Guía básica sobre el trastorno de excoriación (rascarse la piel)

El trastorno de excoriación se caracteriza por el rascado constante de la piel hasta el punto de causar daños o molestias. Esta guía describe cómo el trastorno de excoriación afecta a los niños, cómo se diagnostica y de qué manera es tratado.

Trastornos de excoriación: ¿Qué es?

La excoriación, o rascarse la piel,  es un trastorno caracterizado por la acción de pellizcar la piel recurrentemente, provocando lesiones cutáneas. Algunos niños con este trastorno dicen que pellizcarse la piel los hace sentir bien, pero no todos los niños afectados con este trastorno lo hacen intencional o conscientemente. Algunos incluso pueden no recordar haberlo hecho. La excoriación puede causar dolor físico en la forma de culpa o vergüenza, y producir marcas, costras, infecciones en el lugar del rascado y daño del tejido cutáneo. El comienzo se produce más a menudo durante la pubertad.

Trastornos de excoriación: A qué estar atento

Las marcas o costras en el cuerpo de un niño que posiblemente se ha rascado la piel son señales clave de que podría estar afectado por la excoriación.

La cara suele ser el punto más común, pero los jóvenes también se rascan los brazos, piernas, espalda, encías, labios, hombros, cuero cabelludo, piel del estómago, pecho, uñas de los dedos de las manos y de los pies. Algunos niños se rascan repetidamente una parte del cuerpo en particular, y otros la “rotan” para permitir que la parte anterior del cuerpo comience a sanar.

Por lo general, el rascado de la piel se hace con los propios dedos, aunque no es extraño que usen pinzas u otros instrumentos. Rascarse la piel puede desencadenarse por ansiedad o estrés, y ofrece a los niños una sensación de alivio. Pero es posible que el niño experimente culpa, vergüenza y desconcierto por su hábito, e intente ocultar o encubrir tanto el acto como la evidencia resultante del mismo en forma de marcas o costras.

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Trastornos de excoriación: Factores de riesgo

Los niños que tienen un trastorno obsesivo-compulsivo o TOC (OCD, por sus siglas en inglés), o que tienen a un familiar de primer grado con TOC (padres, hermanos de los mismos padres o hijos), son más propensos a desarrollar el trastorno. Las niñas también corren un mayor riesgo.

Trastornos de excoriación: Diagnóstico

Para cumplir con los criterios del trastorno de excoriación, el niño debe practicar el rascado recurrente de la piel de modo tal que le produce lesiones cutáneas, debe haber intentado reducir o detener el comportamiento, y el pellizco de la piel debe estar causándole una angustia o deterioro significativo en su funcionamiento.

Trastornos de excoriación: Tratamiento

El tratamiento para la excoriación puede incluir psicoterapia y medicamentos. En particular, la terapia cognitivo-conductual o TCC (CBT, por sus siglas en inglés) puede ayudar al niño a estar más consciente de que se está rascando la piel, y a comenzar a reconocer las emociones y los estados mentales que probablemente lo desencadenan.

Con el tiempo, y con la ayuda de un profesional, el hábito de rascarse la piel puede revertirse. La medicación no suele ser la primera opción para tratar la excoriación, aunque se pueden recetar antidepresivos como los ISRS mientras el niño participa en la terapia cognitivo-conductual.

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Trastornos de excoriación: Riesgo de otros trastornos

La excoriación suele ocurrir junto con la tricotilomanía (arrancarse el cabello), el TOC y el trastorno depresivo mayor.