Impactos sociales y emocionales de la dislexia

Aunque tendemos a pensar en la dislexia como un trastorno de lectura, también tiene un efecto en las habilidades sociales y de comunicación del niño. Dado que puede interferir con la capacidad de generar palabras rápidamente, la dislexia puede dificultar la capacidad del niño de interactuar con sus compañeros de una manera típica y responder adecuadamente en situaciones sociales. “Una persona disléxica que tiene dificultades para generar palabras puede tener problemas con su lenguaje expresivo”, explica Scott Bezsylko, director ejecutivo de la Escuela Preparatoria Winston, que se especializa en enseñar a niños con trastornos del aprendizaje. “Eso tiene un impacto social, además de las dificultades con la lectura y la escritura, que le hace no sentirse tan bien consigo mismo”.

Los niños disléxicos, al menos hasta que son diagnosticados, a menudo se sienten frustrados y avergonzados por su incapacidad para aprender a leer, y por la implicación de que son flojos o estúpidos. “Gran parte de nuestro trabajo con niños disléxicos es ayudarlos a redescubrir que son inteligentes y capaces”, señala Beszylko, “porque han dejado de creer en sí mismos”.