Hay pocas condiciones psiquiátricas más atemorizantes o desafiantes para una familia que enfrentar la psicosis, un estado mental extremo en el que el pensamiento y las emociones alterados hacen que una persona pierda el contacto con la realidad. Esto puede significar oír o ver cosas que no están allí (alucinaciones) o creer cosas que no son ciertas (delirios).

La enfermedad que más se suele asociar con psicosis, la esquizofrenia, por lo general no se manifiesta hasta muy tarde en la adolescencia o principios de la edad adulta. Sin embargo, recientemente, los expertos en el campo han estado trabajando para identificar a los niños de alto riesgo que muestran síntomas que podrían servir como signos tempranos de advertencia de psicosis y se han establecido varios centros académicos para que se concentren en este período crucial en el que puede que sea posible cambiar la trayectoria de la enfermedad mental.

No todos los niños a quienes se les identifica con lo que los expertos llaman síntomas “prodrómicos” progresarán, o “se transformarán”, a una enfermedad psicótica establecida. Pero se ha demostrado que la intervención temprana mejora los resultados para aquellos en quienes sí sucede. Y como los síntomas psicóticos causan trastorno en la vida de un adolescente, desde la escuela hasta las amistades y la familia, los investigadores esperan que las medidas rápidas puedan impedir la alteración y prolongar el funcionamiento característico.

Más aún, algunos de los enfoques que muestran ser prometedores para retardar el inicio de la psicosis o mitigar los síntomas incluyen cambios bastante sencillos en el estilo de vida, como la reducción del estrés y la higiene del sueño, y manejar los trastornos que ocurren al mismo tiempo, como la ansiedad. La clave: identificar más temprano a los niños de alto riesgo cuando estas medidas de bajo impacto todavía son efectivas.

¿Qué son los síntomas “prodrómicos”?

Los síntomas prodrómicos son síntomas “atenuados” o débiles de psicosis. Además, “son un signo de advertencia”, dice el Dr. Christoph Correll, director médico del Programa de Reconocimiento y Prevención (RAP, Recognition and Prevention Program) en Zucker Hillside Hospital en Queens, Nueva York, el cual se especializa en el diagnóstico y tratamiento de los síntomas tempranos de enfermedad mental en adolescentes y adultos jóvenes. “Estas señales pueden suceder en personas que no pasan a desarrollar psicosis, pero si les damos seguimiento a estas personas que se encuentran en estado de riesgo sobre la base de estas versiones más suaves, un tercio de ellos probablemente pasarán a desarrollar psicosis. Eso es mucho más que en la población general”.

Los síntomas prodrómicos ocurren en un espectro que va desde muy, muy leve a severo y pueden incluir:

  • Retirarse de los amigos y familia/sospechar de otros
  • Cambios en los patrones de sueño o ingesta de alimentos
  • Menos preocupación por la apariencia, ropa o higiene
  • Dificultad para organizar los pensamientos o el habla
  • Pérdida del interés habitual en actividades o de la motivación y energía
  • Desarrollo de ideas o conductas inusuales
  • Percepciones inusuales, tales como visiones o escuchar voces (o incluso ver sombras)
  • Sentir que las cosas son irreales
  • Cambio en la personalidad
  • Sentimientos de grandiosidad (creencia de que tiene un superpoder, etc.)

En algunos casos, estos síntomas representan las etapas iniciales de un trastorno y, a la larga, se transformarán. En otros, los síntomas realmente se desvanecen o se mantienen leves. El Dr. Tiziano Colibazzi es psiquiatra en Columbia Presbyterian’s COPE clinic (Centro para la Prevención y Evaluación), el cual se estableció para investigar y tratar los síntomas prodrómicos. “Podemos identificar a un grupo de personas que tienen alto riesgo clínico”, dijo el Dr. Colibazzi. “Lo que no podemos hacer es reducir más ese grupo para identificar al 30 por ciento que se transformará”.

El primer paso si piensa que su hijo está en riesgo: Una evaluación

El tratamiento adecuado para los síntomas prodrómicos depende completamente de cuán severos son cuando se diagnostican. El primer paso es un diagnóstico adecuado y completo realizado por un profesional de la salud mental con experiencia en la evaluación de la enfermedad psicótica.

Si observa cambios notorios en la motivación, pensamiento y/o conducta en su hijo, el primer lugar para comenzar es con su pediatra para que descarte una enfermedad médica. También es necesario descartar el uso de drogas como la causa de cualquier cambio de conducta en adolescentes. Luego de eso, usted va a querer que su hijo sea evaluado por un psiquiatra o psicólogo calificado. Esto en sí podría ser un proceso de múltiples pasos.

“Usted podría simplemente ver al niño una vez y obtener un pedacito de una historia y después saber qué es lo que sucede”, dice el Dr. Correll. “Los niños evolucionan; los síntomas evolucionan. Y la trayectoria —cómo cambian las cosas, mejoran o empeoran, que otros síntomas se añaden— será altamente informativa para decirnos algo acerca del pronóstico, lo que esperamos que suceda”.

Una ayuda para pronosticar la evolución y severidad de los síntomas, observa el Dr. Colibazzi, es la capacidad del paciente para dudar acerca de sus síntomas. Si su hijo mantiene la consciencia de sí mismo para saber que es su mente la que le está haciendo trucos, esto es una indicación de que los síntomas todavía están en etapas muy tempranas. A medida que los síntomas se vuelven más severos, las creencias del paciente (bien sean paranoides, de grandiosidad o alucinatorias) se vuelven cada vez más difíciles de refutar.

Opciones de estilo de vida y salud mental

Los síntomas y las enfermedades psicóticas han demostrado variar bastante dependiendo del ambiente —la salud de nuestros cuerpos, nuestras relaciones interpersonales, nuestras mentalidades. Al igual que con cualquier enfermedad, pero especialmente importante en nuestro joven en riesgo, la vida sana es la clave. Independientemente de la severidad de los síntomas prodrómicos, el Dr. Correll dice que el resultado de su hijo puede mejorarse al asegurar que su hijo se apegue a una rutina que incluya:

  • Comer bien
  • Hacer ejercicios habitualmente
  • Seguir un cronograma habitual de sueño
  • Reducir lo más posible el estrés
  • Mantenerse alejado de las drogas —especialmente la marihuana, la cual puede interactuar con los síntomas prodrómicos y aumentar significativamente el riesgo de psicosis

Igualmente, no olvide hacer frente a la depresión y la ansiedad. Según el Dr. Correll, “los adultos que a la larga desarrollaron esquizofrenia, identificaron un período de tres a cinco años durante el cual presentaron depresión o ansiedad antes de desarrollar síntomas prodrómicos de psicosis y luego presentaron psicosis establecida”. “Así que tratar oportunamente la depresión”, dice él, “podría realmente interrumpir la progresión desde la depresión hasta la psicosis en algunos pacientes”.

Tratamiento para los síntomas prodrómicos de psicosis

El Dr. Correll recomienda probar diversos enfoques. Los síntomas leves exigen tratamientos más suaves que incluyen:

  • Psicoeducación: enseñar tanto al niño como a la familia acerca de los síntomas y la enfermedad.
  • Terapia, especialmente, terapia cognitivo-conductual: “La TCC puede ser buena para cambiar los patrones de pensamiento de la persona”, dice Correll, “y también para hacer frente a la autoestima en desarrollo. Debemos tener cuidado con que los niños que tengan un diagnóstico psiquiátrico no se autoestigmaticen y caigan en un estado de desesperanza o negativo en el que sientan que no pueden lograr nada”.
  • Ajustes en el estilo de vida: Evaluar si el ambiente escolar actual es el mejor para el niño. Quizás un grupo social terapéutico para ayudar al niño a salir adelante.
  • Reducir el estrés: El estrés suele ser un desencadenante para síntomas, así que es crucial reducirlo en las vidas de estos niños y puede que prevenga o demore la transformación a la enfermedad psicótica.

La comprensión de los síntomas prodrómicos y la vigilancia de los niños que tienen un alto riesgo de enfermedad psicótica significan que los padres pueden hacer más por sus hijos que esperar a que los síntomas emporen o simplemente esperar lo mejor. La vigilancia e intervención tempranas puede proporcionales una ventaja a los niños de alto riesgo, lo cual esperan los investigadores que cambie las probabilidades cuando se trate de la enfermedad psicótica.

“La duración de la psicosis no tratada en realidad sí parece afectar el curso de la enfermedad”, dice el Dr. Colibazzi. Cuanto más tiempo la enfermedad esté sin tratar, mayor será la probabilidad de que ocasione alteración grave en todas las áreas de la vida del paciente. “Así que es razonable pensar que sería de utilidad simplemente hacerle seguimiento minucioso a alguien y tratarlo desde temprano, tan pronto como se produzcan los síntomas”.