Replantear las pruebas

Puede ser difícil entender dónde está la comprensión de un niño si no es capaz de participar en la clase. Leer en voz alta, responder preguntas y contribuir a la discusión podría serle imposible.

Una buena manera de juzgar los niveles de rendimiento es hacer que los padres hagan una grabación de su hijo leyendo en voz alta o haciendo una lección en casa que no se pudo hacer en clase. Para cosas como las actividades de ortografía en grupo que deben hacerse en clase, tal vez el niño podría escribir su palabra o deletrearla con letras magnéticas. Todas estas adaptaciones deben ser temporales y parte de un plan específico con el objetivo eventual de verbalizar directamente. El terapeuta que trabaje con su estudiante también puede recomendar otras formas creativas en las que los niños puedan mostrar su capacidad y comprensión del material de la clase.