Trastorno dismórfico corporal: Diagnóstico

El diagnóstico del trastorno dismórfico corporal puede ser difícil, porque sus síntomas pueden ser muy similares a los del trastorno obsesivo-compulsivo y de los trastornos alimentarios. Además, cuando un niño o adolescente se ha vuelto muy consciente de un defecto físico real o imaginario, puede ser extremadamente difícil para él revelar ese “defecto” como la fuente de su depresión, vergüenza o ansiedad. Para diagnosticar adecuadamente el trastorno dismórfico corporal se necesita una combinación de exámenes físicos, pruebas de laboratorio y evaluaciones psicológicas. Los síntomas necesarios para diagnosticar a su hijo con el trastorno incluyen, no solo estar extremadamente preocupado por un defecto menor o imaginario en su apariencia, sino que esta preocupación excesiva le cause angustia o problemas significativos en el hogar, la escuela u otras áreas de su vida. Además, estos sentimientos deben ser intrusivos, no deseados y difíciles de resistir o controlar.

Los criterios para el diagnóstico del trastorno dismórfico corporal también incluyen comportamientos repetitivos, como comprobar frente al espejo el defecto percibido, buscar consuelo, exceso de aseo y comparar su apariencia con la de los demás. La edad más común de aparición es entre 12 y 13 años.