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Melatonina para menores: ¿Es segura?

Lo que debes saber antes de darle melatonina a tu hija o hijo.

Escrito por: Juliann Garey

Expertos clínicos: Rohn Nahmias, DO , Dra. Judith A. Owens, MPH

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Si alguna vez has conversado con otras familias sobre problemas relacionados con el sueño, probablemente hayas escuchado hablar de la melatonina. Hay quienes hablan maravillas de ella. Otras personas te advierten que no es conveniente usarla. Y si a tu hija o hijo le cuesta conciliar el sueño, puede ser difícil saber hacia qué lado inclinarte.

La melatonina es fácil de obtener, con frecuencia se comercializa como remedio “natural” para dormir y cada vez se usa más para ayudar a niñas y niños de todas las edades. Pero tal vez no sea la solución adecuada. La clave está en saber cuándo puede ser útil, cuándo no y cómo incorporarla de la mejor manera a un plan de sueño más amplio.

¿Qué es la melatonina?

La melatonina es una hormona que produce el cuerpo de forma natural para regular el sueño. A medida que el día se oscurece, el cerebro libera melatonina para indicar que es hora de relajarse y prepararse para dormir. La exposición a la luz durante la noche, especialmente a la luz azul de las pantallas, puede alterar el ritmo natural del organismo y hacer que no sientas sueño, incluso cuando ya es hora de dormir.

“Los suplementos de melatonina pueden ayudar a favorecer ese ritmo circadiano, ese ciclo de sueño de 24 horas”, explica el Dr. Rohn Nahmias, psiquiatra infantil y adolescente del Child Mind Institute. Como se vende sin prescripción médica, la melatonina parece inofensiva. En la práctica, el personal clínico actúa con mucha más cautela. Aunque por lo general consideran que presenta un riesgo relativamente bajo y pocos efectos secundarios, no recomiendan tomarla a la ligera ni de manera indefinida.

Esto se debe a que existen importantes lagunas en nuestro conocimiento sobre la melatonina (en inglés), sobre todo cuando se toma de forma regular durante periodos prolongados. “El estudio más largo duró alrededor de cuatro años y no se detectaron problemas”, explica la Dra. Judith Owens, MPH, experta en sueño infantil y profesora de neurología en la Harvard Medical School. “Pero los datos son muy limitados en cuanto al número de participantes y al seguimiento a largo plazo”.

Por eso, la pregunta que con frecuencia se hacen las familias (¿la melatonina es segura para niñas y niños?) no tiene una respuesta sencilla de sí o no. Quizá sea más útil preguntarse si la melatonina es adecuada para tu hija o hijo y qué pautas conviene seguir si decides dársela.

Si ya has empezado a darle melatonina a tu hija o hijo, es especialmente importante informárselo a su pediatra. “Como la melatonina se vende sin prescripción médica, las familias por lo general no lo mencionan”, explica el Dr. Nahmias. Sin embargo, es importante que el personal médico conozca los suplementos que toma la niña o el niño, en especial si toma otros medicamentos o tiene otras necesidades de salud.

La melatonina puede ser útil en determinadas situaciones, pero usarla sin indagar más a fondo puede ser, como dice el Dr. Nahmias, “como poner un parche curita sobre el problema”. En su práctica, siempre procura descartar primero la ansiedad, problemas del estado de ánimo o alguna condición médica que pueda estar interfiriendo con el sueño (como ronquidos, problemas respiratorios o dolor) antes de introducir algo nuevo como la melatonina.

Cuándo puede ayudar la melatonina

La melatonina es más útil cuando el problema está en conciliar el sueño, no en evitar que se despierten durante la noche. Por ejemplo, puede ser útil si a tu hija o hijo le cuesta conciliar el sueño de manera persistente (no solo por resistencia ocasional a la hora de acostarse) y ya has probado estrategias de comportamiento.

La melatonina de liberación inmediata que se vende en Estados Unidos es útil sobre todo para conciliar el sueño. (En el Reino Unido y la Unión Europea existe una presentación de liberación prolongada que puede ayudar a evitar que se despierten durante la noche, pero no está disponible en el país). La melatonina también puede ayudar con problemas del ritmo circadiano, como el trastorno de la fase de sueño-vigilia retrasada, que ocurre cuando los horarios naturales de sueño y vigilia de una niña, niño o adolescente son mucho más tardíos de lo que permite su horario. “Ese es otro uso para el cual está realmente indicada la melatonina”, dice la Dra. Owens.

Cómo usar la melatonina con prudencia

Si decides usar melatonina para ayudar a tu hija o hijo a dormir, especialistas coinciden en que conviene empezar con una dosis baja y aumentar poco a poco. El Dr. Nahmias recomienda empezar con 1 a 2 miligramos a partir de cuatro años y aumentar la dosis solo si es necesario, hasta 3 miligramos a partir de los 6 y hasta los 10 años. Muchas niñas y niños responden bien a dosis bajas. Más de 5 miligramos, señala, no suele ser mucho más eficaz y aumenta la probabilidad de efectos secundarios como somnolencia o irritabilidad. La Dra. Owens también recomienda un enfoque cauteloso: usar la dosis más baja que sea eficaz, observar si realmente está ayudando y reevaluar periódicamente, en lugar de dejar que su uso se convierta silenciosamente en una rutina sin fecha de término.

El Dr. Nahmias recomienda usar la melatonina en “ciclos”, periodos cortos y específicos de uso nocturno para ayudar a reajustar el ritmo circadiano, y luego reducirla para usarla solo cuando sea necesario. Un ciclo puede tener sentido durante unas semanas después de un viaje, durante una transición difícil o mientras la familia trabaja en cambios de comportamiento.

Si una niña o niño necesita melatonina todas las noches durante meses, eso es una señal de que hay que indagar más a fondo. “Eso me indica que probablemente hay algo subyacente que no se está abordando”, afirma el Dr. Nahmias.

Efectos secundarios y seguridad

Por lo general, la melatonina se tolera bien, pero conocer sus posibles efectos secundarios puede ayudar a detectar cualquier problema a tiempo. El más común es la somnolencia o aturdimiento a la mañana siguiente. Otros efectos incluyen irritabilidad, dolores de cabeza, mareos, malestar estomacal y, en niñas y niños de menor edad, un aumento de los episodios de enuresis. Algunas niñas y niños también pueden tener sueños muy vívidos o pesadillas, aunque suelen ser leves.

Consulta con su pediatra si aparecen efectos secundarios, si necesita melatonina con frecuencia o durante más que un periodo breve, si la dosis se tiene que aumentar, si los problemas de sueño empeoran o si notas señales de ansiedad, depresión o TDAH que puedan estar provocando sus dificultades para dormir.

Una advertencia de seguridad importante: las gomitas de melatonina parecen caramelos, y la Dra. Owens describe un “aumento astronómico” en las llamadas a los centros de control de intoxicaciones y de las visitas a urgencias relacionadas con la melatonina en niñas y niños, en gran parte debido a la ingesta accidental. Guarda la melatonina, sobre todo las gomitas, como cualquier otro medicamento: fuera del alcance, idealmente en un gabinete cerrado con llave. Y nunca se las presentes a niñas y niños como si fueran un dulce.

Una preocupación aún mayor: qué hay realmente en el frasco

La melatonina no está sujeta a una regulación estricta en Estados Unidos, lo que significa que la dosis indicada en la etiqueta puede no corresponder a la cantidad que realmente contiene el producto. Estudios han revelado que 22 de cada 25 gomitas de melatonina de venta libre tenían información incorrecta en su etiqueta (en inglés), y algunas contenían mucha más melatonina de la anunciada.

La Dra. Owens describe esta variabilidad como “enorme” y señala que los resultados realmente le sorprendieron. Al comprar melatonina, busca productos que tengan el sello USP Verified. La USP (United States Pharmacopeia) es una organización independiente sin fines de lucro que analiza los suplementos para confirmar que contienen lo que indica la etiqueta, en la cantidad correcta y sin contaminantes perjudiciales.

La melatonina para niñas y niños con TDAH o autismo

Existe evidencia sólida de que la melatonina puede beneficiar a niñas y niños con condiciones del desarrollo neurológico (en inglés), particularmente autismo y TDAH, quienes tienen mayor probabilidad de presentar alteraciones en sus ciclos de sueño y vigilia. La Dra. Owens dice que “hay bastante literatura científica que respalda su eficacia, sin muchos efectos secundarios” en niñas y niños dentro del espectro autista.

Pero el Dr. Nahmias recomienda a las familias con niñas y niños que tienen autismo o TDAH revisar detenidamente las rutinas a la hora de dormir antes de recurrir a la melatonina. “A ambos grupos les va mejor cuando su día está bien estructurado”, dice. Recomienda colocar en un lugar visible una lista con los pasos de la rutina de sueño que debe seguir la niña o el niño. Esto puede servir como recordatorio visual y, con el tiempo, hacer que la rutina se vuelva parte natural de la noche.

Si conciliar el sueño sigue siendo un problema, tiene sentido probar con la melatonina. Pero en el caso de niñas y niños con autismo y TDAH, puede que los efectos tarden más en hacerse notar. “Puede ayudar darle un poco más de tiempo para reajustar el ciclo del sueño”, dice el Dr. Nahmias. “Probarla durante dos o tres meses puede ser más beneficioso que solo unas pocas semanas”.

También es posible que muchas niñas y niños neurodivergentes necesiten tomar melatonina durante más tiempo que quienes tienen un desarrollo neurológico típico. “Por eso es absolutamente fundamental que el uso de melatonina en estos casos esté bajo la supervisión de profesionales de la salud que puedan vigilar su eficacia y sus efectos secundarios, y recomendar `pausas periódicas en el tratamiento´”, dice la Dra. Owens. El objetivo es que el sueño vuelva a la normalidad y se mantenga estable durante un tiempo. Una vez alcanzado ese objetivo, añade el Dr. Nahmias, “es importante intentar hacer pausas en la medicación o probar con dosis más bajas”.

Cuándo es poco probable que la melatonina ayude

La melatonina suele usarse en situaciones en las que es poco probable que haga una diferencia significativa. Esto no es una crítica a las familias: la falta de sueño es agotadora y es natural recurrir a algo que parece leve y accesible. Pero si el verdadero problema es una rutina irregular, ansiedad sin tratar o un problema médico no identificado, la melatonina puede ser solo una solución temporal. El problema real persistirá y necesitará diagnóstico y tratamiento.

En el caso de niñas y niños de corta edad, especialmente menores de cinco años, los problemas de sueño casi siempre se abordan mejor con cambios en los hábitos y las rutinas que con suplementos. En el caso de menores de dos años, “no hay razón para usar melatonina… y, sinceramente, en la mayoría de los casos, tampoco antes de los 5 años”, dice la Dra. Owens. A esas edades, los enfoques de comportamiento casi siempre funcionan mejor.

Qué probar antes de recurrir a la melatonina

Pequeños cambios consistentes en los hábitos de sueño pueden marcar una gran diferencia y, a diferencia de un suplemento, estas estrategias pueden ayudar a desarrollar hábitos que favorezcan el sueño durante muchos años. El Dr. Nahmias se centra en lo que con frecuencia se denomina higiene del sueño: mantener horarios constantes para acostarse y levantarse, tener una rutina predecible para relajarse antes de dormir y crear un entorno que realmente favorezca el descanso, como mantener el dormitorio oscuro, fresco y tranquilo. “La cama es para una sola cosa, y esa es dormir”, señala, haciendo hincapié en evitar la televisión y los celulares antes de acostarse. Incluso pequeñas cantidades de luz pueden interferir con la producción natural de melatonina del organismo.

También recomienda abordar de forma directa la ansiedad, los pensamientos recurrentes o los temores a la hora de dormir. “Se ha demostrado una y otra vez que las intervenciones del comportamiento son realmente muy eficaces”, dice la Dra. Owens. En el caso de niñas y niños de menor edad, esto puede significar aprender a conciliar el sueño sin que mamá o papá estén en la habitación. Para quienes tienen mayor edad o son adolescentes, con frecuencia implica establecer límites en el uso de dispositivos y asegurarse de que el horario que siguen sea realmente realista.

Establecer un plan para usar melatonina

La melatonina es una herramienta que funciona mejor cuando se usa como parte de un plan. Antes de comenzar a usarla, anota cuál es realmente el problema que buscas resolver. ¿A tu hija o hijo le resulta imposible conciliar el sueño antes de las 11 de la noche? ¿Se despierta a la mitad de la noche? ¿Le da miedo dormir a solas? ¿Le genera ansiedad ir a la escuela?

Un sencillo registro del sueño puede hacer que tu conversación con quien atiende a tu hija o hijo sea mucho más útil. Durante una o dos semanas, anota la hora de acostarse, la hora aproximada a la que se duerme, si se despierta durante la noche, a qué hora se levanta por la mañana, cuánto tiempo pasa frente a pantallas y si tomó melatonina y, de ser así, cuál fue la dosis. La Dra. Owens considera que los registros o diarios del sueño son “invaluables” porque revelan patrones que son casi imposibles de detectar cuando el cansancio se acumula y hay que confiar en la memoria. Esta información les ayudará, tanto a ti como al profesional médico que atiende a tu hija o hijo, a decidir si vale la pena probar la melatonina, si está dando resultados y cuándo podría ser momento de dejar de usarla, sin perder de vista que el objetivo no es solo superar esta noche, sino ayudar a tu hija o hijo a desarrollar hábitos de sueño que le acompañen durante muchos años.

Preguntas frecuentes

¿La melatonina es segura para niñas y niños?

En general, se considera que la melatonina presenta un riesgo bajo y puede ser útil para algunas niñas y niños a quienes les cuesta conciliar el sueño, especialmente cuando se usa durante periodos breves y bajo supervisión médica. Sin embargo, especialistas advierten advierten que todavía existen lagunas en la investigación sobre su uso a largo plazo entre menores. Por eso, no se debería considerar inofensiva ni usarse a la ligera sin antes identificar y abordar las causas subyacentes de los problemas de sueño.

¿Se puede tener una sobredosis de melatonina?

Un ingesta accidental es posible, especialmente porque las gomitas de melatonina pueden parecer dulces para niñas y niños de corta edad. En los últimos años, se ha producido un aumento considerable de las llamadas a los centros de intoxicaciones, así como de las visitas a urgencias relacionadas con la ingesta accidental. Por eso, la melatonina siempre se debe guardar como cualquier medicamento: fuera del alcance y, de ser posible, bajo llave.

¿La melatonina es mala para niñas y niños?

La melatonina no es intrínsecamente “mala” para niñas y niños, pero no es la solución adecuada para todos los problemas de sueño. Si la falta de sueño se debe a ansiedad, a rutinas poco constantes o a una condición médica, la melatonina podría simplemente ocultar el problema.

¿Qué cantidad de melatonina es segura para niñas y niños?

Especialistas recomiendan comenzar con la dosis más baja que resulte eficaz. Hay profesionales clínicos que sugieren empezar con 1 a 2 miligramos para niñas y niños de 4 años en adelante y, por lo general, no superar los 3 miligramos entre los 6 y los 10 años, a menos que lo aconseje su médico.

Última revisión o actualización: 17 de agosto de 2026.

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