El hogar y la escuela: todos comparten la meta de ayudar a que los niños aprendan y sientan que lo están haciendo bien. Las investigaciones han probado que cuando padres y maestros trabajan juntos, todos se benefician: los estudiantes tienden a sacar notas más altas, rendir mejor en las pruebas, asistir a la escuela con mayor regularidad, tener un mejor comportamiento, y mostrar actitudes más positivas hacia ellos mismos y hacia la escuela. Los programas escolares que tienen una fuerte participación de los padres son más eficaces. A pesar de esto, la colaboración entre padres y maestros no es siempre un proceso fácil.

Establecer una asociación eficiente entre el hogar y la escuela requiere de un esfuerzo tanto de los maestros como de los padres, para crear una relación equitativa de confianza. Algunas veces los padres deben primero superar su propia incomodidad con las escuelas y los maestros. Si los padres experimentaron dificultades en la escuela, entonces ellos podrían tener que vencer los sentimientos negativos que perduran de su propia niñez. Si los padres son nuevos en la comunidad, vienen de otra cultura, o no hablan inglés fluidamente, entonces podrían sentirse abrumados con el prospecto de asistir a una conferencia con el maestro de su niño o de participar en una Noche para las Familias o una Jornada de Puertas Abiertas de la escuela.

Trate de no preocuparse o sentir temor a una reunión con el maestro de su hijo. Aun si usted ha hablado frecuentemente con el personal de la escuela sobre las notas bajas o la mala conducta de su hijo, una reunión podría ser la oportunidad de empezar una asociación de cooperación con los maestros.

Preparación para una reunión entre padres y maestros

Por lo menos una vez al año, y frecuentemente todos los semestres (o más seguido), usted recibirá una notificación para una reunión entre padres y maestros. Quizás usted sea el que haya pedido la reunión. Hay muchos pasos que puede tomar para asegurarse que la conferencia sea productiva y positiva:

Reúna materiales importantes. Reúna los materiales apropiados para ayudarle a prepararse para la reunión. Éstos pueden incluir expedientes de escuelas y años escolares previos, como boletínes de calificaciones, notas de los exámenes, registros de salud y vacunas, y correspondencia pasada y presente entre el hogar y la escuela.

Revise estos materiales. Asegúrese de que haya reunido todo el material que necesite. Si falta algo importante, como un informe del médico de la familia, trate de ubicarlo y añádalo a su expediente. Como un consejo, una vez que haya empezado un expediente con los registros de su niño o niña, es fácil añadir material nuevo todos los años. En el momento de la reunión, si usted o el maestro tiene alguna preocupación en particular, puede localizar así cualquier dato que pueda ser importante para compartir con el maestro.

Hable con su hijo antes de la reunión. Los niños deben entender por qué se está llevando a cabo la conferencia (debido a que hay un problema o es una reunión de rutina dirigida a todos los padres) y tener la seguridad de que los padres están buscando maneras de ayudar y averiguar lo que sus hijos están haciendo en la escuela. Pregúntele a su hijo si tiene alguna preocupación en particular sobre el trabajo en la escuela o las relaciones entre los estudiantes.

Adquiera el manual del estudiante. Si su distrito, escuela o clase tiene un manual para los estudiantes, asegúrese de obtener una copia con suficiente anticipación y revísela antes de la conferencia. En especial, busque listas que enumeren las expectativas de comportamiento y asistencia, para que usted pueda anticipar las preguntas que el maestro le pueda formular. También trate de hacer una lista con las preguntas que desee formular al maestro si no está seguro de comprender la informaciónpresentada en el manual.

Familiarícese con los deberes de su hijo. Si su hijo tiene deberes, familiarícese con ellos y con el rendimiento de su hijo. ¿Los está haciendo? ¿Los entiende? ¿Son demasiado fáciles o difíciles?

Prepare una lista de preguntas para el maestro de su hijo. ¿Está cuempliendo las expectativas de aprendizaje y comportamiento? ¿Cómo está rindiendo en las tareas de clase diarias, los exámenes y los deberes? ¿Cómo se compara con los otros niños en cuanto a destrezas básicas? ¿Acata las reglas de la escuela o exhibe problemas de comportamiento? Si tiene dificultades en cualquier área, ¿qué se ha hecho para tratar de mejorar su rendimiento? ¿Pone atención en clase? ¿Qué más se puede hacer en el hogar o en la escuela? ¿Cuáles son sus puntos fuertes? ¿Hay algo que deba preocuparme sobre su salud o sobre cómo se está adaptando? ¿Hay información o recursos que usted me recomendaría? ¿Cómo se relaciona mi hijo con otros estudiantes?

Derivación a educación especial. Si a usted o al maestro le preocupa que se derive a su hijo a educación especial, averigüe cuáles son sus derechos con anticipación. Las agencias estatales y comunitarias, y las organizaciones de defensa pueden proporcionar esta información, y todas las escuelas deben también tener una copia impresa de los derechos de los padres según las leyes estatales y federales.

Esté listo para colaborar. Generalmente, los maestros dan malas noticias a los padres porque quieren ayudar a sus hijos a mejorar, y no para culpar a los padres o a lo niños. Pero algunas veces el mensaje no llega de esa manera, y naturalmente los padres se vuelven defensivos y protectores, y quizás hasta se enojen. Asuma que el maestro desea lo mejor para su hijo, y responda calmadamente y con tacto. Indique que usted está muy preocupado por resolver el problema y ayudar a su hijo a tener éxito. Ofrezca reunirse con él o ella más adelante para discutir el problema y buscar una solución. Recuerde que los maestros temen tanto dar malas noticias como los padres recibirlas.

Durante la reunión

Escuche con atención. Es perfectamente aceptable tomar notas. Esto es especialmente útil si los padres u otro pariente involucrado no pueden asistir. También le puede ayudar a recordar detalles para poder formular preguntas más adelante.

Ofrezca su perspectiva. Muchas veces los maestros le preguntarán sobre las actividades de su hijo en casa, y su punto de vista sobre los aspectos fuertes de su hijo y las áreas dónde puede necesitar ayuda. Aun si el maestro no preguntara, comuníquele sus observaciones y preocupaciones.

Usted quiere escuchar buenas noticias sobre su hijo. Si el maestro no ofrece ningún comentario positivo, pregúntele directamente: “¿Qué hace mi hijo bien?”. Y recuerde que los maestros frecuentemente sólo escuchan comentarios negativos también. Asegúrese de ofrecer un cumplido, un agradecimiento para que el maestro sepa que usted aprecia lo que está tratando de hacer para ayudar a su hijo, aun cuando no esté funcionando.

No tema hacer preguntas. Si usted no entiende algo o siente que sus preocupaciones son ignoradas, entonces hable con el maestro. Los maestros y otros educadores pueden fácilmente emplear sin darse cuenta jerga y olvidarse de que muchos padres no están familiarizados con los términos que los maestros emplean a diario. Pregunte que significan las calificaciones de los exámenes y qué repercusiones tienen los resultados para su hijo. Pida explicaciones de términos o programas que no le resulten familiares. No entender algo con claridad puede fácilmente ocasionar un malentendido.

La web de la NASP (NASPonline.org) ofrece infinidad de recursos sobre éxito escolar, incluyendo un artículo muy interesante sobre cómo los padres pueden motivar a sus hijos a aprender.

La Dra. Andrea Canter, NCSP, es psicóloga escolar en las Escuelas Públicas de Minneapolis y editora de la NASP Communiqué y consultora de proyectos especiales para la NASP.