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Los problemas del procesamiento sensorial explicados

Hipersensibilidad, berrinches, movimientos bruscos: todo podría apuntar a problemas para procesar los estímulos del mundo que les rodea.

Escrito por: Beth Arky

Experto clínico: Karol Espejo, LCSW

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Los problemas del procesamiento sensorial a menudo se reconocen por primera vez durante los primeros años de la infancia, cuando la familia nota que una niña o niño tiene una aversión inusual al ruido, la luz, los zapatos que se sienten muy apretados y la ropa que irrita la piel. También podrían notar falta de agilidad y problemas para subir escaleras, así como dificultad con las habilidades motoras finas, como sostener un lápiz y abrochar botones.

Aunque es frecuente que madres y madres llamen a estas dificultades trastorno del procesamiento sensorial (SPD), especialistas señalan que en el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales no se incluye el SPD como un trastorno reconocido.

Síntomas del procesamiento sensorial

Las niñas y los niños que tienen problemas del procesamiento sensorial suelen presentar comportamientos extremos, como:

  • Gritar si su cara se moja.
  • Hacer berrinches cuando intentas ponerles la ropa.
  • Tener un umbral de dolor inusualmente alto o bajo.
  • Chocar contra paredes e incluso personas.
  • Llevarse a la boca cosas no comestibles, como piedras y pintura.

Estos y otros comportamientos atípicos pueden reflejar problemas del procesamiento sensorial, es decir, una dificultad para integrar la información de los sentidos que puede abrumar a niñas y niños y dar lugar a conductas desconcertantes.

Los problemas del procesamiento sensorial se consideran actualmente un síntoma del autismo, porque la mayoría de las niñas y los niños y también las personas adultas en el espectro autista también tienen problemas sensoriales significativos. Sin embargo, la mayoría de quienes tienen problemas sensoriales no están en el espectro. Estos problemas también se pueden encontrar en niñas y niños con el trastorno por déficit de atención con hiperactividad o TDAH, TOC y retrasos en el desarrollo, así como en quienes no tienen ningún diagnóstico.

Cambios de humor drásticos y rabietas

Lo primero que suelen notar madres y padres son los comportamientos inusuales y los cambios de humor bruscos, que pueden resultar desconcertantes o, en el peor de los casos, muy angustiantes. Con frecuencia, se trata de una reacción desproporcionada a un cambio en el entorno: un cambio radical e inexplicable en el comportamiento de la niña o el niño.

Por ejemplo, un niño o una niña de primer grado puede desenvolverse sin dificultad en un ambiente tranquilo y con una persona adulta calmada. Pero si ese mismo niño o niña entra a un supermercado con una sobrecarga de estímulos visuales y auditivos, es posible que tenga una rabieta extrema, que puede resultar aterradora tanto para la niña o niño como para la persona adulta que le acompañe.

“Las rabietas de estos niños y niñas son tan intensas, duran tanto y son tan difíciles de detener una vez que empiezan, que es imposible pasarlas por alto”, señala Nancy Peske, cuyo hijo Cole tiene problemas sensoriales. Peske es coautora de Raising a Sensory Smart Child junto con la terapeuta ocupacional Lindsey Biel, quien trabajó con Cole.

Respuesta de ‘lucha o huida’

Otra respuesta al abrumarse es huir. Si una niña o niño sale corriendo del área de juegos del parque o del estacionamiento, sin importarle el peligro, Peske dice que es una señal de alerta de que se podría estar alejando de algo que le molesta (lo cual puede no ser evidente para el resto de las personas), o huyendo hacia un ambiente o sensación que calmará su sistema. O una niña o niño podría tener un comportamiento agresivo cuando está experimentando una sobrecarga sensorial, dice. “En realidad están teniendo una respuesta neurológica de ‘pánico’ ante las sensaciones cotidianas, que el resto de las personas damos por sentadas”.

Se sabe que hay casos de niñas y niños en el espectro que tienden a deambular hacia el agua, a menudo con resultados fatales. Una teoría es que el agua les brinda un tipo de estimulación que anhelan debido a sus problemas sensoriales. “No todas las niñas y los niños con problemas sensoriales hacen esto —dice Peske— pero la mayoría se inclina hacia las sensaciones y ambientes que encuentran relajantes o estimulantes. Su autorregulación no es buena, por lo que la seguridad pierde prioridad frente a su necesidad de obtener esa estimulación o esa experiencia relajante de estar en el agua”.

Niñas, niños, adolescentes y personas adultas con problemas sensoriales experimentan una sensibilidad excesiva (hipersensibilidad) o una sensibilidad insuficiente (hiposensibilidad).

¿Qué son los problemas sensoriales?

Los problemas del procesamiento sensorial fueron identificados por primera vez por la terapeuta ocupacional A. Jean Ayres, PhD. En la década de los setenta, la Dra. Ayres introdujo la idea de que los cerebros de ciertas personas no pueden hacer lo que la mayoría de las personas damos por sentado: procesar toda la información que se capta a través de los siete sentidos (no los cinco sentidos tradicionales) para proporcionar una imagen clara de lo que está sucediendo tanto interna como externamente.

Junto con el tacto, la audición, el gusto, el olfato y la vista, la Dra. Ayres agregó los sentidos “internos” de la conciencia corporal (propiocepción) y el movimiento (vestibular). Cuando el cerebro no puede sintetizar toda esta información que llega de manera simultánea, “es como un congestionamiento de tráfico en nuestra cabeza —dice Peske— con señales contradictorias que llegan rápidamente desde todas las direcciones, de modo que no sabes cómo dar sentido a todo”.

¿Cuáles son estos dos sentidos ‘extra’ en el trabajo de la Dra. Ayres?

Los sentidos internos

Los receptores propioceptivos se localizan en las articulaciones y ligamentos, lo que permite el control motor y la postura. El sistema propioceptivo le dice al cerebro dónde está el cuerpo con relación a otros objetos y cómo moverse.

Niñas y niños que son hiposensibles anhelan la estimulación, les encantan las actividades que implican saltar, chocar tanto suave como bruscamente con cosas y personas, así como la presión profunda como la que proporcionan los abrazos apretados.

Si son hipersensibles, tienen dificultad para entender dónde está su cuerpo en relación con otros objetos y pueden tropezar con cosas y parecer que se mueven con torpeza, esto se debe a problemas para detectar la cantidad de fuerza que están aplicando, pueden rasgar el papel al borrar, pellizcar demasiado fuerte o lanzar al piso objetos bruscamente.

Los receptores vestibulares, localizados en el oído interno, le indican al cerebro dónde está el cuerpo en el espacio al proporcionarle la información relacionada con el movimiento y la posición de la cabeza. Estos son elementos clave para el equilibrio y la coordinación, entre otras cosas.

Niñas y niños con hiposensibilidad están en movimiento constante, anhelan movimientos rápidos, giratorios y/o intensos, y aman que les lancen en el aire, así como saltar sobre muebles y trampolines.

Niñas y niños que son hipersensibles pueden sentir miedo de las actividades que requieren un buen equilibrio, incluyendo trepar en los juegos del parque, montar en bicicleta o balancearse en un pie, especialmente con los ojos cerrados. También pueden parecer que se mueven con cierta torpeza.

Una lista de control sensorial

Para ayudar a las familias a determinar si el comportamiento de su hija o hijo indica problemas del procesamiento sensorial, Peske y Biel crearon una detallada lista sensorial (en inglés) que aborda la reacción a todos los tipos de estímulo, desde caminar sin zapatos hasta oler objetos que no son alimentos. La lista también incluye preguntas que involucran la función motora fina y motora gruesa, tales como usar tijeras (fina) y atrapar una pelota (gruesa).

La lista para bebés y niñas y niños en la primera infancia incluye la resistencia a que les abracen, hasta el punto de arquearse hacia atrás cuando alguien intenta sostenerles en brazos, lo que se puede atribuir a que realmente sienten dolor cuando alguien les toca. En la edad preescolar, una ansiedad sobreestimulada puede conducir a berrinches frecuentes o prolongados.

Niñas y niños en edad escolar que son hiposensibles pueden mostrar “comportamientos negativos” incluyendo lo que parece hiperactividad, aunque en realidad están buscando estimulación. Quienes presentan hipersensibilidad tienden a evitar ciertos estímulos. Esto se puede traducir en la negativa a cepillarse los dientes o a que les pinten la cara. Para complicar aún más las cosas, se pueden dar al mismo tiempo comportamientos de búsqueda y de evitación, así como desafíos propioceptivos y vestibulares, junto con problemas relacionados con los cinco sentidos tradicionales.

Comportamiento malinterpretado

Peske resume de esta manera la forma en que los problemas sensoriales pueden afectar a niñas y niños:

“Si eres una niña o niño hipersensible a ciertas sensaciones, no solo es probable que sientas ansiedad o estés irritable, incluso con mucho enojo y miedo, también es probable que te llamen ‘exigente’ e ‘hipersensible’. Si te alejas porque sientes ansiedad o una sobrecarga de estímulos y no estás usando bien tus funciones ejecutivas porque tu cuerpo tiene una necesidad muy fuerte de escapar, eres ‘impulsiva o impulsivo’. Si tienes dificultades para planificar y ejecutar tus movimientos debido a una baja conciencia corporal y a una mala organización en las áreas motoras del cerebro —añade— eres ‘torpe’. Como tus problemas sensoriales te distraen y estás tratando de darle sentido a todo, puedes presentar cierto retraso en el desarrollo en algunos aspectos, lo que hace que parezcas un poco ‘inmadura o inmaduro’ o más joven de lo que corresponde a tu edad”.

En medio de esta confusión, más de una madre o padre puede sentir cierto alivio cuando se identifica qué podría estar causando los comportamientos que de otra manera resultan inexplicables. “Cuando describo a las familias los problemas sensoriales de niñas y niños —dice Peske— la reacción habitual es ‘¡claro! Eso es’. Han estado tratando de entender ‘eso’ durante muchos meses o incluso ¡años! El alivio de finalmente saber qué es ‘eso’ es enorme”.

Preguntas frecuentes

¿Qué son los problemas sensoriales?

Los problemas sensoriales son dificultades relacionadas con el procesamiento de la información que proviene de los sentidos, como la vista y el oído. Cosas como la luz y el ruido pueden abrumar a niñas y niños con problemas sensoriales, y puede que como consecuencia se porten mal o hagan un berrinche.

¿Qué es el trastorno del procesamiento sensorial?

El trastorno del procesamiento sensorial es un término utilizado para describir dificultades para procesar la información que proviene de los sentidos, como la vista y el sonido. El trastorno del procesamiento sensorial no es un diagnóstico oficial, y muchas niñas y niños con autismo presentan dificultades de procesamiento sensorial.

¿Qué es SPD?

SPD son las siglas en inglés de Sensory Processing Disorder, y es otra manera de llamar al trastorno del procesamiento sensorial. Es un término que a veces se utiliza para describir dificultades para procesar la información que proviene de los sentidos, como la vista y el sonido. Sin embargo, el SPD no es un diagnóstico oficial. Las dificultades sensoriales suelen presentarse en niñas y niños con autismo.

¿Cuáles son las señales del trastorno del procesamiento sensorial?

Las señales del trastorno del procesamiento sensorial incluyen cambios repentinos de humor y comportamientos extraños. Niñas y niños con problemas sensoriales pueden evitar las luces brillantes o los sonidos fuertes, correr y chocar contra las cosas, hacer berrinches o parecer que se mueven con torpeza.

¿El trastorno del procesamiento sensorial es autismo?

El trastorno del procesamiento sensorial (SDP) no es trastorno del espectro autista (TEA), pero se parecen. Los problemas sensoriales suelen ser un síntoma del TEA. Sin embargo, muchas niñas y niños con SPD no tienen TEA (ni ningún otro diagnóstico).

Última revisión o actualización: 20 de julio de 2026.

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