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¿Qué es el trastorno de Tourette?

El trastorno de Tourette es un trastorno neurológico que hace que los niños realicen movimientos y sonidos que no pueden controlar. A estos movimientos se les llama tics. Los tics ocurren de manera rápida y repentina. Los niños con trastorno de Tourette tienen tics motores (movimientos) y tics vocales (sonidos). Si un niño tiene solamente uno u otro, es diagnosticado con un trastorno de tics motores o vocales persistente (crónico).

Tics comunes incluyen parpadeos, espasmos, ladridos, tosidos y repetición de palabras. Un muy bajo número de niños tiene un tic vocal que los hace maldecir o decir cosas inapropiadas. A esto se le llama coprolalia.

Para ser diagnosticado con trastorno de Tourette, un niño debe tener tics motores y vocales regulares durante al menos un año. Estos tics pueden aparecer y desaparecer.

¿Cuáles son los síntomas del trastorno de Tourette?

Los niños con trastorno de Tourette suelen empezar a tener tics entre los siete y los diez años. Los tics suelen empeorar durante la adolescencia. Los tics motores suelen manifestarse antes que los tics vocales.

Tics motores comunes incluyen:

  • Parpadeos
  • Espasmos
  • Encogerse de hombros
  • Fruncir el ceño

Tics vocales comunes incluyen:

  • Ladridos
  • Tosidos
  • Carraspeos de garganta
  • Repetición de palabras
  • Tartamudear
  • Olfatear

Los tics suelen empeorar cuando el niño está estresado. Algunos niños con trastorno de Tourette también se enfadan mucho de manera repentina y tienen problemas para controlar su comportamiento.

¿Cómo se diagnostica el trastorno de Tourette?

Para ser diagnosticado con trastorno de Tourette, un niño debe tener tics motores y vocales regulares durante al menos un año. Los tics pueden ir y venir, pero nunca desaparecen por más de unos meses seguidos.

Solo se diagnostica el trastorno de Tourette a personas menores de 18 años. Los niños son diagnosticados con el doble de frecuencia que las niñas.

¿Cómo se trata el trastorno de Tourette?

El trastorno de Tourette no puede curarse. Sin embargo, puede tratarse con una combinación de terapia conductual y medicación.

La terapia conductual más común para los trastornos de tics es una forma de terapia cognitivo-conductual o TCC (CBT, por sus siglas en inglés) llamada terapia de reversión de hábitos que consiste en:

  • Enseñarle al niño a reconocer la sensación antes de un tic.
  • Ayudar al niño a entender qué circunstancias causan sus tics.
  • Practicar hacer algo diferente cuando saben que van a tener un tic. Esta acción será algo que no sea tan evidente para los demás. Por ejemplo, un niño cuyo tic es olfatear puede aprender a hacer un ejercicio de respiración para sustituirlo.

Hay varios medicamentos que un médico puede recetar para ayudar a controlar los tics. Los medicamentos neurolépticos son los más comunes. Los niños que toman medicamentos deben ser supervisados por un profesional médico con experiencia.

Riesgo de otros trastornos

mental. Estos trastornos pueden incluir el trastorno por déficit de atención con hiperactividad o TDAH (ADHD, por sus siglas en inglés) y el trastorno obsesivo compulsivo o TOC (OCD, por sus siglas en inglés).