Cómo ayudar a los niños en edades de 6 a 11

A esta edad, los niños son más capaces de hablar acerca de sus pensamientos y sentimientos y pueden manejar mejor las dificultades, pero ellos todavía buscan en sus padres el confort y la guía. Escucharlos demuestra su compromiso. Cuando pasan cosas atemorizantes, ver que los padres todavía pueden ser padres puede ser la cosa más reconfortante para un niño atemorizado.

Reacciones típicas de niños en edades de 6 a 11:

  • Ansiedad
  • Agresión aumentada, enojo e irritabilidad (como acoso a sus iguales o peleas con ellos)
  • Distrurbio del sueño y del apetito
  • Culparse ellos mismos del evento
  • Cambio de humor o llanto
  • Preocupaciones acerca de si se les está cuidando
  • Miedo a una lesión futura o la muerte de seres queridos
  • Negación de que el evento haya ocurrido
  • Quejas acerca de incomodidad física, tales como dolores de estómago, dolores de cabeza, letargio, los cuales pueden ser debidos al estrés
  • Estar haciendo preguntas repetidamente
  • Negarse a discutir el evento (más típico en niños en edades de 9 a 11)
  • Desapego a las interacciones sociales
  • Problemas académicos: problemas con la memoria y la concentración en la escuela, negarse a asistir

Qué puede hacer para ayudar a su hijo:

  • Asegúrele a su hijo que él está a salvo. Los niños de esta edad se sienten reconfortados por hechos. Use palabras reales, tales como huracán, terremoto, inundación, réplicas. Para los niños de esta edad, el conocimiento es empoderamiento y los ayuda a liberar ansiedad.
  • Mantener las cosas tan “normales” como se pueda. Las rutinas de dormida y comida ayudan a los niños a sentirse a salvo y seguros. Si está sin hogar, o se ha reubicado, establezca diferentes rutinas y déle a su hijo algún voto en el asunto. Por ejemplo, deje que elija cual historia contar a la hora de dormir. Esto le da al niño un sentido de control durante una época incierta.
  • Limite la exposición a la televisión, los periódicos y la radio. Mientras los niños en edad escolar estén expuestos a más malas noticias, más preocupados estarán. Los videos de las noticias pueden magnificar el trauma del evento, así que cuando un niño ve un reporte noticioso o escucha la radio, siéntese con él para que puedan hablar al respecto después de que acabe. Evite que sus hijos vean imágenes gráficas.
  • Pase tiempo hablando con su hijo. Déjele saber que está bien que haga preguntas para expresar sus preocupaciones o tristeza. Una manera de estimular conversación es usar el tiempo que pasan en familia (como la hora de la cena) para hablar acerca de lo que está pasando en la familia, así como también en la comunidad. También pregunte qué han estado diciendo sus amigos, para que así pueda asegurarse de corregir cualquier información incorrecta.
  • Responda a las preguntas de manera breve, pero honestamente. Después de que un niño ha tocado un tema, primero pregúntele sobre sus ideas para que pueda entender exactamente cual es su preocupación. Usualmente los niños hacen preguntas porque están preocupados acerca de algo en específico. Dele una respuesta reconfortante. Si usted no sabe la respuesta a una pregunta, está bien que les diga, “yo no sé”. No especule ni repita rumores.
  • Niños retraídos que no hablan. Abra una discusión compartiendo sus propios sentimientos: por ejemplo, podría decir, “esto fue algo que dio mucho miedo, y algunas veces me despierto en la noche porque estoy pensando al respecto. ¿Cómo te sientes?” Hacer esto ayuda a que su hijo sienta que no está solo en sus preocupaciones o miedos. Sin embargo, no le de demasiados detalles acerca de sus propias ansiedades.
  • Mantenga a los niños ocupados. Las actividades diarias, tales como jugar con amigos o ir a la escuela, puede que hayan sido interrumpidas. Ayude a los niños a pensar en actividades alternativas y organice grupos de juego con otros padres.
  • Calme las preocupaciones acerca de la seguridad de sus amigos. Asegúrele a sus niños que los padres de sus amigos los están cuidando tanto como usted mismo los está cuidando a ellos.
  • Hable acerca de la recuperación de la comunidad. Déjele saber a los niños que hay cosas que se están realizando para mantenerlos a salvo, o para restaurar la electricidad y el agua, y que el gobierno y los grupos comunitarios están ayudando, si esto aplica.
  • Estimule a sus hijos a dar una mano. Esto les dará un sentido de logro y propósito en un momento en el que pueden sentirse desamparados. Los niños más pequeños pueden realizar tareas pequeñas para usted; los mayores pueden contribuir en proyectos voluntarios en la comunidad.
  • Encuentre la esperanza. Los niños necesitan ver el futuro para recuperarse. Los niños de esta edad aprecian las cosas específicas. Por ejemplo, en el caso de un desastre natural, usted podría decirles: “personas de todo el país están enviando materiales médicos, comida, y agua.” Ellos han construido lugares nuevos donde las personas que fueron heridas van a ser cuidadas, y ellos van a construir casas nuevas. Va a ser muy difícil como lo es ahora solo por un corto tiempo”.

Qué hacer para ayudar a los niños en edades de 6 a 11 a lidiar con la muerte de un ser querido:

  • Descubra lo que su hijo está pensando. Haga preguntas antes de asumir cosas acerca de lo que su hijo quiere saber. Por ejemplo, usted puede decir, “Me sentí tan molesto cuando murió la abuela”. ¿Y tú? Es difícil pensar en ello, ¿verdad que sí?”
  • Use palabras reales. Evite los eufemismos para referirse a la muerte como “se fue a un mejor lugar”. Los niños en edad escolar se confunden fácilmente por respuestas vagas. En vez de eso, usted puede decir, “la abuela ha muerto, ella no va a regresar y está bien que nos sintamos tristes por eso”.
  • Sea tan concreto como sea posible. Use dibujos simples para describir cosas tales como el cuerpo y las lesiones.
  • Informe a su hijo. Déjele saber a su hija que el enojo y la tristeza son típicos, y que si ella evita esos sentimientos se puede sentir peor más adelante.
  • Prepare a su hija para cambios anticipados en la rutina o en las funciones del hogar. Hable acerca de qué significarán los cambios para ella.
  • Reconforte a su hijo. Ayúdele a entender que está bien, y es normal, el tener problemas en la escuela, con sus compañeros y con la familia durante este tiempo.
  • Estimule la recordación significativa. Oren juntos como familia y lleve a su hijo a la iglesia para encender una vela. Su hijo podría también querer escribir una carta para la persona fallecida o hacer un dibujo que usted puede colgar en la pared.
  • Sea paciente. Los niños hasta los 11 años pueden pensar que la muerte es reversible, y pueden tener problemas para aceptar el hecho de que la persona podría no volver. Usted podría tener que decir repetidas veces, “murió y no va a regresar, y estoy triste”.