Cuando ayudamos a los niños a aprender a usar el lenguaje, queremos comenzar ayudándoles a hacer más de lo que ya están haciendo, reforzándolos y ayudándolos a sentirse orgullosos de sus intentos para comunicarse. La adquisición temprana del lenguaje es instintiva y para la mayoría de los niños tiende a suceder de forma bastante natural. Pero la forma en que nosotros como adultos respondemos a sus intentos de comunicación puede tener un impacto, acelerando o desacelerando su desarrollo del lenguaje.

Como patólogo del habla y el lenguaje que trabaja con niños pequeños que están en proceso de adquirir y desarrollar el lenguaje, he recopilado muchas estrategias y técnicas que ayudan a los niños a aprender. Estos son algunos de los conceptos básicos que puede comenzar a usar en casa en las interacciones cotidianas con todos los niños: aquellos que están aprendiendo el lenguaje típicamente y aquellos que pueden estar teniendo un poco más de problemas.

El habla viene después

Como todos los padres saben, las palabras no son la única forma de comunicarse. Los niños pequeños señalan, hacen contacto visual y usan el lenguaje corporal para enviarnos mensajes. Reconocer, alentar y reforzar positivamente estos precursores del lenguaje prepara el escenario para la producción del habla y el lenguaje por venir. Pero incluso antes de que los niños descubran cómo señalar algo que quieren, se comunican con nosotros de otras maneras.

Al principio, cuando los bebés lloran porque tienen hambre o se sienten incómodos, pueden simplemente estar reaccionando a cómo se sienten, pero cuando los padres interpretan y responden a sus gritos y sonidos, los bebés comienzan a notar la relación recíproca entre la vocalización y la satisfacción de sus necesidades. Esto los anima a comenzar a comunicar intencionalmente sus necesidades, a través de cosas como señalar, lenguaje corporal y hacer más sonidos.

Eventualmente, las palabras se convertirán en la forma más eficiente para que se comuniquen con nosotros, pero hasta entonces los padres no deben pasar por alto la importancia de dar forma a la comunicación no verbal, que cimenta la utilidad de la comunicación en la mente del niño y lo impulsa a aprender a comunicarse de maneras más sofisticadas.

Una de las cosas más interesantes sobre el desarrollo del lenguaje en los niños es que está estrechamente relacionado con el juego. El período de tiempo en el que los niños comienzan a producir sus primeras palabras, generalmente alrededor de 12 a 13 meses, es también el mismo periodo en el que evoluciona el juego simbólico. Por juego simbólico me refiero a algo así como un niño que se lleva una banana a la oreja y finge que es un teléfono.

Desde el punto de vista del desarrollo, tiene sentido que estas dos cosas ocurran al mismo tiempo porque los niños primero deben aprender a pensar simbólicamente para usar el lenguaje, ya que el lenguaje es simbólico (una palabra representa un objeto, por ejemplo). Entonces, cuando te unes a tu hijo en un juego imaginativo, en realidad estás alentando y ayudando a expandir su nueva capacidad para representar las cosas mental y simbólicamente.

Observar y comprender las habilidades de juego de su hijo puede ayudarlo como padre a saber qué esperar a continuación. Por ejemplo, si su hijo no ha pasado de golpear una cuchara en la mesa, no debe esperar que todavía esté usando el habla para comunicarse porque, en el desarrollo, la intención de comunicarse aún está emergiendo.

Creando oportunidades

Hay muchas maneras en que los padres pueden crear oportunidades que alienten a los niños a practicar sus habilidades de comunicación. Una de las favoritas es poner las cosas fuera de su alcance. Por ejemplo, en lugar de entregarle a su hijo una barra de granola que sabe que quiere, deje que la vea un poco fuera de su alcance y espere a que lo pida de alguna manera.

La forma de organizar las cosas en su hogar puede crear muchas oportunidades para hablar. Camine por la casa y observe dónde están los libros y los juguetes. Tal vez coloque los juguetes más deseables un poco más arriba (pero aún a la altura de los ojos). Del mismo modo, puede intentar darles a los niños solo una parte de un rompecabezas o un juguete del señor cabeza de papa. Deje que le pidan las otras piezas que necesitan. El objetivo aquí no es frustrar a su hijo, sino manipular el entorno de una manera que lo aliente a pedir cosas, percibir cosas y usar la comunicación intencional.

Otra forma divertida de hacer que los niños se comuniquen es pretender ser olvidadizos. Durante una rutina que usted y su hija han establecido, por ejemplo, vestirse, puede olvidarse de ponerse los calcetines antes que los zapatos. Si su hija está acostumbrada a que los calcetines se ponen antes que los zapatos, ella notará el cambio en la rutina y le “atrapará” siendo olvidadiza.

También puede hacer una pausa durante alguna actividad predecible, como cantar una de sus canciones favoritas. Si a ella le gusta “La pequeñita araña”, algún día usted puede cantar, “La pequeñita araña tejió su telaraña, vino la lluvia y…” y luego detenerse, esto la va a estimular a completar la frase. Esto no sólo la estimula a recuperar y a usar nuevas palabras del vocabulario, sino que también le enseña a tomar turnos y que usar el lenguaje en un intercambio de ida y vuelta es divertido.

Estrategias para ampliar las habilidades lingüísticas

Cuando trabaje con niños en habilidades lingüísticas, su objetivo siempre debe ser ayudarlos a alcanzar el siguiente nivel de complejidad, nada más y nada menos. Por ejemplo, si su hijo se comunica en ráfagas de una o dos palabras, su objetivo debe ser modelar y usar oraciones de tres y cuatro palabras. Pero asegúrese de seguir el ejemplo de su hijo para que permanezca comprometido y capacitado para probar nuevas palabras y comunicarse de nuevas maneras.

¡Hablar y comunicarse con otros deber ser divertido! Recuerde, el lenguaje es algo que los niños adquieren de forma natural, por lo que queremos ver lo que les interesa, observar y escuchar cómo se comunican, y ayudar a llevarlos al siguiente nivel de habilidad lingüística.

Aquí hay algunas estrategias que puede usar con niños desde el nacimiento hasta los cinco años, dependiendo de su nivel de idioma. La forma en que usted hace estas cosas durante la infancia puede parecer diferente en comparación con cuando los niños comienzan a usar palabras, pero la idea básica seguirá siendo la misma.

  • Imite: si su hija hace ruidos (balbucea), hace otro sonido en el juego o incluso golpea con una cuchara, usted también puede hacerlo. Imitar los sonidos, las palabras y las acciones de los niños les muestra que están siendo escuchados y que usted aprueba lo que están haciendo o diciendo. También promueve la toma de turnos y, lo mejor de todo, los alienta a imitarlo a usted y a sus expresiones de lenguaje más complejas.
  • Interprete: si su hijo señala el jugo de manzana que quiere beber, se está comunicando con usted. Lleve esto al siguiente nivel interpretando lo que está tratando de decir. Responda con “Jugo de manzana, ¿quieres jugo de manzana?”.
  • Expansión y reestructuración: cuando su hija dice “camión rojo”, puede ampliar eso diciendo: “Sí, un camión rojo grande”. Si su hijo dice: “El dragón saltando sobre la cama”, puede recalibrar su gramática diciendo: “El dragón está saltando en la cama”. Use el énfasis y la entonación para resaltar las palabras en las que desea que su hijo se concentre.
  • Comentando y describiendo: en lugar de decirle al niño qué hacer durante el tiempo de juego, conviértase en un comentarista deportivo y haga una descripción jugada por jugada de lo que está haciendo. Diga: “Estás conduciendo el auto rojo en círculos” o “Estás poniendo la vaca en el establo, la vaca se va a dormir”. Esto modela un buen vocabulario y gramática y ayuda a los niños a organizar sus pensamientos. Tal vez en realidad no estaban poniendo la vaca a dormir, tal vez solo la estaba poniendo dentro del granero, pero al usted sugerir le está dando un nuevo concepto para considerar.
  • Elimine las conversaciones negativas: trate de no decir cosas como “No es ahí donde va la vaca” o, cuando están coloreando, “El cielo no es rosado”. Recuerde que queremos estimular todos los intentos de comunicarse y validar esos intentos para que los niños hagan más de eso. Todos respondemos mejor a frases más positivas.
  • Respuestas contingentes: responda de inmediato a todos los intentos de comunicación, incluidas las palabras y los gestos. Esta es una muy importante. Les muestra a los niños lo importante que es la comunicación y le brinda a usted la oportunidad de modelar habilidades lingüísticas más sofisticadas.
  • Equilibrio en tomar turnos: brinde a los niños el espacio para ejercer sus habilidades de comunicación asegurándose de que tengan un turno. Los turnos tampoco necesitan ser hablando. Un turno podría ser su hijo entregándole un juguete o haciendo contacto visual. Tal vez su hija le mirará porque necesita ayuda para abrir una caja. Puede decirle: “¿Necesitas ayuda para abrir la caja?”. Luego, puede esperar a que ella le entregue la caja, es decir, ella está tomando otro turno. Tomar turnos puede ser difícil para los padres porque estamos acostumbrados a hacernos cargo de las situaciones, pero es importante darles a los niños la oportunidad de usar las habilidades que están desarrollando.
  • Etiquete las cosas: incluso cuando los niños aún no están listos para usar palabras, puede prepararlas etiquetando las cosas en su entorno. Durante los baños de burbujas, siga refiriéndose a las burbujas; durante la merienda puede etiquetar el jugo de manzana.
  • Límite de “prueba”: si usted sabe que su hijo sabe qué sonido hace un cerdo, no siga preguntándole. Cuestionarlo durante el tiempo de juego en lugar de solo jugar con él, puede ser estresante. En cambio, podría decir: “Me pregunto a dónde va el cerdo”. Todavía lo invita a responder, pero no lo pone en aprietos.
  • Elogio etiquetado: en lugar de simplemente decir “buen trabajo”, póngale una etiqueta a ese elogio. Si su hijo todavía no está usando palabras (o incluso si lo están), podría decir: “Buen trabajo poniendo todos los bloques en su lugar”, porque esto refuerza aún más su buen comportamiento. Para un niño que usa algunas palabras para comunicarse, podría decir: “Buen trabajo diciéndome que quieres jugo de manzana” o “Buen trabajo pidiendo más jugo, por favor”. Esto ayudará a crear sentimientos positivos en torno a la comunicación y los motivará a continuar para tratar de agregar nuevas palabras.