Aprender a manejar las emociones difíciles es una parte importante del crecimiento. Cuando los niños no pueden manejar los sentimientos dolorosos sin hacer un berrinche o, cuando son mayores, arremeter contra alguien o hace algo autodestructivo, los expertos los llaman “poco controlados”. Ellos no han desarrollado suficiente autocontrol para canalizar sus emociones de manera saludable.

Pero también hay niños que desarrollan demasiado autocontrol, a los que se les llama “sobrecontrolados”. Eso significa que están reprimiendo sus sentimientos tan severamente que su salud mentad se está debilitando.

Los niños que se controlan en exceso carecen de la flexibilidad para adaptarse de manera efectiva a situaciones cambiantes. “Tienden a regirse por reglas y son rígidos”, explica Alexandra Hamlet, PsyD, psicóloga clínica en el Child Mind Institute. A menudo no están abiertos a nuevas ideas, información o experiencias. Intentan evitar salir de su zona de confort. “Esto comienza por limitarlos a ellos y a su conexión con el mundo”.

Demasiado autocontrol

Como valoramos el autocontrol, y el autocontrol contribuye al éxito, es posible que no reconozcamos que estos niños  sobre controladores están teniendo dificultades. Para cuando llegan a ser adolescentes, pueden estar muy concentrados en la perfección y el logro, pero su falta de flexibilidad y expresividad los separa de otras personas, dejándolos aislados.

Algunos de estos niños o adolescentes tienen diagnósticos reconocidos, que incluyen depresión, ansiedad, anorexia y autismo. El exceso de control es lo que los terapeutas llaman un síntoma “transdiagnóstico”: aparece junto con una variedad de diagnósticos.

¿Por qué algunas personas se controlan en exceso?

Se cree que las personas que son excesivamente controladas tienen un temperamento biológico establecido para percibir las amenazas más fácilmente que otros. Sienten la necesidad de estar constantemente en alerta y utilizan el autocontrol excesivo como una forma de afrontarlo. El temperamento puede identificarse en la primera infancia y puede verse exacerbado por un entorno que fomenta el perfeccionismo y el logro.

“A menudo temen que si hacen un pequeño cambio, toda la casa de naipes se caerá. Ves este patrón con personas que tienen anorexia”, explica la Dra. Hamlet. Piensan: “Si me como una galleta, no podré detenerme”.

Agrega Joanna Stern, PsyD, psicóloga clínica en el Child Mind Institute: “Alguien con un trastorno alimentario piensa: “Si puedo controlar lo que como, eso está bien. Si puedo controlar lo que como en un enésimo grado, donde solo como 70 calorías al día, eso es realmente bueno”.

Además, cuando estas personas con autocontrol excesivo enmascaran rígidamente sus sentimientos o presentan expresiones que parecen falsas, a menudo otras personas las perciben como poco confiables o poco auténticas. Eso a su vez aumenta su angustia y soledad.

Terapia para el autocontrol excesivo

Ahora ya existe una forma de terapia, desarrollada por Thomas R. Lynch, PhD, profesor emérito de la Universidad de Southampton, que está diseñada específicamente para personas que tienen autocontrol excesivo, independientemente del diagnóstico que puedan tener. Es una rama de la terapia dialéctico conductual, TDC (también conocida como DBT, por sus siglas en inglés), que es una terapia para personas que son poco controladas. Y, al igual que la TDC, se ha adaptado específicamente para adolescentes y adultos jóvenes.

La TDC enseña habilidades para ayudar a las personas a ser más conscientes y tener un control más saludable sobre sus emociones. La terapia para aquellos con autocontrol excesivo, llamada terapia dialéctico conductual radicalmente abierta, TDC RA (RO DBT, por sus siglas en inglés) tiene el objetivo opuesto: TDC RA enseña habilidades para ser más abierto, más flexible y estar más conectado con otras personas.

¿Cómo funciona la TDC Radicalmente Abierta?

Al igual que todas las formas de TDC, TDC RA se basa en parte en la consciencia plena, la práctica de ser conscientes de nuestras emociones sin juzgarlas. Antes de que los adolescentes y los adultos jóvenes que tienen autocontrol excesivo (sobrecontrolados) puedan aprender a ser más flexibles, deben ser conscientes de que están pensando y actuando de una manera inusualmente cerrada y rígida, y que están enviando señales a otros de que son inaccesibles.

La TDC RA solo puede funcionar, explica el Dr. Stern, si la persona está motivada para hacer un cambio. “Si un padre está trayendo a un adolescente para recibir tratamiento y el adolescente dice: ‘No tengo ningún problema con el autocontrol excesivo, estoy bien’, ahí es realmente donde tenemos que comenzar. El primer paso es lograr que acepten la idea de que hay algunas áreas de su vida que no les funcionan tan bien”.

Identificar las áreas de sus vidas que son problemáticas, y estar dispuestos a trabajar en ellas, forman la base para que estos adolescentes y adultos jóvenes de “tipo A” excesivo desarrollen y usen habilidades para responder con flexibilidad a la vida.

El tratamiento de la TDC RA incluye sesiones de tratamiento individual y clases de entrenamiento de habilidades, que se centran en tres rasgos que son clave para el funcionamiento de la salud emocional: apertura a nuevas experiencias, flexibilidad y conectividad.

Las clases de entrenamiento de habilidades se enfocan en estos objetivos relacionados con el autocontrol excesivo:

  • Aumento de la autoconciencia y expandir la capacidad de reconocer y adoptar puntos de vista alternativos
  • Disminución de la expresión emocional inhibida y falsa
  • Reducción del comportamiento híper enfocado en el detalle y demasiado cauteloso
  • Flexibilización del comportamiento rígido y regido por reglas
  • Disminución del estilo apartado y distante de relacionarse
  • Disminución de la comparación social y la envidia/amargura

El autocontrol excesivo y las señales sociales

Algunas de las técnicas que se enseñan en la TDC RA incluyen el uso de cambios en su cuerpo (su postura, su expresión facial y su respiración) para engañar a su cerebro para que se sienta seguro. Con una sonrisa, cejas arqueadas y una postura relajada e inclinada hacia atrás, te estás señalando a ti mismo que está bien relajarse. Al mismo tiempo, le indicas a los que te rodean que te sientes cómodo. El Dr. Lynch lo llama “señalización de seguridad social”.

El Dr. Stern lo explica de esta manera: “Lo que hacemos es volver a posicionarnos a través de estas cosas que hacemos con nuestra cara, con nuestra postura corporal para decir: ‘Sí, en realidad no hay peligro aquí. Todo está bien’. Y cuando nos lo señalamos a nosotros mismos, se lo estamos transmitiendo a otras personas, por lo que otras personas quieren acercarse a nosotros, lo que a su vez nos hace sentir seguros por más tiempo”.

Útil para los resistentes al tratamiento

Un grupo en el que la TDC RA puede ser especialmente útil es en personas con depresión o ansiedad resistentes al tratamiento. Los sobrecontroladores pueden resistirse al tratamiento de los trastornos asociados porque no están abiertos a nueva información. “Tienden a pensar realmente que saben la respuesta”, explica el Dr. Hamlet, “y que no tiene sentido ser realmente abierto o flexible, porque su respuesta es correcta”.

Por lo tanto, las habilidades de flexibilidad también pueden ayudarlos a responder al tratamiento de otros síntomas.

La Dra. Hamlet utiliza el ejemplo de niños que está tratando que tienen la forma de ansiedad llamada emetofobia: miedo a vomitar. El tratamiento convencional para la emetofobia es una forma de TCC (CBT, por sus siglas en inglés) llamada terapia de exposición, que implica una exposición gradual a lo que desencadena la ansiedad hasta que pierde su poder. Pero si los niños son demasiado controladores, puede que no funcione. “Realmente no llega al mecanismo subyacente del sobrecontrol”, señala. “El vómito es algo sobre lo que realmente no tienes control, por lo que es un problema clásico para alguien con autocontrol excesivo.

La flexibilidad de aprendizaje y la conexión con otros ayudan a los sobrecontroladores a sentirse menos amenazados por cosas nuevas o fuera de su zona de confort. “El nuevo aprendizaje sólo puede ocurrir cuando te sientes seguro”, agrega, “y la seguridad con el tiempo es con los demás. Estamos programados evolutivamente para sentirnos seguros con otros humanos”.

Para permitir que los sobrecontroladores se conecten con otros, se les enseñan habilidades que se enfocan en la apertura sobre uno mismo y a ser honestos sobre cómo uno se siente realmente.

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