Las escuelas reabrirán en el otoño en una desconcertantes variedad de formatos: presencial, virtual y algo de ambos. Cualquiera que sean los planes particulares de la escuela de sus hijos, ahora más que nunca es crucial colaborar con los maestros de sus hijos para hacer que esta nueva e imperfecta situación sea tan exitosa como sea posible. El primer desafío es el establecimiento de un diálogo efectivo con el maestro. Aquí le damos algunos consejos para empezar.

    • Informe a los maestros que usted respeta a sus límites. A todos nos va a costar trabajo acostumbrarnos al nuevo horario híbrido o quizá otro semestre de aprendizaje remoto (esperemos que mejor que el último). Los maestros, especialmente los que están haciendo los dos tipos de aprendizaje, virtual y presencial, van a estar bajo muchísima presión. Laura Phillips, PsyD, neuropsicología clínica con el Child Mind Institute, sugiere que el mensaje podría ser: “No lo quiero molestar, solo quiero asegurarme de que tengamos las líneas de comunicación abiertas”.
    • Pregunte a los maestros cómo prefieren ser contactados. ¿Por email? ¿Mensajes de texto? ¿Llamadas programadas? La Dra. Phillips recomienda empezar preguntándoles: “¿Cómo lo puedo contactar si estoy notando algo raro? ¿Hay tiempos en los que le podría marcar? ¿Hay tiempos en los que le podría mandar un correo electrónico?”. También podría preguntar cuándo recibirá una respuesta. De esa manera entenderá cómo organizan el tiempo los maestros, y cuándo sería apropiado mandarles un recordatorio gentil si todavía no le han respondido.
    • Pida una explicación clara del horario escolar. Saber cómo está estructurado el día es crucial para ayudar a su hijo a que se acostumbre a sus nuevas clases, a que anticipe lo que viene y a que esté listo para enfocarse en la siguiente tarea. Los maestros invierten muchas semanas al comienzo del año escolar elaborando las rutinas esenciales para que los niños puedan pasar el día sin problemas. Si a su hijo le están dando clases virtuales, explica Faith Hunter, subdirectora a Little Red School House en Nueva York, “Lo mejor que puede pasar es que toda la familia ayude a enseñar a sus hijos a establecer la estructura de la manera en la que el niño navegará a través del día”.
    • Pregunte cómo van a ser comunicadas las tareas. Para muchos niños, especialmente los que tienen TDAH u otras discapacidades del aprendizaje, el seguimiento de tareas durante el aprendizaje a distancia resultó ser muy difícil en la primavera. “Pero, si los padres están conscientes de dónde va a estar esta información desde el principio”, dice la Dra. Phillips, “pueden ayudar a sus hijos con la estructura”. Esto va a ser especialmente urgente para los niños que están empezando la escuela media y que están intentando manejar por primera vez varios maestros quienes pueden no utilizar la misma estrategia de enseñanza.
    • Pregunte si el currículo y las calificaciones se ajustarán. ¿Las expectativas del progreso de los niños van a ser diferentes a las de un año escolar típico? ¿Qué se va a hacer para apoyar a los niños que se hayan atrasado (o que les preocupe haberse atrasado) a causa de los cambios que trajo el aprendizaje en línea la primavera pasada? Tal vez no le den respuestas definitivas, pero por lo menos se puede dar una idea de qué es lo que está planeando la escuela.
    • Pregunte cómo van a familiarizarse los niños con sus maestros y con sus nuevos compañeros. En términos de las clases que van a ser a distancia este otoño, ¿Qué van a hacer los maestros para asegurarse de que los niños se sientan cómodos? Si hay algunas actividades de rompehielos sociales programadas, quizá los padres quieran animar a sus hijos a preparar lo que querrán decir sobre ellos mismos, dice Kenya Hameed, PsyD, neuropsicología clínica del Child Mind Institute. “¿Qué es lo que quieres que tu maestro sepa de ti? Porque algunas veces los niños que tienen que improvisar en el momento no son buenos para eso”.
    • ¿Habrá oportunidades para conocer a los maestros personalmente? A los niños con problemas de aprendizaje un poco de contacto personal, si es que el semestre es remoto, les puede ayudar mucho a participar con entusiasmo, nota la Dra. Phillips. “Creo que hay padres que se sientan un poco apenados pidiéndole eso a los maestros”, dice, pero vale la pena el intento. Ese tiempo personal puede tomar muchas formas dependiendo de las circunstancias de su comunidad. Por ejemplo, tal vez pueda programar una cita corta, de cara a cara, respetando el distanciamiento social, o quizá pueda programar una reunión de Zoom individual cuando el maestro tenga un poco de tiempo.
    • Informe a los maestros cómo le fue a su hijo en la primavera pasada. Mande correos mensajes de texto a los maestros para informarles cómo respondió su hijo al aprendizaje remoto el último semestre, qué funcionó y qué no. Tener esa información puede ser muy útil para los maestros, dice la Dra. Hameed. “Les da más información para construir sus lecciones”.

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  • Comparta con los maestros las cosas que usted nota en casa. Reporte a los maestros lo que usted está viendo en su casa con claridad y precisión. Cuando vea que a su hijo le esté costando trabajo una tarea, por ejemplo, “ser específico con los maestros en tanto a lo que está diciendo o haciendo su hijo permite a los maestros ver qué es lo que está pasando”, dice Jodi Musoff, MA, MEd, especialista en educación del Child Mind Institute. “¿Es solamente un caso de evasión de parte de su hijo, o será que, de hecho, su hijo necesita algún tipo de instrucción más específica para poder terminar su tarea?”.
  • Pida apoyo adicional para un niño que está teniendo problemas. Cuando las clases se dieron a distancia durante la primavera pasada, muchos niños, incluyendo a esos que eran estudiantes con confidencia, se encontraron en un lugar desafiante. El aprendizaje virtual es difícil, pero, al encontrar los sistemas de apoyo apropiados, le puede ayudar a su hijo. “No tenga miedo, como padre, preguntar si hay algún especialista que lo pueda ayudar con el aprendizaje o la lectura, o pregunte si hay algún psiquiatra o terapeuta escolar quien pueda ayudar a su hijo”, sugiere Hunter. Es importante reconocer, añade ella, que las necesidades sociales y emocionales están fuertemente vinculadas al aprendizaje académico.
  • Para las conversaciones sensibles, utilice el teléfono. Los correos electrónicos se pueden sentir impersonales y pueden llevar a los malentendidos, nota Hunter. “Mi experiencia es que, a menudo, un padre le escribirá un correo a un maestro y el maestro se puede poner a la defensiva al recibirlo”, dice Hunter. Si el maestro responde mal, dice ella, es muy fácil que las ligas de comunicación entre ustedes se caigan. En vez de hacer eso, sugiere dígale al maestro de su hijo que usted tiene una inquietud y programe una cita para hablar por teléfono. Así, podrán cooperar para solucionar el problema juntos en tiempo real.
  • Comparta las circunstancias o eventos familiares que estén afectando a su hijo. En este tiempo de factores estresante sin precedente, es de ayuda para los maestros saber de las dificultades por las que los niños están pasando en la casa, y cómo esto está afectando su desempeño académico. Por ejemplo, si ambos padres están trabajando tiempo completo (o han perdido sus empleos), o si algún miembro de familia está enfermo. Entre más sepan los maestros, mejor pueden ayudar, dice Hunter. “Incluso en las circunstancias normales, queremos saber lo que le esté pasando a un niño, ya que esto nos permite conectarnos con él aún más y ofrecerle la ayuda que necesita”, dice Hunter. “Así que esto no es nada diferente a lo normal, la única diferencia es que va a haber muchos más niños así, ¿cierto?”.
  • Diga a los maestros lo que está funcionando (y lo que no). Sin la retroalimentación que los maestros obtienen al observar cómo los niños responden dentro del salón, los maestros están dependiendo del reporte de los padres de lo que está funcionando y lo que no. Informe al maestro de su hijo qué tareas o estrategias de aprendizaje le han servido y también cuáles no. “Diría que lo primero que los maestros necesitan escuchar de las familias son los comentarios positivos”, dice Hunter. “Si hay algo que está funcionado muy bien para su hijo, dígaselo al maestro”. Al escuchar los comentarios de los padres sobre qué estrategias están funcionando, puede ayudar a los maestros a poner más énfasis en esas áreas de enseñanza, y también hará que sean más receptivos a escuchar cuáles son las estrategias que no funcionan tan bien.
  • Reconozca los desafíos que se están enfrentando los maestros. La presión para los educadores va a ser inmensa este otoño. Estas son aguas desconocidas para todo el mundo, pero los maestros, especialmente los que van a estar haciendo ambos enseñanza presencial y remota, estarán trabajando bajo una presión altísima. Dígales lo tanto que aprecia sus esfuerzos. Algo tan simple como mandar una nota o un mensaje diciendo “¡gracias por todo su esfuerzo!”, puede hacer que los maestros sepan que su trabajo y esfuerzo están siendo notados y apreciados.

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