Trastornos de excoriación: Diagnóstico

Para cumplir con los criterios del trastorno de excoriación, el niño debe practicar el rascado recurrente de la piel de modo tal que le produce lesiones cutáneas, debe haber intentado reducir o detener el comportamiento, y el pellizco de la piel debe estar causándole una angustia o deterioro significativo en su funcionamiento.