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Todo me da miedo: ¿Qué significa esto y cómo lo puedo superar?

Escrito por: Theresa Welles, PhD

Experto clínico: Theresa Welles, PhD

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Pregunta

Tengo miedo de todo constantemente. Me da miedo hacer algo en contra de mi voluntad o que me obliguen a hacer algo. Me asusta no tener opción. Me aterra lo que otras personas puedan pensar de mí y que me juzguen. No quiero participar en deportes de equipo porque me da miedo que me critiquen. He visto cómo reaccionan mis compañeras y compañeros de escuela cuando alguien no juega bien en un deporte de equipo o pierde, y la idea de que hablen de mí me hace sentir mal. Cuando estoy en una situación en la que no tengo opción, me duele el lado izquierdo del cuerpo y se me tensan los músculos del cuello y el hombro. No puedo dejar de moverme y me aferro a quien esté a mi lado (casi siempre mi hermana). No les puedo contar lo que me pasa ni a mi mamá o papá ni a mi hermana. Ella tuvo depresión y mi mamá la llevó a terapia durante un mes. El terapeuta dijo: “No es algo grave”. Durante ese tiempo, mis sentimientos quedaron en segundo plano porque mi hermana era quien expresaba lo que sentía. No quiero contarle a nadie lo que me pasa porque no me van a escuchar. ¿Qué significa esto y cómo lo puedo superar? Ayuda por favor.

Respuesta

Lo que describes parece ser muy angustiante. Me alegra que hayas pedido ayuda. Los miedos que mencionas (hacer algo en contra de tu voluntad, preocuparte por no tener el control y sentir un temor intenso a que te juzguen) son patrones que observo con frecuencia en personas con ansiedad y, en ocasiones, en personas con trastorno obsesivo-compulsivo (TOC). Una característica del TOC es la duda profunda sobre el control: el miedo a actuar en contra de tus propios valores, aunque no quieras hacerlo. Estos miedos se pueden manifestar en forma de pensamientos intrusivos. Aunque los pensamientos intrusivos pueden parecer muy reales y resultar aterradores, no significan que realmente quieras hacer lo que temes ni predicen que vayas a hacerlo. Son experiencias no deseadas que no te definen.

Evitar los deportes y otras actividades por miedo a que te juzguen también es un síntoma de ansiedad. Entiendo lo difícil que puede ser contarle a tu familia lo que estás viviendo, sobre todo si antes has sentido que no te escuchaban. Aun así, mereces que te escuchen y tomen en serio lo que sientes. Te animo a intentar hablar de nuevo con tu mamá y tu papá. Pero, si de verdad sientes que no puedes hacerlo, considera contarle a alguien en quien confíes, ya sea alguien más de la familia, la consejera o el consejero escolar o incluso una maestra o maestro de confianza. Si te cuesta hablar de lo que sientes, puedes tratar de escribirlo.

Los síntomas físicos que mencionas, como el dolor de cuello y hombros y la inquietud, también son frecuentes en la ansiedad, porque el cuerpo puede acumular tensión cuando el cerebro está en estado de alerta. Lo que probablemente ocurre es que tu cerebro ha quedado atrapado en un ciclo de miedo y está constantemente buscando posibles peligros relacionados con el control y el temor a que te juzguen.

La buena noticia es que la ansiedad y el TOC tienen tratamientos eficaces. Alguien especialista en salud mental te podría recomendar un tipo de terapia cognitivo-conductual llamada terapia de exposición y prevención de respuesta (EPR). Esta terapia te ayuda a enfrentarte poco a poco a las situaciones o los pensamientos que temes, en lugar de buscar que otras personas te tranquilicen o de evitar por completo esas situaciones o esos pensamientos. Con el tiempo, la EPR te enseña que los pensamientos son solo pensamientos, no acciones, y que puedes tolerar la incertidumbre sin que necesariamente ocurra algo malo.

Por ahora, puedes intentar identificar los pensamientos que te angustian y reconocerlos como producto de la ansiedad, no como hechos. También puedes practicar no dar por ciertos esos pensamientos cuando aparezcan. Dar pequeños pasos para acercarte a lo que has estado evitando te puede ayudar a recuperar la confianza, aunque al principio te resulte incómodo.

Aunque puedes practicar por tu cuenta algunas estrategias para manejar la ansiedad o los pensamientos intrusivos, es mejor contar con ayuda. Cuando hables con una persona de confianza, pídele que te ayude a buscar a alguien especialista en salud mental que pueda evaluar tu situación con más detalle y recomendarte el tratamiento adecuado. No tienes que pasar por esto sin apoyo. Con la ayuda adecuada, te puedes sentir mucho mejor.

Última revisión o actualización: 26 de octubre de 2026.

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