Sabemos que es importante estar ahí para los estudiantes, pero no siempre es obvio cómo apoyarlos, especialmente cuando los vemos a través de una pantalla parte del tiempo o todo el tiempo.

Al mismo tiempo, los desafíos emocionales y sociales de la pandemia han hecho que sea aún más crucial que los maestros atiendan las necesidades de salud mental de los estudiantes. Estos son algunos consejos para hacerlo, tanto de forma remota como en persona.

Enfatizar el aprendizaje socioemocional

Al incorporar el aprendizaje socioemocional en las rutinas diarias de su salón de clases, usted ofrecerá a los estudiantes una manera confiable de lidiar con los sentimientos que están teniendo. Incluso ejercicios pequeños pueden ayudar en gran medida a que los niños se sientan seguros y validados.

Por ejemplo, al comienzo de cada día (después del control de la temperatura física, ¡si está enseñando en persona!), usted puede hacer que sus estudiantes tomen la “temperatura de los sentimientos” al etiquetar sus emociones en una tabla de palabras de sentimientos. Luego, ellos pueden calificar la intensidad de la emoción en una escala del uno al diez y notar en qué parte de su cuerpo están experimentando el sentimiento. ¿Su corazón late más rápido de lo habitual? ¿Sienten tensión en alguna parte de su cuerpo? ¿Les duele el estómago? Los estudiantes pueden hacer un seguimiento de estos “controles de sentimientos” en un diario y compartirlos con la clase si se sienten cómodos haciéndolo, por ejemplo, durante la reunión de la mañana. Practicar la identificación de sus sentimientos y respuestas corporales ayudará a los niños a aprender a afrontar sus sentimientos.

También puede normalizar y validar los sentimientos al dedicar un poco de tiempo a lo largo del día a la educación socioemocional directa. Por ejemplo, puede dirigir lecturas en voz alta sobre los sentimientos o la atención plena, o facilitar la realización de un diario, la interpretación de roles, las discusiones en los medios de comunicación o incluso simplemente controles grupales rápidos sobre los sentimientos. La idea es que los estudiantes sepan que está bien sentir exactamente lo que están sintiendo en el momento y darles herramientas para los días en los que puedan estar experimentando sentimientos incómodos. Las herramientas específicas que los estudiantes pueden usar podrían incluir un rincón de atención plena, una imagen colgante sobre la respiración abdominal o una lista de estrategias de autorelajación pegadas a su escritorio.

Fortalecer las relaciones con los estudiantes

El aislamiento puede provocar sentimientos de depresión y ansiedad. Esto se ha vuelto especialmente evidente en los últimos meses. Si bien el distanciamiento social dificulta la construcción de vínculos interpersonales, ayudar a los estudiantes a formar relaciones sólidas en la escuela nunca ha sido tan importante.

El aprendizaje social que ocurre entre compañeros en la escuela puede ser tan importante como el aprendizaje académico. Cuando pueda, priorice las oportunidades para que sus estudiantes se conozcan y formen vínculos. Con el aprendizaje en línea, esto podría parecerse a jugar juegos de clase a través del chat de video o asignar trabajo en grupo que los estudiantes completan juntos. Las discusiones grupales también son una excelente manera para que los estudiantes practiquen la interacción y establezcan relaciones.

Tener una relación cercana con el maestro también puede ser un factor de protección fuerte contra el desarrollo de problemas de salud mental. Es importante que los alumnos sientan que pueden acudir a su maestro si están pasando por un mal momento. Hablar de las emociones en clase puede ayudar con esto, y también puede enfatizar a los estudiantes que usted está disponible para hablar con cada uno si algo se complica. Si nota que un estudiante parece estar deprimido o tiene problemas para participar, considere verificarlo, incluso un simple “¿Cómo te ha ido en la clase?” puede ser de gran ayuda.

Incorporar la atención plena y la relajación

En pocas palabras, la atención plena significa prestar atención al momento intencionadamente y sin juzgar. Hay muchas formas creativas de incorporar la atención plena en sus salones, incluidos estos sencillos ejercicios:

  • Meditación de dos minutos: intente comenzar el día (o tomar descansos programados) con dos minutos en los que anime a sus estudiantes a concentrarse solo en su respiración profunda y lenta.
  • Notar detalles: Los niños pueden practicar la atención plena durante actividades como colorear, bailar, escuchar música o incluso comer. Ayúdelos a poner atención a los pequeños detalles sobre su entorno y lo que están haciendo. ¿Qué oyen, huelen, ven, sienten, saborean?
  • Habilidad de relajación de la semana: enseñar estrategias de relajación cuando los niños están tranquilos les brinda herramientas para usar cuando sus sentimientos se intensifican. Construya sus juegos de herramientas introduciendo una nueva habilidad de relajación cada semana y practicándola diariamente en la clase. Algunas habilidades sencillas para concentrarse incluyen respiración abdominal con ritmo, relajación muscular progresiva e imágenes guiadas (videos en inglés). Recuerde, usted es el modelo de sus estudiantes, así que tómese el tiempo para verbalizar los momentos en los que comienza a sentirse estresado o abrumado y narre mientras usa una de las estrategias de relajación para calmarse.

Mantenga a los niños informados

Los niños suelen saber cuándo los adultos les ocultan cosas. Eso puede hacer que una situación que ya provoca ansiedad se sienta aún peor para los niños, ya que a menudo asumen que las cosas son peores de lo que realmente son. Por eso es importante ayudar a sus alumnos a entender lo que está sucediendo, sin abrumarlos con información.

Cuando los estudiantes se acercan a usted con preguntas e inquietudes, es importante validar sus sentimientos: “Entiendo que la incertidumbre sobre nuestro horario escolar te está poniendo ansioso”. Luego, responda a sus preguntas tanto como pueda: “Tienen razón en que existe la posibilidad de que tengamos que volver al aprendizaje remoto, pero ahora mismo estamos viniendo en persona. Prometo decirles a ustedes y a su familia tan pronto como tengamos algún indicio de que pueda cambiar”.

Para los niños más pequeños, las imágenes y las historias pueden ayudarlo a dar información de una manera que ellos comprendan. Por ejemplo, puede hacer un documento con imágenes que destaquen las reglas de su salón de clases en torno a los cubrebocas, el lavado de manos y el distanciamiento social para que los estudiantes tengan una idea clara de lo que se espera.

Priorizar las actividades prácticas

Incluso con la escuela en marcha, muchos niños tienen mucho tiempo libre en estos momentos y todavía están limitados en el tipo de actividades que pueden hacer. Esto a menudo hace que los niños pasen mucho tiempo sin estructura frente a las pantallas, lo que puede tener repercusiones perjudiciales para su salud mental.

Los maestros pueden ayudar con esto estructurando tantas actividades prácticas durante el día como sea posible. Incluso si interactúa con los estudiantes en línea, puede trabajar como clase para crear una lista de actividades divertidas que no sean de pantalla (caminar, jugar juegos de mesa, dibujar) y hacer que los estudiantes completen una actividad de la lista como parte de sus tareas diarias. También puede animar a los niños a programar sus actividades favoritas en sus rutinas diarias y compartir con la clase lo que han estado haciendo.

En medio de tanto estrés e incertidumbre, es posible que no pueda prometerles a sus alumnos que todo estará bien. Pero al apoyar activamente su salud mental en el salón, los ayudará a sentirse seguros, valorados y cuidados durante un tiempo verdaderamente desafiante.

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