Los quehaceres pueden ser una molestia, tanto para el niño que tiene que hacerlos como para el padre que tiene que decirle al hijo que los haga.

Pero la posibilidad de alguna fricción familiar vale mucho la pena, según los expertos en desarrollo social. La cooperación enseña a los niños empatía, responsabilidad y la importancia de pertenecer a una comunidad. “Los quehaceres domésticos enseñan a los niños cómo realizar tareas que necesitarán a lo largo de toda su vida, como lavar la ropa y los trastes. Y enseñan habilidades que los beneficiarán tanto en la escuela como en el campo deportivo, tales como trabajar juntos y ser parte de un equipo”, dice Caroline Mendel, PsyD, psicóloga clínica del Child Mind Institute.

Y entre más pronto comiencen es mejor. Los investigadores han vinculado (página en inglés) la realización de los quehaceres de la casa a una edad temprana con sentimientos de competencia, autoconfianza y un sentido de la responsabilidad hacia otras personas. En un estudio de la Universidad de Minnesota realizado a 84 adultos en sus veinte, el mejor indicador del éxito (en términos de carrera profesional, relaciones afectivas y de no consumo de drogas) fue la cooperación en las labores del hogar cuando tenían tres o cuatro años; quienes no empezaron a cooperar con los quehaceres sino hasta que tuvieron 15 o 16 tuvieron menos éxito. Lo que esto está implicando es que el sentido de responsabilidad que se adquiere al cooperar con el quehacer doméstico se aprende mejor cuando los niños son pequeños.

Con la necesidad de estar encerrados en casa la mayor parte del tiempo debido a la pandemia, hacer que los niños cooperen con los quehaceres es aún más importante que nunca. Necesitamos que todos cooperen para mantener a la familia funcionando bajo presión. Asumir las tareas domésticas ayudará a los niños a practicar habilidades que normalmente suelen trabajar en los campamentos, mientras interactúan con sus amigos o mientras hacen deportes.

A continuación leerá consejos para que sus hijos puedan cooperar con los quehaceres en beneficio de toda la familia.

Haga de los quehaceres parte de la rutina

Las rutinas y la estructura son realmente fundamentales para los niños, dice la Dra. Mendel, y sugiere que a los niños se les diga desde un principio cuáles son las expectativas y dejarlos elegir (cuando sea posible) qué quehaceres desean hacer (poner o limpiar la mesa, por ejemplo) para ayudarlos a sentirse útiles. Podría ser de ayuda hacer una gráfica que contenga un horario visible para que cada niño sepa exactamente qué hacer cada día de la semana; también sirven las reuniones familiares o de “revisión” para ir revisando las expectativas.

Divida los quehaceres

Los niños tienden a ser más exitosos, y por lo tanto a sentirse realizados, cuando se les da un trabajo que no solamente es apropiado para su edad de desarrollo, sino muy específico. En lugar de decirle a su hijo algo vago o potencialmente abrumador como “limpia tu habitación”, dígale, por ejemplo, que acomode los bloques en su estuche y, después, que regrese los libros al librero.

Este acercamiento es particularmente importante para los niños que tienen desafíos con las funciones ejecutivas, incluyendo a los niños que tienen TDAH.

Cuando se presenta una nueva responsabilidad o una meta conductual, la doctora Mendel utiliza una técnica conocida como “moldear”. De este modo, usted puede decirle al niño que tienda su cama, pero usted va cambiando la definición gradualmente. Inicialmente, “tiende tu cama” puede significar simplemente poner la sábana en la cama. La siguiente vez podría significar poner la sábana y la colcha encima, y así sucesivamente. O usted puede esperar primero que su hijo tienda la cama una vez por semana y aumentar la frecuencia a partir de allí. “Usted estará construyendo progresivamente el significado de ‘tiende tu cama’ para que su hijo reciba la misma gratificación, ya sea ganarse una una retribución monetaria o una felicitación por haber hecho un gran trabajo”.

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Enfóquese en desarrollar habilidades

Los mejores quehaceres se relacionan a las cosas que su niño necesitará ser capaz de hacer en el futuro, dice Stephanie Lee, PsyD, titular del ADHD and Behavioral Disorder Center, en el Child Mind Institute. “Un niño de primaria o escuela media podría ser incluido en el lavado de ropa, limpieza de la mesa, lavado de trastes, ayuda en la preparación de alimentos”, agrega. “Al hacerse cargo de esos quehaceres, su niño aprenderá a ocuparse de esas mismas tareas en el futuro”. Incluso los preescolares pueden ocuparse de labores del hogar, comenzando con guardar los juguetes.

Cuando hable de los quehaceres a los niños mayores, la Dra. Lee recomienda, relaciónelos con su futura independencia. Un día podrás hacerle una buena comida a tu pareja, o podrás cocinarte tu comida favorita cuando vayas a la universidad. “Yo creo que entre más pueda vincular los quehaceres a las circunstancias y experiencias de la vida real, no sólo los ayudará a ser más funcionales”, añade la doctora, “sino que las tareas se hacen un poco más fáciles y agradables para que los niños y adolescentes las entiendan y realicen”.

Recompense los quehaceres realizados

Lo ideal sería que los niños estuvieran dispuestos a ayudar sólo porque es lo correcto. Pero en la realidad no siempre funciona. Es polémico el tema de si los niños deben ser recompensados por hacer las tareas, ya sea con dinero o privilegios. “Dar algún tipo de motivación externa es a menudo lo que se necesita para hacer el trabajo”, dice la Dra. Mendel.

La Dra. Lee señala que pagar a los niños por el trabajo en la casa, ya sea mediante atención de los padres, prometiéndoles un objeto o actividad deseados, o dinero de verdad, no difiere mucho de que a los padres se les pague por hacer un trabajo. “Es un acuerdo que se hace con el niño de forma proactiva”, explica. “Estás diciendo: ‘Sé que esto es difícil para ti. Aquí está el pago por hacer este trabajo duro’”.

¿Qué hay con el argumento de que remunerar a los niños por el quehacer es sobornarlos? “El soborno es reactivo, es esperar que su hijo se porte mal y luego, de repente, ofrecerle compensaciones y felicitaciones” dice la doctora Lee. “Eso es muy diferente a decidir de antemano en un convenio. Queremos que trate de ser lo más proactivo que pueda con base en convenios de conducta desde el inicio”.

Establezca consecuencias

Cuando los niños no quieren hacer los quehaceres, y seguramente no querrán, la Dra. Mendel hace notar la importancia de no hacerlos sentir mal y que no permita que la situación escale. “Dígalo de la manera más neutra posible, es sólo un asunto de hecho: ‘no hiciste tus quehaceres, así que no te ganaste tu dinero”.

Si está utilizando un sistema de recompensa diferente, usted les puede indicar que no lavaron su ropa, por lo tanto, su uniforme de fútbol no está limpio, o no lavó el auto, por lo que no tendrá el privilegio de usarlo en el fin de semana (en el caso de adolescentes). De esta manera los niños comienzan a entender las rendición de cuentas y que sus decisiones los afectan.

“Y entonces les anticipa que tendrán éxito para la próxima vez”, sugiere la Dra. Mendel, diciendo ‘la siguiente semana tendrás otra oportunidad de hacer tus quehaceres y ganar tu retribución. Sé que puedes hacerlo”.