Aunque mojar la cama o tener accidentes durante el día no es raro en los niños pequeños, de igual manera puede causar mucha vergüenza y frustración, especialmente cuando no parece que los niños lo estén superando o estén retrocediendo a la conducta. Cuando el problema persiste después del quinto cumpleaños, puede ser una señal de un trastorno llamado enuresis.

La enuresis se caracteriza por la micción (escape de orina) voluntaria o involuntaria en momentos y lugares inadecuados. Los niños deben tener al menos cinco años de edad para que se les diagnostique el trastorno, y los incidentes de enuresis deben ocurrir al menos dos veces a la semana durante tres o más meses.

La Dra. Laura Kirmayer, médico en el Child Mind Institute, ha trabajado con muchos niños que tienen enuresis y dice que el trastorno es muy tratable aunque, advierte, que es importante descartar cualquier posible condición médica antes de diagnosticar a un niño con enuresis. La diabetes, apnea del sueño, infección del tracto urinario, desequilibrio hormonal, estreñimiento crónico o algún otro problema también pueden causar enuresis.

Tipos de enuresis

Los niños que tienen enuresis puede que mojen la cama mientras están dormidos (lo que se denomina enuresis nocturna) o la ropa mientras están despiertos durante el día (enuresis diurna), o ambas.

La comunidad de psicología también distingue entre lo que se llama enuresis primaria y secundaria. En el caso de la primera, el niño nunca aprendió a controlar la vejiga y ha estado mojando la cama desde que era bebé. Los niños que tienen enuresis secundaria aprendieron a usar el baño correctamente y se mantienen secos durante la noche, pero desarrollaron la condición al menos seis meses después de aprender a controlar la vejiga.

La enuresis nocturna primaria es la forma más común del trastorno.

En lo relativo al tratamiento, la distinción más importante que hay que hacer es si la enuresis es voluntaria o involuntaria. Si es voluntaria, el tratamiento debe parecerse al de cualquier otro plan de tratamiento para conducta antagónica: los padres deben concentrarse en el refuerzo positivo para las conductas deseadas, y limitar el contexto y las consecuencias apropiadas para las conductas no deseadas. Para la enuresis involuntaria, es necesario comenzar el tratamiento con el desarrollo de habilidades porque el niño todavía está aprendiendo como controlar la vejiga. El uso de métodos disciplinarios – o el avergonzarles– para niños que tienen enuresis involuntaria, sería injusto y podría tener posibles consecuencias negativas.

Esté atento a las cosas que puedan estar causando accidentes, como la ansiedad que podría hacer que un niño no quiera ir al baño en la escuela o sienta que no puede pedir permiso. Otros niños que luchan con la distracción o la impulsividad podrían incluso olvidar que necesitan usar el baño porque están haciendo algo muy divertido o interesante. Los niños que pasan un estrés significativo en casa o en la escuela también podrían comenzar a tener accidentes otra vez. Prestar atención a las posibles causas subyacentes puede permitir a los padres saber si su hijo podría requerir alguna ayuda dirigida además de las intervenciones habituales para la enuresis.

La técnica de campana y sensor

El tratamiento más frecuente para la enuresis nocturna es la técnica de campana y sensor, también conocida como alarma para enuresis. Este método consiste en un dispositivo que llevan puesto los niños en la noche y que tiene un sensor que hace un ruido cuando se moja y, de manera ideal, despierta al niño a tiempo para que detenga el chorro y vaya al baño.

La Dra. Kirmayer dice que para un pequeño porcentaje de niños, el método de campana y sensor puede tener un tipo de efecto placebo positivo. El simple hecho de usar la campana y el sensor significa que comenzarán a estar más conscientes de la vejiga y, en consecuencia, tendrán menos accidentes. Sin embargo, la alarma no les enseña a los niños cómo impedirles que mojen la cama, ya que la alarma solo se apaga una vez que la cama ya está mojada, por lo general después que el niño ya ha vaciado la vejiga. También, a veces son necesarios algunos meses antes que el método de campana y sensor comience a tener efecto.

Si se ha determinado que el niño tiene enuresis involuntaria, la Dra. Kirmayer sugiere un enfoque más proactivo que las familias pueden intentar bien por sí mismas o en combinación con la campana y sensor.

Aprendiendo sobre la vejiga

A la Dra. Kirmayer le gusta comenzar el tratamiento explicando cómo funciona la vejiga. En una sesión con los padres y el niño, ella enmarca a la vejiga como un músculo que se puede controlar y explica que el cerebro y el músculo pueden trabajar juntos. La sesión es informativa, pero también trata de que sea divertida y usa un globo lleno de agua para demostrar cómo la vejiga puede expandirse y contraerse.

Las familias que van por ayuda para la enuresis suelen sentirse frustradas, así que puede ser un alivio para los padres y los niños por igual el desviar el foco de lo que el niño falla en hacer a terrenos más neutrales y proactivos: aprender cómo funciona la vejiga y cómo, con el tiempo y la práctica, el niño puede aprender a controlarla.

Entrenamiento

Después que el niño entiende cómo funciona la vejiga, es momento de comenzar a practicar. La Dra. Kirmayer recomienda que la familia primero pase una semana monitoreando el patrón miccional del niño, la dieta y líquidos, dejando aparte el fin de semana para que toda la familia practique lo que ella llama entrenamiento de vejiga: “Llenar la vejiga, calificar el nivel de apremio, estar consciente de lo que se siente cuando la vejiga en realidad está muy, muy llena frente a solo un poquito llena”.

Convertirlo en un actividad para toda la familia elimina parte de la presión y crea una forma divertida para que las familias refuercen de forma positiva la capacidad cada vez mayor del niño de prestar atención a lo que está sintiendo. La Dra. Kirmayer observa que este podría ser un buen momento para que los padres también ayuden a los niños a que comiencen a prestar atención a otras experiencias sensoriales que están teniendo, ya que los niños que luchan con la enuresis a veces no están conscientes de cuándo se sienten llenos o cansados.

Igualmente, si los padres observan que el niño tiende a tener más accidentes cuando se involucra profundamente en una actividad, ellos pueden señalarle al niño esa tendencia y hacer recordatorios habituales para sondear periódicamente cómo se está sintiendo.

Esta práctica diurna realmente también ayuda a los niños que luchan principalmente con la enuresis nocturna. “La exposición al entrenamiento de habilidades y la práctica realmente tiene que suceder de día para ver cómo se generaliza hacia la noche”, dice la Dra. Kirmayer. “Si duermen profundamente entonces es necesario que ya hayan comenzado a aumentar la atención y conciencia cuando están conscientes y no están fatigados en el día para que se pueda aplicar en la noche cuando más están en riesgo”.

Además de ayudar al niño a aprender a estar más consciente de las sensaciones que tiene en su cuerpo, otra meta debería ser que el niño comenzara a sentir que tiene algo de control sobre sus funciones corporales y que se enorgullezca y emocione por la habilidad que está desarrollando. Los padres pueden ayudar recordándoles periódicamente a los niños que sondeen cómo se siente la vejiga y ofreciéndoles muchos refuerzos positivos para mantener a los niños motivados y comprometidos.

Toma de medicamentos

Hay una pastilla para la enuresis y los padres suelen utilizarla para eventos como un campamento o una fiesta de pijamas. Pero no resolverá el problema a largo plazo. La Dra. Kirmayer lo compara a tomar Xanax antes de un vuelo en avión —No le va a curar el temor de volar si eventualmente no vuela sin el Xanax”, dice. Aun así, ella piensa que tomar el medicamento sí tiene sentido para ciertas situaciones, como una fiesta de pijamas a la que el niño está desesperado por ir.

Mantenerse positivo

Puede necesitarse algún tiempo para que los niños aprendan a controlar la vejiga, de manera que es importante que las familias se mantengan positivas. La Dra. Kirmayer dice que se debe animar a los niños a que continúen practicando la conciencia corporal y sigan comprometidos. “Incluso si terminan mojando la cama, quizás puedan levantarse en la mañana y cambiar las sábanas o ponerlas en la cesta de lavandería —cualquiera que sea la rutina que se haya acordado— sin que se les tenga que indicar”, sugiere la Dra. Kirmayer. De esa forma, el niño se mantiene involucrado en el proceso y desempeña un papel activo. También les da a los padres algo positivo para reforzar.

“Pienso que el reto más grande es que, lamentablemente, con la enuresis nocturna los padres se despiertan y están cansados y frustrados o bien cuando se levantan en la mañana no quieren que eso sea la primera cosa de la que deben ocuparse”, dice la Dra. Kirmayer. Es difícil para los padres guardarse lo que podrían estar sintiendo internamente, pero es importante mantenerse neutrales y concentrarse en lo positivo. Culpar y avergonzar al niño involuntariamente no ayudará e incluso puede ocasionar que comience a tener “accidentes” a propósito como desafío.

El modelado de la tolerancia a la angustia haciendo frente a la desilusión ayudará a todos en la familia a mantenerse positivos. Después de un accidente, la lección debería ser: No es nada importante. Todavía estamos trabajando en ello, vas a lograrlo, pero simplemente todavía no hemos llegado allí.