Ella planteó que los niños y adultos con dificultades del procesamiento sensorial no pueden sintetizar toda la información que es transmitida desde los cinco sentidos tradicionales: tacto, oído, gusto, olfato y vista, así como desde los dos sentidos “internos”, conciencia corporal (propiocepción) y movimiento (vestibular). La propiocepción permite el control motor y la postura, mientras que los receptores vestibulares le dicen al cerebro dónde está el cuerpo en el espacio, lo que se relaciona directamente con el equilibrio y la coordinación. (Peske ha hecho un video corto y divertido que presenta estos siete sentidos).

Los niños que tienen problemas para modular la información sensorial pueden experimentar hipersensibilidad, falta de sensibilidad (hiposensibilidad) o ambas en un grado perjudicial o que resulta abrumador, en la escuela, el hogar y el mundo en general.

Los niños extremadamente hipersensibles tienden a ser introvertidos. Debido a que se abruman fácilmente por estímulos auditivos y visuales, es posible que quieran evitar el gimnasio, el recreo y la hora del almuerzo. El zumbido de las luces fluorescentes y la ansiedad por el sonido de la alarma de incendios pueden distraerlos, lo cual les puede dificultar prestar atención y participar en clase.

Por su parte, los niños que son poco sensibles buscan la estimulación. En el aula, eso se traduce en buscadores sensoriales “disruptivos”, ya que quieren seguir moviéndose, tocar todo e incluso tropezar o chocar con otros niños. Es fácil ver por qué este tipo de comportamiento conduce a un diagnóstico de TDAH, que podría estar presente o no.

¿Cómo ayudan los terapeutas ocupacionales a los niños con problemas sensoriales?

Para niños hipersensibles, los terapeutas ocupacionales pueden sugerir cosas como asignarles asientos especiales en el aula y tomar los exámenes en una habitación separada, lo que ayudará a evitar la sobrecarga sensorial. Para ayudar a los buscadores de sensaciones a alcanzar un nivel óptimo de excitación y regulación, los terapeutas ocupacionales que trabajan en gimnasios sensoriales les proporcionan actividades de movimiento como columpiarse, chocar contra enormes bolsas de frijoles y saltar en trampolines. También pueden incorporar recesos sensoriales en el día, lo que permite al niño caminar, estirarse e incluso hacer saltos a intervalos regulares. Una amplia variedad de productos (que incluyen objetos antiestrés, lápices y joyería masticable), pueden proporcionar un estímulo calmante que ayude a los niños a sentarse y enfocarse.

La controversia continúa acerca de si dos prácticas ampliamente utilizadas, las compresiones articulares y el cepillado de la piel, en realidad “reconectan” el cerebro para que los niños puedan integrarse y responder adecuadamente a la información sensorial, lo que les permite sentirse más cómodos y seguros mientras manejan su entorno. Incluso Biel admite que no siempre está segura de que estas prácticas tengan fundamento, pero “justo cuando tengo mis dudas, aparece una gran intervención. Tuve un niño que casi no hacía contacto visual y que estaba constantemente en movimiento. Lo puse sobre cojines y le di un buen cepillado. Mantuvo contacto visual durante toda la sesión. Sus padres susurraban: ¿Está curado? No. ¿Se estaba integrando? Sí”.

Debido a que hay tantas señales diferentes que pueden indicar problemas sensoriales, Biel y Peske han diseñado una lista de verificación sensorial (página en inglés) para que los padres ayuden a determinar si las dificultades de procesamiento pueden explicar el comportamiento atípico de sus hijos. Otro consejo para padres, educadores y médicos: si el niño se desempeña mucho mejor en un entorno que en otro, es decir, si nota más hiperactividad en el aula que en el hogar, puede tratarse de problemas sensoriales.

Ayudar con las habilidades motoras gruesas

Cuando las habilidades motoras gruesas que involucran a los principales grupos musculares son un tema, el niño tendrá problemas con el equilibrio, la coordinación, la fuerza y ​​la resistencia, lo cual tendrá un efecto directo en todo: desde caminar y subir escaleras, hasta brincar, saltar y atrapar y lanzar una pelota. Este tipo de déficits pueden hacer que los niños no participen en el recreo y los deportes, lo que a su vez puede afectar la socialización y la autoestima.

Lanzar y atrapar pelotas de varios tamaños, pesos y obstáculos ayuda con cosas como el equilibrio y la coordinación, mientras que andar en triciclo aumenta la fuerza y ​​la resistencia. Los terapeutas ocupacionales a menudo trabajan en las habilidades motoras gruesas junto con los fisioterapeutas, ya que algunos de sus objetivos están muy alineados.

Además, el bajo tono muscular y la fuerza central del cuerpo afectan la capacidad de los niños para sentarse erguidos y estar alerta, lo que es importante para la participación en clase y las habilidades motoras finas, como la escritura a mano. La caminata estilo cangrejo, los ejercicios abdominales y rodar y rebotar en una pelota de terapia ayudan a abordar este déficit.

Ayudar con las habilidades motoras finas

Las habilidades motoras finas involucran los músculos pequeños de la mano. Cuando hay falta de fuerza, de control motriz y de destreza, los niños tendrán dificultades para dibujar, usar tijeras e insertar perlas en un hilo. Si no se abordan retrasos como estos, harán que las habilidades académicas (pasar páginas, escribir y usar una computadora), sean mucho más difíciles. Esto también entra en juego cuando se trata de las habilidades de autoayuda, como abotonarse, subirse el cierre del pantalón y usar utensilios (ver más abajo).

Los terapeutas ocupacionales utilizan muchas técnicas divertidas para ayudar a desarrollar las habilidades motoras finas. Por ejemplo, una actividad de pintura de punto a punto (página en inglés) ayuda a desarrollar el control, la destreza y el agarre del pulgar y el dedo, también conocido como agarre de pinza, el cual es clave para usar un lápiz o un tenedor. Reventar burbujas también desarrolla el agarre de las pinzas, junto con la destreza y la coordinación ojo-mano. Las actividades simples como recoger monedas con una mano requieren manipular objetos pequeños. Hacer lazos ayuda a desarrollar la coordinación motora fina y también proporciona un enfoque visual. Los niños en edad preescolar que juegan juegos de recolección con pinzas más grandes avanzan a nivel Operation. Las distintas texturas resistentes de Theraputty aumentan la fuerza y ​​la destreza de las manos y los dedos.

Enseñar de habilidades de autoayuda

Para dominar las habilidades de autoayuda, los niños pueden necesitar habilidades motoras finas para vestirse y desvestirse (abotonarse, subirse el cierre, atarse los cordones de los zapatos), arreglarse (cepillarse el pelo y los dientes, usar el inodoro) y comer (sostener y usar utensilios.) Los terapeutas ocupacionales modelarán y practicarán estas habilidades con los pacientes, utilizando varias de las técnicas mencionadas anteriormente. Los problemas sensoriales presentan un desafío diferente: por ejemplo, un niño que no puede soportar mojarse la cara, usar algo que se sienta áspero o apretado, o meterse algo en la boca también tendrá problemas con las actividades de la vida diaria. Biel y Peske ofrecen muchos consejos (página en inglés) para ayudar a los niños a través de experiencias desafiantes, como cepillarse los dientes (desensibilizar las encías, cambiar las pastas dentales), bañarse (cubrirse la cara para evitar salpicaduras) y comprar (evitar las horas pico, permitir que su hijo empuje el carro para obtener una estimulación profunda).

Karla cree que la terapia de alimentación ha ayudado a la pequeña señorita enormemente. Tres años después de haber empezado, ella no solo ha hecho la transición del biberón, sino que “tiene una dieta mucho más amplia, que incluye galletas saladas, frutas frescas, carnes no masticables como hot-dogs y pasta, ¡sin salsa, por favor!”, dice Karla. “El pudín fue excepcionalmente difícil porque odiaba la idea de que la cuchara cargada de pudín tocara sus labios”, dice Karla. “Lo gracioso fue que, una vez que había algo en su rostro, ya sabes, ese bigote encima del labio que se hacen los niños, ¡la pequeña señorita nunca supo que estaba allí, al menos hasta que me vio acercándome para limpiarla!”.

Todavía rehúye de las texturas mixtas como el yogurt con granola y tiene establecido un tamaño muy pequeño para cada bocado. Karla dice: “Ella es la única persona que conozco que puede tomar cuatro bocados de un Cheerio”. Y como muchos niños en el espectro del autismo (ella fue diagnosticada con TEA en abril), ella misma limita su dieta: “Comemos muchos Goldfish y pretzels por aquí”.