Puedes ayudar a los niños a conciliar el sueño utilizando técnicas conductuales que les ayuden a dormir de manera independiente. Por ejemplo, si sueles acostarte en la cama de tu hijo mientras se duerme, entonces podrías probar sentándote en una silla junto a la cama y sostener su mano mientras se duerme. También podrías crear una rutina de sueño clara e inculcar una buena higiene del sueño, como por ejemplo utilizar una manta con peso o tomar un baño caliente y relajante antes de acostarse.
Cómo ayudar a los niños que tienen problemas para dormir
Hay varias maneras de decir adiós a las malas noches.
Expertos clínicos: Dra. Wendy Nash , Anna Loiterstein, PsyD
in EnglishLo que aprenderá
- ¿Cuáles son algunas razones por las que algunos niños podrían tener problemas para dormir?
- ¿En qué consiste el entrenamiento para el sueño en niños mayores?
- ¿De qué manera la TCC puede ayudar a los niños a dormir mejor?
Lectura rápida
Puede ser frustrante para los padres cuando un niño no puede dormir o volver dormirse sin ayuda. Pero hay cosas que puedes hacer para que tu hijo pueda dormir por su cuenta.
Lo primero es averiguar qué es lo que se interpone en su sueño. ¿Siente ansiedad? ¿Le da miedo la oscuridad? ¿O dormir a solas? Hablar con tus hijos sobre los temores que sienten cuando es hora de dormir les puede ayudars a sentirse mejor. Una vez que haya hecho eso, puedes continuar con lo que se conoce como “entrenamiento para dormir”.
El entrenamiento para dormir en niños mayores consiste en pasos graduales para ayudar a los niños a conciliar el sueño de manera independiente. Por ejemplo, te podrías sentar junto a la cama de tu hijo una noche, y mover la silla hacia el otro lado de la habitación la otra. Puedes continuar con estos pasos hasta que se pueda dormir por su cuenta. Es útil decirle a los niños que entiendes lo difícil que es esto para ellos, pero que confías en que con la práctica lo estés permanezcas allí.
Publicar un horario de sueño también ayuda a los niños a mantener la rutina. Puedes incluir todo, desde lavarse los dientes hasta apagar la luz. Esto también ayuda a los padres a hacer un seguimiento de cualquier patrón o problema de sueño. Por ejemplo, es posible que el domingo por la noche sea más difícil porque el lunes hay que ir a la escuela. Otras rutinas, como un baño caliente antes de acostarse y utilizar la cama solo para dormir, también ayudan. Si los niños se despiertan a mitad de la noche, lo mejor es hacer que regresen a la cama enseguida.
Si tu hijo sigue sin poder dormir después de hacer estos cambios, podría ser hora de hablar con el pediatra. La TCC (terapia cognitivo-conductual) puede ser un tratamiento útil para los problemas de sueño, y la medicación puede ayudar en algunos casos.
Muchos padres han experimentado la frustración de intentar que los niños se vayan a dormir y no se despierten. El sueño se ve afectado por cambios en la rutina o cuando la ansiedad aumenta. Así que algunos niños, que no tenían problemas para dormir antes, de repente comienzan a tener dificultades cuando algo en sus vidas cambia.
Afortunadamente, hay estrategias que han probado ser eficaces para ayudar a los niños a aprender a dormirse en sus propias camas y seguir durmiendo toda la noche. Se ha demostrado que una forma de terapia conductual llamada terapia cognitivo-conductual para el insomnio o TCC-I es un tratamiento pata el insomnio infantil más eficaz que la medicación, explica la Dra. Wendy Nash, psiquiatra de niños y adolescentes. Y para niños con problemas menos graves, los padres pueden usar estrategias de la terapia cognitivo-conductual o TCC para cambiar los hábitos de sueño.
Entonces, ¿qué pueden hacer los padres? Primero, es importante identificar el problema. Después de esto puedes buscar posibles soluciones. Los mismos lineamientos se pueden aplicar a las siestas.
Habla con tus hijos
Tan solo hablar con un niño sobre los problemas relacionados con el sueño es un buen punto de partida. Anna Loiterstein, PsyD, psicóloga clínica, dice que los padres deberían tratar de entender primero lo que está pasando con sus hijos. Supongamos que sienten ansiedad. ¿Será algo relacionado con la escuela? ¿Peleas con sus amistades? ¿Se preocupan por no estar cerca de sus padres? las respuestas a estas cosas te ayudará a apoyar a tus hijos.
Valida los miedos, fomenta la valentía
La Dra. Loiterstein dice que la idea es empatizar con el niño y validar su miedo. Comienza por decirle: “Entiendo que sientes miedo y que es un sentimiento realmente difícil”, y luego anímalo a ser valiente. De este modo, los padres les pueden decir a sus hijos que entienden lo aterrador que puede ser dormir en su propia habitación, y luego explicarles que van a practicar la rutina de irse a dormir por etapas para superar esta preocupación. Hazles saber a los niños que confías en que lo pueden hacer.
Entrenamiento para dormir
Una vez que sepas lo que está sucediendo con tu hijo y cuáles son sus desafíos con el sueño, puedes utilizar técnicas conductuales para ayudarle a dormir de manera independiente.
No estamos hablando de la forma de entrenar a los bebés que se basa en “dejarlos llorar”, sino de una forma para niños mayores que implica irse alejando poco a poco del niño.
“Nuevamente —dice la Dra. Loiterstein— queremos que los niños aprendan que tienen la habilidad de calmarse a sí mismos para manejar lo que sea que les esté angustiando. De lo contrario, se vuelven demasiado dependientes de la presencia o el consuelo de sus padres”.
La Dra. advierte a los padres que esto requiere tiempo y paciencia. “No se trata de pasar de una noche en la que te quedaste a dormir en la habitación de los niños, a que duerman de forma independiente al día siguiente”, dice.
Hay pasos sistemáticos para lograrlo. Por ejemplo, si estás en el paso de recostarte en la cama con tu hijo, el siguiente paso es cambiarte a una silla junto a la cama, y sostener su mano. Lo siguiente podría ser alejar la silla, y luego sentarte fuera de la habitación para alejarte más de la cama. Los pasos que puedas ir dando dependerán de cada caso específico.
Finalmente, tu objetivo es llegar al punto en el que puedas entrar, dar las buenas noches y salir de la habitación. Los padres pueden establecer una rutina en la que entran, por ejemplo, para leerle un cuento a un niño pequeño o abrazar a uno mayor, pero el niño no debería depender de que estés ahí para dormirse.
Establece una rutina
Un horario visible en la pared con una rutina consistente y predecible les ayudará a todos (tanto a padres como a niños) a dar seguimiento a los pasos, desde el cepillado de dientes hasta el apagado de luces, pasando por la hora de despertarse. A medida que los niños cumplen cada paso, se les puede reforzar con esa misma tabla, en la que podrás reconocer su progreso y obtener recompensas por dar pasos tan valientes como quedarse por su cuenta en su habitación después de que sus padres se han ido.
Los padres también pueden usar tablas para monitorear el progreso y anotar cualquier patrón. “Si un padre dice: ‘A mi hijo le va peor el domingo que el viernes’, eso nos dice algo”, señala la Dra. Loiterstein. “Así que hacer un seguimiento de este tipo de información puede realmente ayudar a dirigir ciertas intervenciones”.
Reduce la dependencia, recompensa la valentía
Algunos niños tienen el hábito de dormirse por su cuenta, pero se despiertan a media noche y van a la habitación de sus padres.
“Les gusta tener estas interacciones con sus padres”, dice la Dra. Loiterstein. “Es su zona de confort”. Lo que ella recomienda es que cuando esto ocurre, lo mejor es regresarlos a su cama lo antes posible.
“No queremos reforzar esta interacción y aumentar la probabilidad de que el niño quiera venir todas las noches”, dice. “Queremos minimizar la gratificación que obtienen en la habitación de sus padres”. También en este caso se puede usar un sistema de incentivos por su valentía.
Inculca una cultura del sueño
Además de las técnicas conductuales, hay formas de crear un ambiente propicio para dormir. La idea es entrenar a nuestros cuerpos para que se acuesten y se despierten a la misma hora cada día. Algunos métodos para entrar en ese ritmo son:
- Un baño caliente y relajante. “Puede ser de gran ayuda tomar un baño caliente una o dos horas antes de acostarse —dice la Dra. Loiterstein— porque eleva la temperatura del cuerpo, haciendo que sientas somnolencia”.
- Técnicas de meditación y relajación. La Dra. Nash recomienda apps de meditación específicas para el sueño creadas para diferentes edades. Con música calmante y una voz guía, estas apps ayudan a los niños a relajarse, a partir de un “escaneo corporal” que empieza desde los dedos de los pies y culmina con ejercicios de respiración y visualización. Todas estas apps están pensadas para reducir la ansiedad y guiar a los niños a relajarse lo suficiente como para conciliar el sueño.
- Audífonos con cancelación de ruido. Algunos niños podrían tolerar los dispositivos que sean blandos.
- Antifaz y cortinas para oscurecer la habitación. Estos pueden ayudar a crear un ambiente oscuro, como el de una cueva.
- Una habitación fresca. Agregar un ventilador también proporciona un ruido blanco relajante.
- Una manta con peso. Hay evidencia anecdótica de que una manta con peso puede ser de ayuda para los niños. Solo asegúrate de que no sea demasiado pesada o caliente.
- Nada de ejercicio antes de irse a la cama. El ejercicio eleva la temperatura corporal, acelera el ritmo cardíaco y estimula el sistema nervioso, ninguno de los cuales es bueno para dormir.
- Que la cama sea solo para dormir. Usen la cama únicamente para dormir, no como un lugar para hacer la tarea, comer o ver televisión. “Realmente queremos entrenar a nuestros cuerpos para que aprendan que la cama está asociada con el sueño y la hora de dormir”, dice la Dra. Loiterstein.
Cuando llega el momento de evaluar
La Dra. Nash dice que si estas medidas fallan y hay insomnio crónico, es hora de hablar con el pediatra. “Asegúrate de abordar cualquier problema subyacente”, dice. Estos podrían incluir el asma o la apnea del sueño. Los efectos secundarios de los medicamentos también podrían ser la razón del insomnio.
Si un niño necesita un estudio del sueño, añade, hay algunos que se pueden hacer en casa.
Si nada de lo anterior está involucrado, es momento de que los padres comprueben con una evaluación si hay alguna condición psiquiátrica subyacente, la cual ahora se puede hacer a través de telemedicina.
Los trastornos como ansiedad, depresión, bipolaridad, TDAH, autismo y TOC pueden interferir con el sueño, al igual que las fobias y factores estresantes asociados a los medios de comunicación, dice la Dra. Nash. Por ejemplo, niños y adolescentes con autismo podrían no poder dormir debido a problemas sensoriales, mientras que la ansiedad por separación podría conducir al apego.
Terapia cognitivo-conductual para el insomnio
Si un niño tiene problemas persistentes para dormir, la terapia cognitivo-conductual para el insomnio o TCC-I puede ser eficaz. La TCC-I enseña a los niños a manejar su propia ansiedad, ahora y en el futuro, y apoya a los padres para que ayuden a sus hijos a mejorar. La Dra. Nash dice que la TCC-I ha demostrado ser más efectiva que la medicación (en inglés) para tratar el insomnio.
Medicación para el insomnio
Los medicamentos son el último recurso. “No tenemos ningún medicamento aprobado por la FDA para los problemas del sueño en niños”, dice la Dra. Nash. “Yo diría que el más usado es la melatonina, para iniciar el sueño, pero los niños podrían despertar después de cuatro horas. Algunos padres prueban el XR de liberación retardada pero se arriesgan a que en la mañana todavía sientan sueño”. La idea es empezar con una dosis baja.
La Dra. Nash señala que ha habido resultados anecdóticos con el medicamento para la presión sanguínea llamado clonidina. Aunque ella lo ha usado con algunos pacientes, es posible que en algunos casos no permita descansar toda la noche.
Dos medicamentos más que se usan extraoficialmente para dormir son los antidepresivos Trazodone y Remeron. La Dra. Nash señala que los efectos secundarios de Trazodone pueden incluir somnolencia, por lo que nuevamente ella recomienda empezar con una dosis baja. “Tal vez solo lo usaría en adolescentes que presentan casos realmente severos”, dice. En cuanto a Remeron, cuando se usa en dosis bajas, funciona como un antihistamínico. También aumenta el apetito, por lo que tiende a ser bueno para los niños que toman estimulantes, que sienten ansiedad y tienen insomnio. Por estas razones, normalmente preferirás probar con Remeron antes de con Trazodone.
Posiblemente los padres hayan oído hablar de Gabapentin, un fármaco antiepiléptico que también se utiliza para tratar la neuralgia en adultos. Pero puede ser sedante y causar náuseas.
¿Qué hay del antihistamínico difenhidramina, más conocido como Benadryl, al que recurren algunos padres cuando quieren que su hijo duerma? La Dra. Nash no recomienda su uso regular debido a sus efectos secundarios, entre los que se encuentran la tolerancia al medicamento y el aumento de peso.
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