Resumen

El trastorno de estrés postraumático (PTSD, por sus siglas en inglés) es la incapacidad de reponerse de manera saludable después de sufrir una mala experiencia. La violencia, el abuso físico o sexual, casos extremos de abandono, acoso, accidentes graves, y desastres naturales  pueden desencadenar el PTSD. Los niños que padecen PTSD pueden exhibir desapego, dificultad para dormir, e irritabilidad. Con frecuencia también sueñan con el suceso traumático, o lo recrean durante las horas de juego. A pesar de que síntomas similares a los del PTSD son comunes entre los niños y adolescentes que han experimentado algún trauma, el trastorno es raro en gente joven.

Síntomas: 

  • Dificultad para dormir y pesadillas frecuentes sobre el suceso traumático.
  • Desapego, irritabilidad, y frecuentes dolores de cabeza o de estómago.
  • Recrear el evento traumático durante los juegos.
  • Los niños más jóvenes pueden entrar en regresión, es decir, comenzar a mojar la cama nuevamente, dejar de hablar, o volverse demasiado apegados a los padres.
  • Los adolescentes pueden sentirse culpables y adoptar un comportamiento autodestructivo.

Causas:

El trastorno de estrés postraumático es la incapacidad de reestablecerse o recuperarse de una manera saludable después de experimentar un evento traumático. La violencia, el abuso físico o sexual, el abandono extremo, el acoso, los accidentes malos, y los desastres naturales pueden desencadenar el trastorno de estrés postraumático. ¿Qué le causa a un niño el recuperarse de una experiencia perturbadora y a otro a desarrollar PTSD? La susceptibilidad parece correr en algunas familias y no se sabe si eso refleja un componente genético o si es que los niños pueden aprender de los padres a tener respuestas no saludables a los traumas.

Tratamiento:

El tratamiento para el trastorno por estrés postraumático requiere habitualmente terapia conductual y medicamentos.

Conductual: La psicoterapia que ayuda a los niños a hablar, dibujar, jugar, o escribir acerca del trauma ha mostrado ser efectiva para aliviar los síntomas. En otros casos, el médico de su hijo puede recomendar técnicas de modificación de conducta y terapia cognitivo-conductual para enseñarle a su hijo a superar el miedo en lugar de tratar el trauma directamente.  En estas sesiones de terapia para niños, normalmente participa algún padre, familiar u otro cuidador.

Farmacología: Es posible que se le prescriba alguna medicación para ayudar a aliviar el miedo y la ansiedad, comenzando con antidepresivos y ansiolíticos. Si su hijo tiene pesadillas persistentes, un hipertensivo denominado Prazosin ha demostrado ser eficaz para controlar las pesadillas.

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