El trastorno dismórfico corporal se caracteriza por sentir una preocupación excesiva de una “imperfección” insignificante o completamente imaginada en el aspecto personal. Esta preocupación no excluye las inquietudes sobre el peso o la grasa corporal, como en un trastorno alimentario, y causa sufrimiento y problemas en el funcionamiento significantes.

Este trastorno también se conoce como dismorfofobia, o miedo de tener una deformidad. Informalmente, se alude a esta condición como “fealdad imaginada”. El trastorno se manifiesta tanto en hombres como en mujeres casi por igual.

Síntomas:

  • Preocupación extrema con el aspecto físico o creencia persistente de que una imperfección insignificante o imaginada los hace “feos”.
  • Vergüenza sobre su apariencia
  • Examinación frecuente frente al espejo (o una aversión a mirarse en el espejo)
  • Aseo y uso de cosméticos en exceso
  • Búsqueda de reafirmación
  • Comparación del aspecto con otras personas
  • Rechazo a aparecer en fotos
  • Deseo de “corregir las imperfecciones” con cirugía estética
  • Depresión
  • Ansiedad social
  • Sufrimiento significativo o problemas con el funcionamiento apropiado para la edad

Tratamiento:

El tratamiento para el trastorno dismórfico corporal incluye la terapia cognitiva-conductual o TCC (CBT, por sus siglas en inglés) y los medicamentos tales como los inhibidores selectivos de recaptación de la serotonina (SSRI, por sus siglas en inglés). En casos graves, cuando un niño o adolescente está en peligro de dañarse a sí mismo, es posible que se requiera una hospitalización psiquiátrica. La cirugía estética no se considera un tratamiento exitoso para el trastorno dismórfico corporal; después de la cirugía por una “imperfección” en el aspecto el niño o adolescente puede comenzar a obsesionarse por una nueva “imperfección”.