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Cómo prepararte para la primera cita de tu hija o hijo

Escrito por: Hannah Sheldon-Dean

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Tanto madres y padres como sus hijos pueden sentir nervios antes de la primera cita con un profesional de la salud mental. Aunque esta ansiedad es normal, saber qué esperar y preparar con antelación lo que se quiere decir puede aumentar la sensación de seguridad y hacer que la cita se desarrolle de forma más fluida.

Prepara a tu hija o hijo

Niñas y niños sienten menos ansiedad cuando saben qué esperar de su primera cita. Puedes decir algo como: “Vamos a hablar con un profesional médico sobre lo que sientes y piensas , así como la forma en que te comportas, para facilitar tu vida. Este profesional nos va a ayudar. Puede que nos haga algunas preguntas sobre cómo estamos”. Si tu hija o hijo tiene problemas de aprendizaje, podrías decir que esta persona les ayudará a determinar cuál es la mejor forma de aprender. Por supuesto, lo que digas dependerá de la edad, la madurez y el temperamento de tu hija o hijo. Puede ser útil llamar con anticipación para preguntarle a esta persona si tiene alguna recomendación sobre cómo abordar esta conversación. Escuchar cómo describe el profesional la primera cita también puede ayudar a las familias a sentirse más cómodas.  

Hay niñas y niños que a veces tienen preocupaciones específicas sobre su primera cita con el profesional. Por ejemplo, si le temen a las vacunas, puede que les preocupe que les pongan una (y tú le puedes asegurar que en este caso particular eso no ocurrirá).  

En otros casos, podrían pensar que esta cita médica es un castigo por algo malo que pudieran haber hecho o porque tal vez tú te enojaste. Asegúrales que no es así. Puede ser útil centrar la conversación en sus prioridades. ¿Se le dificultan las tareas escolares o le cuesta hacer amistades? Este profesional puede ayudar en eso.  

Piensa en cómo describirás sus preocupaciones 

Antes de la primera cita, dedica un tiempo a pensar en cómo describir los comportamientos que te preocupan de tu hija o hijo. Cuanto más claramente puedas describir tus preocupaciones, más fácil será hablar de ellas. Considera la posibilidad de escribir algunas notas de antemano para que te ayuden a mantener el rumbo durante la cita. 

Una buena manera de compartir tus preocupaciones es intentar precisar y, si es posible, cuantificar lo que ves en la casa. Elige comportamientos específicos y describe su frecuencia, intensidad y duración. Por ejemplo, podrías mencionar que tu hija o hijo hace berrinches intensos varias veces a la semana que duran como treinta minutos. De este modo, los profesionales tendrán una idea más clara de la situación. 

Contar una historia sobre su comportamiento también puede ayudar. Por ejemplo, en lugar de decir que tu hija o hijo hace berrinches, habla del berrinche más reciente que haya hecho e incluye muchos detalles sobre cómo fue.  

Profesionales médicos que ejercen una buena práctica también querrán conocer los antecedentes de tu hija o hijo. Prepárate para hablar sobre: 

  • Cómo era antes de que te comenzarás a preocupar
  • Lo que ha ayudado y lo que no 
  • Cualquier antecedente familiar relevante  
  • Cualquier factor de estrés o acontecimiento reciente que haya enfrentado tu hija o hijo, como una muerte en la familia o un cambio de escuela. 

Aclarar tus dudas sobre el tratamiento 

Si tu hija o hijo está por empezar un tratamiento, asegúrate de comprender bien cuáles son los objetivos de ese tratamiento y cómo será. Es preferible que averigües cuanto antes si el tratamiento propuesto se ajusta a lo que esperas conseguir. Tener esto claro desde el principio ayudará a evitar malentendidos más adelante.  

Lleva una lista de preguntas. Estos son algunos ejemplos:  

  • ¿Cuáles son los objetivos específicos del tratamiento? 
  • Si se trata de una terapia, ¿cuál es el nombre de la terapia y en qué consiste? ¿Qué ocurrirá durante las sesiones?  
  • Si se trata de un medicamento, ¿cómo se llama y cómo se establecerá la dosis correcta? ¿Cuáles son los posibles efectos secundarios?  
  • ¿Cuánto tiempo se espera que dure el tratamiento? 
  • ¿En cuánto tiempo puedes esperar ver avances? 
  • ¿Cómo se medirá el progreso?  
  • ¿Cómo participa la familia en el tratamiento?  

Cuando se estén poniendo de acuerdo sobre el tratamiento, también es una buena idea resolver algunos aspectos administrativos básicos. Pregunta: 

  • Qué te cobrará (y qué no) 
  • La rapidez con la que responderá a tus llamadas 
  • Qué merece una llamada de tu parte previa a la cita 
  • En el caso de niños de mayor edad, ¿qué parte del tratamiento será confidencial? ¿Qué información puedes esperar recibir de su parte?  

No temas hablar

Si te preocupa algo, plantea tus inquietudes sinceramente. Quien esté atendiendo a tu hija o hijo te podría ofrecer más información para tranquilizarte. Por otra parte, si tú puedes predecir un obstáculo potencial en el tratamiento, conocerlo de antemano puede ayudar al profesional a ajustar el plan con base en eso. Ser lo más transparente posible antes de que comience el tratamiento les coloca a ti y a tu hija o hijo en el camino correcto.  

Si crees que el profesional de la salud mental no se está tomando en serio tus preocupaciones, es una señal de alarma a tomar en cuenta. Es importante encontrar un profesional en el que tú y tu hija o hijo puedan confiar, y en el caso de muchas terapias también es algo crucial para el éxito.

Regresa a Conectar con la atención para conocer más sobre cómo obtener ayuda para tu hija o hijo. 

Última revisión o actualización: 9 de abril de 2026.

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