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¿Los niños superan el TDAH?

No, pero los síntomas cambian y la intervención puede marcar una gran diferencia.

Rae Jacobson

El trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) suele considerarse un trastorno de la infancia. Y es fácil comprender por qué. Muchas personas con TDAH son diagnosticadas durante sus primeros años de vida, cuando la estructura y las exigencias escolares empiezan a ser demasiado para ellos.

Y los síntomas más conocidos del TDAH (chocar contra las paredes, resistirse a hacer las tareas, dificultad para concentrarse durante la clase) parecen estar fuertemente vinculados con la infancia. Por lo tanto, es comprensible que muchos padres se pregunten (¿nos atrevemos a decir “tienen la esperanza de”?) si los niños superarán los molestos síntomas del TDAH, se los quitarán de encima como si fueran dientes de leche y llegarán a la edad adulta sin TDAH.

¿Lo harán?

Una diferencia para toda la vida

La respuesta corta es no, dice Stephanie Ruggiero, PsyD, psicóloga clínica del Child Mind Institute.

“Aproximadamente dos tercios de los niños que tienen TDAH seguirán cumpliendo los criterios de TDAH cuando sean adultos”, dice la Dra. Ruggiero. Pero, dice, eso no significa que los síntomas sigan siendo los mismos. “Los síntomas del TDAH son diferentes a medida que los niños crecen y las exigencias cambian”. Y con la ayuda adecuada, los niños pueden aprender habilidades que los ayuden a controlar los síntomas y reducir los efectos a medida que crecen.

Saber cómo detectar los signos cambiantes del TDAH a medida que los niños crecen puede ayudar.

En preescolar y en los primeros años de la escuela primaria, el TDAH puede lucir así:

  • Ser inquieto, tener problemas para estar sentado o permanecer quieto durante largos periodos de tiempo, comportarse de manera disruptiva o “salvaje”.
  • Dificultad para seguir instrucciones o escuchar a los padres, maestros y otros.
  • Dificultad con las transiciones, por ejemplo, descontrolarse cuando es hora de salir de casa o de vestirse para ir a la escuela.
  • Ser distraído, no captar las señales ni las preguntas. Esto puede confundirse a veces con problemas de audición.
  • Problemas sensoriales, por ejemplo, negarse a usar ropa que se “incómoda”.
  • Problemas para regular las emociones: se portan mal o tienen una rabieta cuando se sienten frustrados.

Al final de la primaria y principios de la middle school, los síntomas pueden incluir:

  • Problemas para comenzar o terminar los deberes escolares u otras tareas.
  • Desorden, tardanzas y olvidos.
  • Dificultad para seguir instrucciones con múltiples pasos.
  • Portarse mal en clase: interrumpir o parecer demasiado hablador.
  • Parecer soñador, distraído o “desorientado”.
  • Dificultades sociales: problemas para hacer y mantener amigos.
  • Dificultad para manejar las emociones. Por ejemplo, enojarse o molestarse por cosas pequeñas, o parecer demasiado sensible.

Durante la high school y la juventud los síntomas pueden ser los siguientes:

  • Inquietud y una intranquilidad más sutil, como rebotar un pie o golpear un bolígrafo.
  • Olvido, desorganización y dificultad para llegar a tiempo.
  • Problemas en la escuela. Por ejemplo, problemas de disciplina, no hacer los deberes o faltar a clase.
  • Dificultad para hacer y mantener amigos.
  • Comportamientos impulsivos o arriesgados, como experimentar con el alcohol o las drogas.

El TDAH puede seguir causando problemas durante la edad adulta. Si no se trata, puede provocar dificultades en el trabajo y en las relaciones, así como enfrentamientos con las fuerzas del orden. Pero, señala la Dra. Ruggiero, el apoyo a los niños puede ayudarlos a manejar sus síntomas en la edad adulta. “La comprensión, la intervención, la medicación y la persistencia pueden hacer que el TDAH sea muy manejable”, dice.

Jeincy Duarte, PsyD, psicóloga clínica del Child Mind Institute, está de acuerdo. “La intervención temprana puede marcar una gran diferencia”, explica. “Dado que muchos niños son diagnosticados durante los años de la primaria, hay mucho que podemos hacer para ayudar”. Dicho esto, no quiere que los padres deban entrar en pánico si un niño no es diagnosticado sino hasta más tarde. “Los adolescentes y los jóvenes adultos perfectamente pueden aprender habilidades y hacer cambios que los ayudarán a manejar sus síntomas”.

Cómo ayudar

Apoyos en la escuela

Es fundamental asegurarse de que los niños tienen el apoyo y las adaptaciones que necesitan durante sus años escolares, dice la Dra. Ruggiero. “Tener el apoyo adecuado, como un IEP o un plan 504, puede ayudar a despejar el camino para el aprendizaje”. Del mismo modo, es importante ayudar a los niños a entender su TDAH y aumentar su confianza (por ejemplo, que se sientan cómodos hablando de su TDAH y abogando por lo que necesitan). “Los niños que aprenden a defenderse en la escuela podrán abogar mejor por sí mismos a medida que crezcan”, añade.

Potenciar las habilidades sociales

“Si los niños tienen dificultades con las relaciones sociales, puede ser muy útil ayudarlos a desarrollar esas habilidades”, dice la Dra. Ruggiero. Trabajar las habilidades sociales no solo ayudará a los niños que ahora tienen dificultades, señala. “Si usted tiene dificultades con amigos y maestros, es posible que más adelante también tenga dificultades con su empleador, o en las relaciones”. Por lo tanto, dice, el objetivo es ayudar a los niños con TDAH a identificar los puntos sociales que son conflictivos, y desarrollar habilidades sociales e interpersonales mientras los desafíos todavía son de alguna manera menores.

Ayudar a los niños a manejar su comportamiento

Los niños con TDAH a veces tienen problemas para controlar las emociones grandes y pueden actuar de manera impulsiva, sin considerar las consecuencias. Los padres pueden ayudar a los niños a aprender las habilidades que necesitan para controlar los impulsos, manejar la frustración y sentirse más en control. Por ejemplo, un niño que a menudo interrumpe cuando sus amigos están hablando, o que explota cuando las cosas no salen como él quiere, podría trabajar en el desarrollo de sus habilidades de autorregulación o empezar a practicar ejercicios de atención plena que lo ayuden a mantener la calma cuando lo abordan las grandes emociones. “Los padres deben modelar los comportamientos que quieren ver”, dice la Dra. Ruggiero. Por ejemplo, hacer una demostración de cómo hacer una respiración profunda y contar hasta veinte cuando se sientan frustrados”.

La Dra. Duarte añade que mantener una rutina clara y consistente en casa es clave para los niños con TDAH. Las rutinas ayudan a los niños a practicar sus habilidades de organización, para iniciar tareas y manejar el tiempo. Por ejemplo, una rutina después de la escuela podría lucir así:

  • Poner zapatos, abrigo, etc., en el mismo lugar cada vez que llegan a casa.
  • Comer algo.
  • Hacer los deberes escolares (en el mismo lugar y a la misma hora todos los días).
  • Utilizar una lista de verificación para empacar lo que necesitarán para la escuela al día siguiente. (¿Cuaderno? Listo. ¿Bolígrafos que funcionen? ¿Calculadora para el examen? Listos).
  • Tareas y tiempo de inactividad.
  • Hora de acostarse, todas las noches a la misma hora.

Los niños con TDAH salen adelante cuando saben qué esperar. Mantener las rutinas claras y manejables los ayudará a desarrollar habilidades esenciales de funcionamiento ejecutivo que les servirán toda la vida.

Apoyar la autoestima

Por último, y de vital importancia, los padres deben recordar que el TDAH puede afectar seriamente la autoestima de los niños. A medida que los niños crecen, los comentarios negativos que causa el trastorno puede tener un efecto corrosivo: Soy un fracaso. Soy estúpido. Soy molesto.

Es muy importante ayudar a los niños a ser más amables con ellos mismos, sobre todo durante los años escolares. Los padres pueden ayudar siendo pacientes y elogiando los esfuerzos, incluso si resultado final no es perfecto. Cuando son mayores, los niños con TDAH también pueden beneficiarse de entender cómo les afecta el trastorno. Arrojar luz sobre por qué se les dificultan ciertas cosas puede facilitar que los niños vean sus dificultades como síntomas que se pueden manejar, en lugar de fallas personales.

Anime a los niños a encontrar pasatiempos, clases, equipos o clubes que los hagan felices y en los que se sientan competentes y cómodos. Sintonice con lo que le gusta a su hijo (¿deportes? ¿escritura? ¿juegos de azar?), y busque actividades que aprovechen sus fortalezas. Dar a los niños la oportunidad de sentirse seguros de sí mismos y orgullosos puede ayudar a combatir el diálogo interno negativo y potenciar su autoestima.

Finalmente, hágale saber a su hijo que, si bien puede ser difícil tener TDAH, no tiene nada que ver con lo inteligente, capaz o sorprendente que pueda ser. La lista de adultos famosos y fabulosos con TDAH incluye músicos, artistas, líderes empresariales, científicos y personas que han cambiado el mundo. Puede que los niños no superen el TDAH, pero eso no significa que no se conviertan en adultos increíbles, felices e inspiradores.