La mayoría de los niños y adolescentes en los Estados Unidos juegan videojuegos. Aunque muchos los juegan con moderación y sin consecuencias nocivas, otros se obsesionan con ellos. Los padres se pueden preocupar cuando su hijo está ignorando sus tareas o quedándose despierto toda la noche y está muy cansado para despertarse a la mañana siguiente por haber estado jugando videojuegos. Algunos padres se dan cuenta de que sus hijos rara vez socializan con otros niños en persona y pasan todo su tiempo libre jugando videojuegos. Algunos niños incluso empiezan a engañar a sus padres acerca de cuánto tiempo pasan jugando.

En un pasaje del libro Pause and Reset: A Parent’s Guide to Preventing and Overcoming Problems With Gaming (libro en inglés), Nancy M. Petry, PhD, ofrece una guía para saber cómo limitar efectivamente los videojuegos a un nivel saludable. Si su meta como padre es prevenir que los videojuegos se vuelvan excesivos o disminuir el juego que parece estar fuera de control, la Dra. Petry le ofrece estrategias prácticas, que han sido probadas por otros padres para tomar el mando del rol de los videojuegos en la vida de su hijo.

Establecer y reforzar los límites para los juegos

Para los niños y los adolescentes más jóvenes, y hasta para los adolescentes menores de 18 años, usted como padre debería establecer los límites de los videojuegos. Al tener expectativas claras y consistentes con los videojuegos, puede prevenir que sus hijos jueguen excesivamente. Dicho esto, dos de tres niños y adolescentes en los Estados Unidos han dicho que sus padres no tienen reglas en cuanto a la cantidad de tiempo que están jugando. Asegúrese de que usted no sea parte de esa mayoría. Aquí le damos algunos consejos para que sepa cómo establecer los límites acerca de los juegos electrónicos a su hijo.

  1. Recuerde que el uso de videojuegos solo debería suceder después de que su hijo haya terminado todas sus responsabilidades del día. Esto incluye la tarea y los quehaceres. Asegúrese de revisar la calidad de las tareas y que su hijo las haya completado antes de permitirle comenzar a jugar. El uso de los videojuegos debería ser un privilegio que se gane. Jugar videojuegos no es un derecho inalienable.
  2. Ponga límites claros de juego para su hijo. La American Academy of Pediatrics (página en ingles) sugiere que el tiempo asignado para jugar debería ser de entre 30 a 60 minutos durante los días de escuela y menos de 2 horas en los días de descanso. El grupo recomienda límites aún más bajos para los niños menores de 6 años, y alientan a los padres a determinar la cantidad de tiempo adecuada para el uso de videojuegos y otros medios electrónicos para niños mayores de 6 años. Ellos ofrecen un calendario en línea para ayudar a los padres a decidir el tiempo de pantalla. Independientemente de los límites que considere adecuados, algunos días de la semana no deberían incluir videojuegos. Es fundamental asegurarse de que su hijo desarrolle, mantenga y disfrute de otras actividades fuera de la pantalla.
  3. Cuando esté designando sus reglas, considere un tiempo razonable para evaluarlas. Usted puede seguir su plan durante 1 o 2 meses y luego evaluarlo. Al establecer un cambio temporal le permitirá que haya una mayor aceptación que con un cambio permanente. Puede ser que usted decida que el primer plan fue muy restrictivo. Entonces, usted podría ser menos rígido después de un par de meses si ve que su hijo lo está siguiendo con facilidad. Recuerde que es más fácil levantar restricciones que imponerlas.
  4. Determine una consecuencia objetiva en el caso de que su hijo rompa las reglas. El resultado de haber roto las reglas tiene que ser inmediato. No le va a querer decir a su hijo de 14 años que no va a poder obtener su permiso para conducir cuando cumpla 16 años si rompe las reglas de la semana que entra. Una opción más factible es una prohibición de todos sus aparatos electrónicos por varios días o semanas, si es que no quiere seguir las reglas.
  5. Conozca y apruebe los juegos que su hijo juega. Como padre de un menor de edad, usted tiene este derecho y esta responsabilidad. Pregúntele directamente o búsquelos en un sitio web. Averigüe qué tipo de juegos prefiere jugar. Además de establecer las reglas de horarios para jugar, también debería establecer reglas acerca de qué jugar. Usted puede y debería prevenir las compras y el uso de los juegos que incluyan violencia extrema o contenido sexual gráfico.
  6. Una vez que haya establecido las reglas, las tiene que supervisar y aplicar constantemente. No puede permitir que su hijo rompa las reglas cuando usted está cansado o distraído. No puede aplicar las reglas de una manera diferente si su hijo se siente enfermo o no tiene tarea ese día. A pesar de cualquier situación que surja, usted tiene que aplicar las reglas y las consecuencias inmediatamente. Usted se debe de sentir cómodo con el plan que haya propuesto, y se tiene que comprometer a seguirlo. Si ambos padres están involucrados, ambos tienen que estar de acuerdo con la supervisión del tiempo de juego y con las reglas sobre el mismo.
  7. Identifique otras actividades de recreación. Reemplazar los videojuegos con otras actividades es fundamental para cambiar los comportamientos de juego excesivos. Los videojuegos se pueden jugar virtualmente cuando sea, con muy poca planeación o esfuerzo. Ya que muchos aparatos también se utilizan para otras cosas, un juego está solamente a un clic y a un segundo de distancia. Cuando su hijo no tiene nada más que hacer, los videojuegos pueden ocupar su tiempo libre. Para ayudar a su hijo a ocupar su tiempo libre, promueva su participación en otras actividades recreativas. Piense en actividades que puedan hacer todos en familia. Los días de reemplazo deben hacerse entre semana y durante las horas del día en las que su hijo juega con mayor frecuencia.
  8. Dé a su hijo refuerzo positivo para las actividades que no involucren videojuegos. Recompense a su hijo cuando esté haciendo algo que no involucre videojuegos. Estas recompensas pueden ser tangibles, con algún objeto físico, algún servicio o incluso dinero. También pueden ser intangibles, como el elogio o simplemente brindarles su atención. Usted puede reemplazar las horas de juego con actividades de recreación divertidas, y estas actividades también pueden servir como una recompensa por no haber jugado. Si su hijo ha estado jugando a un nivel tan excesivo que le está causando daño, lo más probable es que una de las consecuencias que han pasado es que su relación con su hijo ha empeorado. El refuerzo positivo para cuando no se juegan videojuegos es una manera de mejorar su relación, y eso también puede ser gratificante para su hijo.

Pause and Reset: A Parent’s Guide to Preventing and Overcoming Problems with Gaming escrito por Nancy M. Petry, PhD. Copyright © 2019 por el autor y publicado por Oxford University Press. Todos los derechos reservados.

Nancy M. Petry, PhD, fue una científica del comportamiento que llevó a cabo una investigación sobre los trastornos adictivos y es profesora de medicina en la University of Connecticut School of Medicine.