Cuando somos padres, es común que pensemos que el tiempo frente a pantallas es malo para los niños más pequeños, o que tal vez es un mal ineludible. Nos sentimos culpables por dejarlos ver pantallas durante demasiado tiempo, o un tipo de contenido en televisión u otros medios electrónicos que tememos sea inapropiado. Pero cada vez hay más evidencia de que si usted mira la televisión junto con su hijo preescolar o de primaria, el tiempo de pantalla podría no ser tan malo. Al contrario, siempre que usted sea un participante activo, la experiencia puede tener múltiples beneficios.

Potenciar el aprendizaje del tiempo frente a pantallas

El aprendizaje de los niños pequeños está determinado por las interacciones humanas, explica Shelley Pasnik, directora del Center for Children & Technology. Ella dirige un equipo que estudia cómo el uso consciente de la tecnología puede mejorar el aprendizaje. “Lo que los niños pequeños necesitan son muchas experiencias que se construyen a partir de la interacción, de modo que el niño hace algo y el adulto dice algo en respuesta. Es de ida y vuelta”, dice. “Es importante que los niños sepan que lo que hacen tiene un efecto. Y que van a obtener una respuesta”.

Esta interacción del tipo ida y vuelta se llama respuesta condicionada, y es algo que puede pasar con una pantalla si alguno de los padres participa. Como resultado de esto, The American Academy of Pediatrics ha retirado su política de “no pantallas” para los niños más pequeños. “Pero, dice Pasnik, eso no significa decir solamente, está bien, ahora todo el mundo deje a sus hijos ver la televisión, sin el componente social. Es esa interacción social la que es tan, tan importante. Se trata menos de la relación entre el niño y la pantalla, y más de la relación entre el niño y sus padres”.

La investigación de Pasnik ha demostrado que cuando los niños ven junto con sus padres programas de televisión del Servicio Público de Radiodifusión (PBS, por sus siglas en inglés) como Peg + Cat, donde les enseñan habilidades matemáticas tempranas, pueden retener significativamente más contenido que cuando los ven estando solos. “Entre más se involucraran y diseñaran estrategias los padres, más beneficios obtendrían los niños de los medios”, señala Pasnik.

Ver algo juntos también da a los padres y a los niños un lenguaje compartido con el que pueden comunicarse cuando no están viendo la pantalla, explica Matt Rouse, psicólogo clínico del Child Mind Institute. “Al estar realmente involucrado, usted podrá sacar más provecho de las lecciones y adaptarlas y usarlas en la vida diaria”.

Esta es la misma razón por la que los psicólogos que realizan terapia cognitivo-conductual con niños pequeños, incluyen a los padres. “Hacemos que los padres se unan a nuestras sesiones para que usen los mismos términos para las cosas”, dice el Dr. Rouse. “Después pueden usar ese lenguaje en el mundo exterior para que todo fluya más fácilmente”.

Fomentar la observación activa

La Dra. Pasnik dice que los adultos pueden desempeñar un papel importante al modelar la “observación activa”, que básicamente es fomentar que los niños se involucren con el contenido que están viendo en las pantallas. “Que los niños vean a sus padres hablar entre ellos sobre lo que están viendo, tanto durante la experiencia como después, puede ser importante. Constantemente estamos traduciendo e interpretando lo que vemos en una pantalla o cualquier otro dispositivo, por lo que entre más fomente un adulto la conversación en torno a lo que están viendo, más profunda será la experiencia para el niño.”

Las estrategias que involucran activamente a los niños pequeños durante el tiempo frente a pantalla incluyen hacer preguntas abiertas. “Para empezar, basta con estimular la conversación”, explica Pasnik. “Y también aprender a poner pausa, por ejemplo, para hacer preguntas, de tal manera que los niños piensen en lo que están viendo”.

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El Dr. Rouse de hecho le ha recomendado a una de las familias con las que trabaja que hagan una “observación activa” de los juegos de béisbol, como una forma de crear una conexión más cercana entre ellos. “No solemos pensar que al ver la televisión estamos teniendo un ‘tiempo de calidad’, dice el Dr. Rouse, pero en el caso de esta familia estamos buscando oportunidades para que el padre pueda estar más tiempo a solas con su hijo”. Generalmente, los niños no reaccionan muy bien cuando los padres les dicen: “Apaga la televisión que vamos a pasar un poco de tiempo juntos”. Pero, agrega el Dr. Rouse, “el padre puede usar esta oportunidad para sumarse a lo que el hijo está haciendo, y convertir la experiencia en un proceso activo en el que ambos hacen comentarios o en el que él puede hacer preguntas a su hijo, como por ejemplo: ‘¡Ponme al día, or favor! ¿Qué es lo que está pasando aquí?’”. Entonces, esto no se trata tanto de lo que están viendo en la pantalla, sino de cómo esta experiencia entre padres e hijos puede volverse más interactiva y social.

El fenómeno ha sido estudiado tan cuidadosamente que los profesionales tienen un término para referirse a ver televisión con sus hijos que se conoce como covisualización. “La covisualización significa que ustedes están viendo el mismo programa. Sus ojos están en la misma pantalla”, explica Catherine Steiner-Adair, psicóloga clínica, asesora escolar, autora de The Big Disconnect e investigadora asociada de la Harvard Medical School. “Si usted grabó el programa, puede ponerle pausa y preguntar: ‘¿Por qué acaba de hacer eso?’ o ‘¿crees que esto es lo que se necesita para ser popular? Si alguien te dijera eso, ¿qué crees que harías? Yo estaría asustado'”.

El Dr. Steiner-Adair señala que es importante no dar sermones: “Usted no quiere decirles ‘nunca dejes que alguien te hable así’. No puedes ser tan intenso”. En su lugar, el Dr. Steiner sugiere que los padres practiquen juegos de rol con los niños:

“¿Qué dirías?”.

“¿Qué podrías decir?”.

“¿Qué debería haber dicho ella?”.

“Espero que vengas a decirnos si algo así sucede”.

“Ella no podía decírselo a sus padres. Confío en que tú sí nos lo dirías a nosotros”.

Todas estas preguntas abiertas son parte de la estrategia de covisualización. “Usted solo introduzca los mensajes”, aconseja el Dr. Steiner-Adair. “Nada de esto sucederá si su hijo está en su habitación viendo la televisión a solas.”

Ayudar a que los niños aprendan a autorregularse

Asegurarse de que su hijo vea únicamente los programas que enseñan el tipo de lecciones que usted quiere que aprenda es otro argumento fuerte para practicar la covisualización. A medida que los niños crecen, comienzan a reflexionar sobre el comportamiento y las decisiones que toman los personajes de los programas que ven, dice Pasnik. “Para volver a Peg + Cat, por ejemplo, no es solo que los niños estén aprendiendo los números ordinales y reconociendo las formas. También están viendo cómo el personaje principal, Peg, se enfrenta a la frustración cuando se le presenta un desafío sobre su forma de abordar problemas. Para calmarse, ella hace la cuenta regresiva: 5, 4, 3, 2, 1”.

Lo que hace Peg es mostrar autorregulación emocional, al modelar para los niños cómo manejar las emociones fuertes. “Los padres nos han dicho que los niños se relacionan con el personaje no solo a nivel matemático sino que también adoptan la misma técnica de autorregulación”.

Cuando los padres ven la televisión con sus hijos pueden usar estrategias que usan en los programas de televisión para enseñar a los niños a regularse emocionalmente en el mundo real. Es muy bueno cuando padres e hijos se guían con las mismas reglas del juego. Y añade el Dr. Rouse: “La programación de PBS para niños ha sido elaborada con base en cuarenta años de investigación sobre el desarrollo infantil y el efecto que tienen los diferentes tipos de medios de comunicación en el desarrollo infantil”.

Señalar estereotipos

Geoffrey Perry, un maestro de quinto de primaria en The Dalton School en Manhattan, admite tímidamente que él y su marido Gary han dejado a su hijo Anthony ver caricaturas en su iPad desde que era pequeño. “Teníamos que llegar al trabajo muy temprano y era muy difícil motivarlo en las mañanas, vestirlo y darle de comer antes de que tuviéramos que salir hacia la guardería, y más adelante, hacia el jardín de niños y la escuela”, explica Perry. “Así que el profundo y oscuro pacto que hicimos con el diablo fue dejarlo ver una caricatura en su iPad, y eso se convertió en algo así como su taza de café matutina. Así que las veo con él mientras hago el desayuno y tomo mi café”.
El vicio secreto de Anthony era una caricatura de Barbie. “Ahí se burlan de todo el asunto de la Barbie. Se burlan del hecho de que no pueden usar zapatos planos, de que ella ha tenido como 75 mil carreras y de que nadie sabe su edad”, dice Perry. Pero Perry también descubrió que podía hablar con Anthony sobre los mensajes del programa. “Siempre estoy haciéndole preguntas para que se dé cuenta de algunos de los estereotipos y cosas sexistas que dicen. Algunas de esas ideas sexistas que él podría captar inconscientemente”.
“Últimamente, Anthony se ha graduado en series de televisión del tipo de las de Disney, comenta Perry, donde los personajes son estereotipos.” Hay un geeky nerd (un estudioso especialista en tecnología), normalmente de origen asiático o hindú, una joven afroamericana atrevida y alguna joven rubia tonta. Nosotros hablamos de esas cosas. Ya sabes: “¿Por qué la inteligente siempre tiene que ser de origen hindú o asiático? Por esa razón no le permitimos a Anthony ver la televisión solo en su habitación. Siempre procuramos interactuar con él mientras ve la televisión”, dice Perry.
La covisualización desde una edad relativamente temprana también sienta un precedente de que el tiempo de pantalla es algo que los niños y los padres comparten, un precedente que será muy valioso cuando los niños se acerquen a la adolescencia, y que puede evitar las resistencias a la intrusión repentina de los padres en la programación que ellos eligen ver.