Existen pocas cosas más inquietantes para los padres que enterarse de que su hija está hiriéndose intencionadamente. Desafortunadamente es muy común, especialmente en las niñas. Los expertos lo llaman “autolesión”, y uno de cada cuatro adolescentes lo hace.

La formas de autolesión más comunes son cortes o arañazos en la piel con cualquier cosa que pueda sacar sangre, como navajas de afeitar o incluso clips sujetapapeles y tapones de bolígrafos. Sin embargo, hay personas que también se lastiman mediante quemaduras, tirones de piel y heridas, o golpes. Normalmente empiezan alrededor de la pubertad.

Cuando una muchacha empieza el hábito de cortarse los brazos, puede parecer un comportamiento suicida, pero en realidad no lo es. Las personas que se autolesionan no están intentando matarse, sino intentando aliviar la angustia emocional que están sintiendo. Sin embargo, este comportamiento indica una profundidad de dolor síquico que puede llevar a un intento de suicidio. El comportamiento en sí es también inherentemente peligroso porque las personas que se autolesionan pueden hacerse más daño del que pretendían, o desarrollar infecciones u otras complicaciones médicas.

Entender el impulso

Es difícil entender por qué una persona querría hacerse daño intencionadamente, o por qué esa lesión representa un alivio, tal y como describen muchas personas que se autolesionan. Algunas personas dicen que sirve como una distracción de algún otro dolor emocional intenso, dice Ron Steingard, psiquiatra de Child Mind Institute.

Otros se autolesionan porque se sienten desprovistos de sensaciones físicas por dentro. “Se han cerrado hasta tal punto dentro de sí mismos a causa de lo que está pasando en su vida, que se ven incapaces de sentir nada”, afirma el Dr. Steingard. “Por eso recurren a la autolesión para poder sentir algo”.

En algunos casos, la autolesión también puede convertirse en una manera de comunicarse. Cuando se descubre que una niña se corta, es probable que suscite la empatía y preocupación de sus padres y otros adultos. La próxima vez que se sienta desesperada, es posible que lo utilice como una forma de comunicar sus emociones.

Una manera de lidiar

La autolesión no es siempre una forma de comunicación. Algunos niños lo hacen en secreto, y se concentran solamente en aliviar su dolor, no compartirlo. Esto es lo que los médicos denominan una  herramienta para lidiar inadecuada: Aunque la autolesión no sea la mejor forma de enfrentarse a un problema, puede suponer un alivio temporal.

Desafortunadamente este alivio refuerza la conducta autolesiva, de manera que los niños llegan a depender de ello para hacer frente a sus sentimientos dolorosos. Y cuanto más lo hacen, más los refuerza.

Señales de autolesión

Si sospecha que su hija se autolesiona pero no está seguro, esté alerta a estas señales:

  • Hablar de autolesionarse
  • Cicatrices sospechosas
  • Heridas que no se sanan o empeoran
  • Cortes en el mismo lugar
  • Aislamiento cada vez mayor
  • Guardar herramientas afiladas tales como trozos de vidrio, alfileres, cortauñas, etc.
  • Vestir camisas de manga larga aunque haga calor
  • Evitar actividades sociales
  • Ponerse muchas curitas
  • Negarse a usar los vestidores o a cambiarse de ropa en la escuela

Desencadenantes

El impulso que siente una adolescente para hacerse daño aparece casi siempre a raíz de algún evento específico en su vida. El desencadenante más frecuente es sentirse rechazada: por un novio, amigos más cercanos, o por sentirse excluida o criticada en general.

Cortarse también puede ser una conducta imitativa inspirada por videos en YouTube que muestran a otras niñas cortándose. Estos videos fomentan la conducta autolesiva haciendo que parezca normal. 

Buscar ayuda

Si descubre que su hija está autolesionándose, aunque ella diga que lo ha hecho sólo una sola vez, es importante que busque ayuda. Es verdad que los niños pueden experimentar con la autolesión, especialmente si tienen amigos que lo hacen, pero no deja de ser algo muy grave y peligroso, y no conviene cerrar los ojos ante lo que puede ser un serio problema de salud mental.

  • Evaluación: Para empezar pida a un profesional de la salud mental experimentado que evalúe a su hija para averiguar qué la lleva a hacerse daño y qué problemas emocionales está sufriendo.
  • Terapia dialéctica conductual (DBT por sus siglas en inglés): Este es un tratamiento altamente recomendado, en el cual un psicólogo ayuda a su hija a aprender a tolerar las emociones negativas de rabia, ansiedad y rechazo sin recurrir a cortarse.
  • Terapia cognitivo-conductual (CBT por sus siglas en inglés): En la CBT, un psicólogo enseña a su hija a rebatir los pensamientos negativos y estresantes, a reconocer las pautas que los gobiernan y cómo evitarlos. En muchos casos, especialmente con adolescentes, este tratamiento tiene mucho éxito.
  • Terapia familiar: Si hay está sucediendo algo en el hogar que pueda estar ocasionando los problemas emocionales de su hija, como peleas, la pérdida de un trabajo, un fallecimiento, la terapia familiar es una buena forma de empezar el tratamiento para combatir el hábito de cortarse.
  • Medicamentos: Si existe otro trastorno, normalmente el médico recetará medicamentos para tratarlo. La combinación de medicamento y psicoterapia es muy eficaz para tratar a los niños que se autolesionan.

Por último, el Dr. Steingard recomienda que las familias traten de ser abiertas y estén dispuestas a ayudar: “Es un comportamiento con el que es muy difícil identificarse y empatizar. Pero no es algo que una persona pueda dejar de hacer sin más, ha de ser entendido”.