La esquizofrenia y el abuso de sustancias

La esquizofrenia es un trastorno caracterizado por percepciones distorsionadas de la realidad y una desorganización del pensamiento y el habla. Las personas que tienen esquizofrenia experimentan períodos de tiempo en los que pierden el contacto con la realidad en forma de alucinaciones y/o delirios. También pueden experimentar baja motivación y poca atención. Por lo general, comienza a finales de la adolescencia o principios de la edad adulta, a menudo a partir de un episodio psicótico, o de una ruptura con la realidad. La hospitalización suele ser necesaria cuando los síntomas son graves.

Síntomas de la esquizofrenia:

  • Alucinaciones: ver, oír, sentir u oler cosas que no están realmente allí
  • Ilusiones: falsas creencias que los demás claramente saben que no son verdaderas
  • Pensamiento desorganizado: discurso confuso, invención de palabras, saltos entre temas
  • Comportamiento desorganizado (agitación repentina, apariencia desaliñada, comportamiento sexual inapropiado) o actividad física extraña (posturas corporales bizarras o actividad motora excesiva)
  • Síntomas “negativos”: reducción de la expresividad emocional, apatía, retraimiento social, pérdida de placer en cosas que solían ser agradables, disminución del habla

Los padres y los miembros de la familia a menudo advierten indicios de esquizofrenia cuando un joven insiste en delirios como que la televisión le habla específicamente a él o que el gobierno lo persigue. Si bien muchas familias descubren por primera vez que el adolescente tiene esquizofrenia sólo después de un episodio psicótico, los síntomas de la psicosis pueden desarrollarse gradualmente, ya que el niño tiene delirios fugaces, retraimiento, mal humor o una gama reducida de emociones, o descuida su higiene. Observar estos síntomas “prodrómicos” y tratar al adolescente con la terapia adecuada puede reducir la posibilidad de una verdadera esquizofrenia en el futuro.

Tratamiento de la esquizofrenia

El tratamiento recomendado para la esquizofrenia, llamado Atención especializada coordinada, consiste en una combinación de servicios coordinados por un grupo de profesionales que trabajan con el paciente y la familia. Los elementos del tratamiento incluyen:

  • Bajas dosis de medicamentos antipsicóticos
  • Terapia cognitivo-conductual para la psicosis (CBTp)
  • Educación y apoyo a la familia
  • Rehabilitación educativa y profesional

Los medicamentos que se recetan con más frecuencia para la esquizofrenia son los antipsicóticos como la risperidona (Risperdal) y la olanzapina (Zyprexa).

La esquizofrenia y su interacción con el abuso de sustancias

Algunos expertos estiman que el 50% de los jóvenes que buscan ayuda después de un episodio psicótico informan haber consumido drogas o alcohol. La marihuana es la sustancia más común, pero los pacientes también informan haber consumido alcohol, K2 (cannabis sintético), LSD, cocaína y opiáceos.

De hecho, múltiples estudios han demostrado que el consumo de marihuana en la adolescencia puede hacer que las personas vulnerables a la esquizofrenia tengan un episodio más temprano y tal vez más grave que si no hubieran consumido. En el caso de los que han tenido un primer episodio psicótico, el uso continuado de la sustancia les hará más propensos a tener síntomas psicóticos continuos y a tener una recaída en otro episodio psicótico completo.

Las conversaciones sobre el uso de sustancias son una parte importante del tratamiento de la esquizofrenia. Después de un primer episodio, los jóvenes están ansiosos por volver a la normalidad, por reanudar sus antiguas vidas, y eso puede significar volver a consumir sustancias. A los jóvenes con esquizofrenia puede resultarles difícil aceptar el hecho de que sus amigos puedan consumir sustancias, especialmente marihuana, pero que para ellos puede interferir con la recuperación y contribuir a la reaparición de los síntomas.

Algo que funciona favorablemente para dejar las sustancias es centrarse en el deseo de evitar más hospitalizaciones. También es importante que los padres y los médicos entiendan lo que el uso de sustancias hizo por su joven adulto (preguntándole qué necesidad hay que satisfacer, o por qué comenzó a usarlas en primer lugar) y lo alienten a reemplazarlas por alternativas saludables.