Sabemos que uno de los efectos a largo plazo del TDAH (ADHD, por sus siglas en inglés) es tener un mayor riesgo de abuso de sustancias. De hecho, la investigación ha encontrado que los niños con TDAH tienen dos o tres veces más probabilidades de abusar de sustancias que los niños que no lo tienen.

Esta asociación no es sorprendente, debido a que las características del trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) incluyen problemas para concentrarse, frenar la impulsividad y quedarse quieto, dice Jeannette Friedman, LCSW, terapeuta que trabaja con familias que tienen problemas de uso de sustancias. “Veamos, cuando a los niños se les da una sustancia que los calma, se sienten bien”, dice. “Intentar participar en comportamientos más productivos para controlar su TDAH, como meditar o salir a caminar, se vuelve mucho más difícil porque una sustancia proporciona una solución muy rápida. Simplemente no hay nada que pueda competir”.

Y el TDAH puede hacer que los adolescentes sean más vulnerables a la adicción, agrega Sarper Taskiran, MD, psiquiatra de niños y adolescentes del Child Mind Institute. Los niños con TDAH tienden a experimentar los efectos de todas las sustancias con mayor intensidad. “Sus cerebros tienen más hambre por estas experiencias debido a cómo están orientados neurológicamente”, dice. Al ser propensos a la impulsividad, también pueden progresar a una adicción más rápido que los adolescentes neurotípicos.

Las drogas preferidas

La mayoría de los expertos están de acuerdo en que la marihuana es la sustancia número uno utilizada por adolescentes y adultos jóvenes que tienen TDAH, seguida del alcohol y nicotina.

El Dr. Taskiran señala que a los niños con TDAH no buscan drogarse sino automedicarse.

“Estos niños son más hiperactivos, más impulsivos y sus mentes se mueven a un ritmo más rápido, lo que a veces es agotador para ellos”, dice. “Tienden a gravitar hacia sustancias que disminuyen el ritmo de sus pensamientos. La nicotina, y en algunos casos la cocaína, son atractivas porque aumentan la atención a corto plazo, mientras que la marihuana puede causar sedación leve y euforia”.

La investigación también ha demostrado que los niños con TDAH tienen una mayor tasa de abuso de alcohol.

Factores de riesgo adicionales

Además de estar predispuestos al uso de sustancias debido a los síntomas del TDAH, los adolescentes con el trastorno tienen otros factores de riesgo cuando se trata del uso excesivo de sustancias, que incluyen:

  • Mayor riesgo de un trastorno concurrente. Los niños con TDAH comúnmente tienen trastornos de salud mental adicionales, como ansiedad, depresión y trastorno de oposición desafiante. Tener otro trastorno aumenta aún más el riesgo de abuso de sustancias, dice el Dr. Taskiran.
  • Factores del medio ambiente. Es común que los niños con TDAH tengan dificultades académicas o de adaptación y pueden atraer a otros niños (con o sin TDAH) que comparten estas dificultades. “Lo que sucede es que tienden a encontrarse entre los que toman riesgos en la escuela donde las sustancias están más disponibles para la experimentación”, dice Friedman.

Los medicamentos para el TDAH no aumentan el riesgo

Existe la idea errónea de que los medicamentos estimulantes utilizados para tratar el TDAH son “medicamentos de entrada” y que pueden aumentar la probabilidad de uso de sustancias, pero esto no está respaldado, de hecho lo contrario puede ser cierto.

En un análisis realizado en el 2013 de 15 estudios a largo plazo, que siguió a más de 2,500 niños con TDAH desde la infancia hasta la adolescencia y la edad adulta, se descubrió que los medicamentos no aumentaron ni redujeron el riesgo de abuso de sustancias. “No encontramos asociación entre el uso de medicamentos como Ritalin y el abuso futuro de alcohol, nicotina, marihuana y cocaína”, dijo el autor principal del estudio.

Pero en un estudio más reciente, un análisis de 2016 con datos para Medicaid de 150,000 jóvenes con TDAH, se encontró que aquellos que tomaron medicamentos tenían un 7.3% menos de probabilidades de desarrollar un trastorno por uso de sustancias en comparación a sus compañeros con TDAH que no tomaron medicamentos. En otras palabras, el tratamiento eficaz del TDAH puede ayudar a proteger contra el abuso de sustancias.

¿Qué pueden hacer los padres?

Lo más importante que pueden hacer los padres es que sus hijos sean evaluados, y tratados, lo antes posible si parecen inusualmente inquietos, distraídos y olvidadizos. Aparte de eso, los padres deben asegurarse de:

Hablar con sus hijos sobre el consumo de sustancias a edad temprana

Explíqueles que tener TDAH los hace más vulnerables a la adicción en comparación a sus compañeros que no tienen TDAH, aconseja Friedman, y asegúrese de que su hijo comprenda que la mejor manera de evitar problemas es evitar las drogas ilícitas en su totalidad.

El Dr. Taskiran agrega que los niños con TDAH tienen dificultades con la planificación y la organización, por lo que tienden a dejar de lado la parafernalia relacionada con las drogas. “No pueden ocultarlo, por lo que sus padres se enteran más rápido que sus compañeros que no tienen TDAH”, dice. Eso a menudo da a los padres la oportunidad de abordar el tema con sus hijos. Pero insta a los padres a no ser demasiado fuertes. “Tienen que adoptar una postura sin prejuicios porque tener una relación positiva es aún más importante que tratar de cortarlo de raíz”.

No exagere ser permisivo

Los padres de niños con TDAH que tienen problemas podrían tratar de aliviar la frustración de sus hijos haciendo concesiones para ellos, dice Friedman. “Dirán: Pobre niño, ¿qué podemos hacer por él? ¿Cómo reorganizamos las cosas para que esté más cómodo?” Esto puede ser contraproducente porque impide que los niños aprendan a manejar sus desafíos. Y si un adolescente no puede manejar sus desafíos, puede recurrir a una sustancia para reducir su ansiedad. Como dicen algunos expertos, señala Friedman: “No reorganice los muebles. Enséñele cómo caminar alrededor de los muebles”.

Mantener una comunicación positiva

Los padres de niños con TDAH que tienen problemas en la escuela pueden centrarse tanto en el éxito académico, dice Friedman, que crea un conflicto constante entre los padres y el niño. Y ese conflicto se vuelve estresante para el niño, que puede no tener habilidades efectivas para manejar emociones incómodas. “No pueden monitorear conflictos de manera tan eficiente como sus compañeros, por lo que responden a la angustia con habilidades de afrontamiento menos eficientes”, dice Friedman. “Recurren a la automedicación y recurren a sustancias porque no pueden autorregularse”.

Friedman insta a las familias a que no solo busquen tratamiento para el TDAH de un niño, sino que trabajen para mantener una relación positiva, lo que puede ser difícil. “Si se encuentran en constante conflicto con su hijo, también deben buscar medidas para resolver ese conflicto, ya sea a través de terapia familiar o estrategias de tratamiento conductual”, recomienda. “Deben estar realmente conscientes de su relación con su hijo”.