Este artículo fue originalmente publicado en Understood.org

Tener una relación positiva con las familias de sus estudiantes le permite compartir inquietudes y trabajar juntos para ayudar a los estudiantes que piensan y aprenden de manera diferente a prosperar. Estas son ocho maneras efectivas de iniciar una relación de confianza con los padres o cuidadores.

1. Imagine que usted está en su lugar

Desarrollar una relación con las familias comienza con la empatía. Considere la perspectiva de un padre o cuidador cuyo niño fue identificado recientemente con una discapacidad del aprendizaje o TDAH. Es posible que la familia no esté segura de lo que esto significa para el futuro de su hijo. Podrían temer que su hijo no reciba el apoyo adecuado. O es posible que aún estén procesando la noticia y no sepan con seguridad cómo se sienten.

Cuando los estudiantes han tenido dificultades en la escuela durante años, sus familias puede que hayan tenido muchas experiencias negativas con el sistema educativo. Es posible que en el pasado se hayan sentido abrumados o juzgados por los maestros. Tener esto en cuenta puede ayudarlo a comprender por qué los padres o el cuidador de un estudiante pueden estar a la defensiva desde el principio. Asegúrese de que sepan que usted quiere apoyarlos.

Recuerde que algunas diferencias en la manera de pensar y aprender son hereditarias. Los padres biológicos podrían traer a la relación con el maestro su bagaje emocional resultado de sus propias dificultades y experiencias en la escuela.

Considere también lo que las familias pueden haber estado experimentando durante la pandemia del coronavirus y las protestas debido a la injusticia racial. Las familias podrían estar lidiando con la pérdida de empleo, la inseguridad alimentaria, tratando de manejar las exigencias de la educación a distancia o experimentando otros inconvenientes.

Usted puede utilizar cuestionarios para recopilar información de los estudiantes y sus familias que le permitan tener una mejor idea de sus preocupaciones. También puede utilizar estrategias para conectarse con las familias de los estudiantes que están aprendiendo el idioma inglés. Sin importar la familia, sepa que los padres y los cuidadores están experimentando su propio proceso.

2. Empiece con una interacción positiva, y luego trate de mantenerla

Cuando se comunique con las familias por primera vez, comience con algo positivo. Preséntese, dígales algo que a usted le gusta de su hijo o simplemente dígales que está disponible si quieren hablar. Pero las buenas noticias no tienen que terminarse. Trate de mencionar a los padres o al cuidador algo positivo de cada estudiante por lo menos dos veces al mes.

Descargue una tarjeta 3 x3 para conocer las fortalezas y los desafíos de sus estudiantes, así como estrategias para apoyar su aprendizaje. Invite a los estudiantes y sus familias a completarla.

3. Averigüe cómo prefieren las familias ser contactadas

No todas las personas se sienten cómodas hablando por videoconferencia. Algunas no tienen tiempo para una llamada telefónica a determinadas horas del día. Pregunte a las familias si tienen una manera preferida de comunicarse y a qué hora del día, y respete esa preferencia. En los casos en que el correo electrónico sea apropiado, tenga presente que el tono puede ser difícil de interpretar en un email. Aprenda a escribir un correo electrónico eficaz que lo ayude a obtener una respuesta positiva.

4. Organice sus ideas con anticipación

Cuando llegue el momento de hablar con las familias sobre lo que a usted le preocupa, escriba lo que quiere decir antes de la reunión o llamada telefónica. Una lista de asuntos a tratar puede ayudarlo a priorizar y dar seguimiento a sus ideas.

Considere compartir esta lista con las familias antes de la reunión para que también ellas puedan organizar sus ideas. Esta lista puede ayudarlos a recordar de qué quieren hablar si la conversación se torna emocional o se mueve en una dirección inesperada.

5. Hable en primera persona

Enmarque lo que dice desde su perspectiva con afirmaciones en primera persona. Puede comenzar las frases con “me di cuenta”, “me preocupa” o “siento que”. Estas frases son una forma empática de compartir sus pensamientos. Pueden ayudar a que los miembros de la familia no se lo tomen de manera personal.

Decir, por ejemplo: “¿Por qué su hijo no entrega las tareas?” puede poner a un padre o cuidador a la defensiva y terminar la conversación. En su lugar, usted podría decir: “He notado que su hijo no ha entregado las tareas durante las últimas semanas. ¿Su hijo le ha hablado de eso?”. Esto explica su preocupación y propicia que continúe la conversación.

6. Establezcan límites juntos

Diga a las familias que a usted le gustaría establecer una relación recíproca que respete el conocimiento que tienen los padres o el cuidador del niño y su conocimiento sobre educación. Dígales que a usted le gustaría que ambas partes pudieran hablar con franqueza para así promover una conversación productiva, siempre con el objetivo común de garantizar el progreso de su hijo en la escuela.

A veces es más fácil decirlo que hacerlo, por lo que es útil establecer límites para las conversaciones. Pruebe estas sugerencias:

  • Acuerden iniciar y finalizar sus reuniones y llamadas dentro del tiempo establecido.
  • Anime a las familias a expresar sus puntos de vista. Muestre respeto y aprecio por sus conocimientos.
  • A cambio, pida a las familias que consideren su punto de vista profesional.
  • Explique que usted asume que todos llegan a la conversación con las mejores intenciones.
  • Sugiera que ambos puedan hablar sin ser interrumpidos.
  • Acuerden que discutirán los puntos en común que ambos conocen sobre el niño, pero que también estarán abiertos a escuchar información que no conocen.
  • Pregunte a las familias si tienen alguna otra condición para conversar que les gustaría agregar.

7. Comuníquese con claridad y esté orientado a encontrar soluciones

Cuando comience una conversación, sea honesto sobre lo que quiere hablar y lo que espera de la familia. Si solamente desea compartir información o expresar sus inquietudes, asegúrese de expresarlo claramente.

Si está buscando soluciones para algo que lo inquieta, informe a los padres o al cuidador que usted les está pidiendo que aporten información para encontrar la mejor solución juntos. También proponga sus soluciones. Por ejemplo, si conoce una adaptación que cree que podría ayudar, sugiérala y pregunte si la familia ha intentado algo similar en casa.

8. Envíe un correo electrónico de seguimiento si fuera necesario

Un email de seguimiento después de una conversación importante puede servir para muchos propósitos. Primero, le da a usted la oportunidad de agradecer a las familias por su tiempo. También puede ayudar a ambas partes a procesar la conversación y resumir cualquier decisión y conclusión a la que hayan llegado. Además, permite que los padres y cuidadores añadan cualquier idea que haya quedado pendiente o hacer preguntas.

Reflexione sobre su práctica: ¿Qué ha hecho para desarrollar una relación positiva con la familia de un estudiante?

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