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Entender la dislexia

Conozca las señales y cómo ayudar a los niños que tienen el trastorno más común del aprendizaje.

Katherine Martinelli

Los niños aprenden y se desarrollan a su propio ritmo, y la lectura no es diferente del desarrollo de otras habilidades. Es común que los niños se encuentren ante desafíos con la lectura en un momento u otro. Pero si aprender a leer se convierte en una lucha continua que hace que un niño se quede rezagado en relación con sus compañeros, es posible que tenga un trastorno del aprendizaje conocido como dislexia.

¿Qué es la dislexia?

La dislexia se asocia comúnmente con la dificultad para aprender a leer. Afecta la capacidad de un niño para reconocer y manipular los sonidos del lenguaje. Los niños con dislexia tienen dificultad para decodificar palabras nuevas, o dividirlas en partes más manejables que puedan pronunciar. Esto causa dificultades con la lectura, la escritura y la ortografía. Puede que lo compensen memorizando las palabras, pero tendrán problemas para reconocer palabras nuevas y puede que tarden más en reconocer incluso las palabras familiares.

La dislexia no es un reflejo de la inteligencia de un niño. De hecho, se define como una brecha entre la capacidad de un estudiante y su rendimiento. Algunos niños con dislexia logran mantenerse a la par que sus compañeros haciendo un esfuerzo adicional, por lo menos durante los primeros grados escolares. Pero tienen problemas para mantenerse al día alrededor del tercer grado, cuando tienen que poder leer con rapidez y de manera fluida.

Con ayuda y estrategias para compensar su dificultad con la decodificación, los estudiantes con dislexia pueden aprender a leer y salir adelante académicamente. Pero la dislexia no es algo que desaparezca al crecer.

¿Qué tan común es la dislexia?

Se estima que uno de cada cinco niños tiene dislexia y que entre el 80 y el 90 por ciento de los niños con trastornos del aprendizaje la tienen. La Dra. Sally Shaywitz, codirectora del Yale Center for Dyslexia and Creativity, señala que muchos niños se quedan sin ser diagnosticados, porque las dificultades que en general tienen los niños en la escuela se atribuyen incorrectamente a la inteligencia, al nivel de esfuerzo o a los factores ambientales.

Aunque los expertos solían decir que la dislexia ocurría con más frecuencia en los niños que en las niñas, la investigación actual indica que afecta a niños y niñas por igual.

Señales de dislexia

Una persona joven con dislexia puede:

  • Tener dificultades para aprender incluso rimas simples.
  • Tener un retraso del habla.
  • Tener problemas para seguir instrucciones.
  • Repetir u omitir palabras cortas tales como y, el, pero.
  • Tener dificultad para distinguir entre izquierda y derecha.

En la escuela, es probable que los niños con dislexia:

  • Tengan dificultad para pronunciar palabras nuevas.
  • Falta de fluidez en comparación con otros niños de su edad.
  • Inviertan letras y números al leer (leer roma, en lugar de amor, por ejemplo).
  • Tengan dificultad para tomar notas y copiar palabras del pizarrón.
  • Tengan dificultad para hacer rimas, asociar sonidos con letras y para secuenciar y ordenar sonidos.
  • Vacilen y tengan dificultad para deletrear incluso palabras comunes. Con frecuencia las deletrean fonéticamente (prto en lugar de puerto).
  • Eviten ser llamados a leer en voz alta delante de sus compañeros de clase.
  • Se sientan cansados o frustrados al leer.

La dislexia también afecta a los niños fuera de la escuela. Los niños con dislexia también pueden:

  • Tener dificultad para decodificar logos y letreros.
  • Tener dificultad para aprender las reglas de los juegos.
  • Tener dificultad para seguir las instrucciones de varios pasos.
  • Tener dificultad para entender cómo leer la hora.
  • Tener especial dificultad para aprender otro idioma.
  • Sentirse increíblemente frustrados, lo que puede afectar su estado de ánimo y estabilidad emocional.

El impacto socioemocional de la dislexia

La dislexia afecta mucho más que la lectura: también puede afectar socialmente a un niño. “Una persona con dislexia que tiene dificultades para encontrar palabras puede tener problemas con su lenguaje expresivo”, dice Scott Bezsylko, director ejecutivo de Winston Preparatory School, que se especializa en la enseñanza de niños con trastornos del aprendizaje. “Eso tiene un impacto social, además de tus dificultades con la lectura y la escritura, que no te hacen sentir muy bien contigo mismo”.

Los niños con dislexia, en particular aquellos que aún no han sido diagnosticados, a menudo tienen baja autoestima porque se preocupan de que haya algo malo en ellos y, a menudo, se les acusa de no esforzarse lo suficiente para aprender a leer. “Mucho de nuestro trabajo con niños disléxicos es ayudarlos a redescubrir que son inteligentes y capaces”, dice Beszylko, “porque han dejado de creer en sí mismos”.

¿Cómo se diagnostica la dislexia?

Si su hijo no cumple con las expectativas de lectura, como padres pueden pedir al distrito escolar que realice una evaluación y comparta los resultados con usted. La evaluación analizará la capacidad intelectual y las habilidades de lectura de su hijo, para ver si hay una brecha en el rendimiento. También debe descartar otras causas potenciales como factores ambientales o algún impedimento auditivo.

La escuela debe hacer recomendaciones sobre cómo pueden apoyar a su hijo y maximizar su aprendizaje.

Si no está satisfecho con la calidad de la evaluación, también puede obtener una evaluación privada realizada por un psicólogo, un neuropsicólogo, un especialista en lectura, un terapeuta del habla y del lenguaje, un evaluador educativo o un psicólogo escolar. Esta evaluación externa también se puede usar para abogar por su hijo y obtener las adaptaciones y servicios que pueda necesitar.

¿Cuándo se debe evaluar al niño?

La dislexia puede comenzar a revelarse a una edad temprana, y hay evaluaciones preescolares que analizan la conciencia que tiene el niño sobre los sonidos que componen las palabras, así como la habilidad para vocalizar y repetir palabras. Sin embargo,Matthew Cruger, PhD, director del Learning and Development Center del Child Mind Institute, sugiere esperar hasta que los niños tengan por lo menos seis años y hayan tenido alguna instrucción formal en lectura para buscar una evaluación formal.

Pero la Dra. Shaywitz señala que tan pronto como se hace evidente una brecha entre la inteligencia y las habilidades de lectura (y la evidencia muestra que esto puede ser visible en primer grado), es una buena idea obtener ayuda. Las escuelas a veces animan a los padres a esperar hasta el tercer grado para ver si su hijo realmente necesita una intervención, pero la Dra. Shaywitz argumenta que la intervención temprana es importante no solo para ayudar a los niños a ponerse al día, sino para mejorar su frágil autoimagen, que se deteriora por la constante lucha en la escuela y las comparaciones con sus compañeros.

Cómo ayudar a los niños con dislexia

Un diagnóstico de dislexia no significa que su hijo nunca aprenderá a leer. El Dr. Cruger dice que hay una serie de programas que pueden ayudar, que podrían incluir estas características:

  •    Instrucción multisensorial en habilidades de decodificación.
  •    Repetición y revisión de habilidades.
  •    Intensidad en la intervención (esto es, algo más que ser sacado de la clase una vez por semana para recibir ayuda adicional).
  •    Instrucción individual o en grupos pequeños.
  •    Enseñar habilidades de decodificación.
  •    Ejercitar las palabras que se reconocen a simple vista.
  •    Enseñar estrategias de comprensión, para ayudar a los niños a deducir el significado de lo que están leyendo.

Los programas de lectura que han demostrado ayudar a los niños con dislexia incluyen (páginas en inglés):

El Dr. Cruger señala que la tutoría tradicional puede ser realmente contraproducente para un niño con dislexia, sobre todo si no es una experiencia positiva. “Si el niño odia la experiencia de tutoría en lectura, entonces no es útil —señala el Dr. Cruger—, y no está tratando la fuente del problema: la dificultad para decodificar.”

En cambio, el Dr. Cruger enfatiza que una de las maneras más importantes de ayudar a los niños con dislexia es hacerlos sentirse más cómodos al leer. Esto se puede hacer en parte celebrando incluso pequeñas victorias y logros, al mismo tiempo que se enfoca menos en corregir sus errores.

Adaptaciones para niños con dislexia

Los niños con dislexia demostrada son elegibles para adaptaciones en la escuela. “La dislexia le roba tiempo a una persona —explica el Dr. Shaywitz, y las adaptaciones le devuelven el tiempo”. Las adaptaciones pueden incluir:

  •    Tiempo adicional en los exámenes.
  •    Un espacio tranquilo para trabajar.
  •    La opción de grabar las lecciones.
  •    La opción de dar respuestas verbales, en vez de escritas (cuando sea apropiado).
  •    Eliminación de la lectura oral en clase.
  •    Exención del aprendizaje de lenguas extranjeras.

Otras maneras de apoyar a un niño con dislexia

Una de las mejores maneras de apoyar a un niño con dislexia, o a cualquier niño que está teniendo dificultades, es promover aquellas actividades que le gustan y con las que se siente bien, ya sea música, unirse a un equipo deportivo o cualquier otra cosa que ayude a desarrollar su confianza.

Para ayudar a reforzar la noción de que la dislexia no es un indicador de inteligencia, también puede ser útil hablar sobre personas exitosas, como Whoopi Goldberg y Steven Spielberg, que también han sido diagnosticados con dislexia.

Otras cosas que pueden ayudar a su hijo con dislexia incluyen:

  •    Escuchar audiolibros como alternativa a la lectura.
  •    Escribir en una computadora o tableta en lugar de escribir a mano.
  •    Aplicaciones que pueden hacer divertido el aprendizaje al convertir la decodificación en un juego.
  •    Uso de una regla para ayudar a los niños a leer en línea recta, lo que puede ayudar a mantenerlos enfocados.

Apoyo emocional

La dislexia puede causar frustración, vergüenza, evasión y baja autoestima como resultado de dificultades para realizar tareas que parecen naturales para los demás. Desmitificar el trastorno del aprendizaje con su hijo puede ayudarlo a desarrollar las herramientas (y la resiliencia) necesarias para manejarla, tanto en la escuela como en situaciones sociales. Algunas cosas que usted puede hacer para ayudar incluyen:

  • Hablar sobre los desafíos específicos que provoca la dislexia: “¿Has notado cuánto te cuesta leer letreros o tomar apuntes del pizarrón? Eso es dislexia.
  • Reconocer su esfuerzo y celebrar el trabajo duro, incluso si todavía hay errores: “Sé lo difícil que fue leer la tarea. Estoy tan orgullosa de lo mucho que lo intentaste“.
  • Ayudarlo a reconocer sus puntos fuertes: “Mostraste un gran espíritu deportivo y trabajo en equipo en el partido de fútbol la otra noche, y fue un gran gol el que anotaste!”.
  • Combatir el diálogo interno negativo: Si su hijo comienza a decir cosas como “soy estúpido”, no lo ignore. En su lugar, échele un vistazo a estas ideas para ayudar a los niños que son demasiado duros con ellos mismos.