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Mi hija de 9 años no me hace caso y ya no tengo mucha paciencia con ella. ¿Alguna sugerencia?

Respuesta de Laura Kirmayer, PhD, MSW

Q Hola, tengo una hija de 9 años. Su comportamiento comenzó a preocuparme más o menos en el último año. Nunca está callada cuando hablo con ella y nunca reconoce cuando hace algo malo. Cuando le pregunto por qué está castigada, siempre dice que es porque yo no soy buena con ella. Además, cuando le digo que haga algo, si no se niega por completo, me dice horas después que yo nunca se lo pedí. He notado que ya no tengo tanta paciencia con ella. Además, no hace falta más que una palabra de mi parte para que ella me diga: "Sí, sí, claro mamá". Parece como si ya no quisiera escucharme, y tampoco acepta ninguna de las cosas que le digo. Me siento muy perdida en este momento. ¿Tiene alguna sugerencia sobre lo que debería hacer, leer o dónde buscar ayuda?

Comprendo lo difícil que debe ser experimentar este cambio en el comportamiento de su hija, y me alegra que esté pidiendo ayuda. Ser padres es un trabajo estresante, y cuando se añaden comportamientos desafiantes a la ecuación, puede rápidamente convertirse en algo agotador.

Hay muchas variables que podrían estar contribuyendo al cambio de comportamiento de su hija. Lo primero que hay que considerar es la salud física. A medida que los niños crecen, experimentan cambios hormonales y físicos. La visita de rutina con el pediatra puede ayudar a evaluar si alguno de estos cambios podría estar influyendo en su comportamiento y proporcionarle a usted algo de tranquilidad. Además, si el pediatra le da un certificado de buena salud, usted puede usarlo para recordarle a su hija que el médico dijo que su audición es perfecta, la próxima vez que le diga que no escuchó cuando usted le pidió que guardara su ropa.

La siguiente variable a considerar es su etapa de desarrollo. Su hija podría estar experimentando la preadolescencia y podría requerir un nuevo estilo de crianza que se ajuste a esta etapa de su desarrollo. En otras palabras, a medida que ella empiece a desarrollar un sentido de identidad más independiente, es posible que tenga problemas con la forma en la que se relacionaba previamente con usted. A los 8 años puede haber estado bien que mamá le diera un abrazo en el patio de la escuela, pero a los 9 años las reglas pueden haber cambiado. Asimismo, todos los niños se benefician de reglas, expectativas y una estructura claras, pero a medida que crecen, a menudo necesitamos ajustar la forma en la que implementamos estos límites de comportamiento.

No es fácil mantenerse al día con estos cambios, pero una cosa que usted puede hacer para mejorar la comunicación con su hija es reservar un tiempo semanal de mamá e hija. Esta debería ser una fecha semanal que no se cancele ni se anule por la locura de nuestras rutinas diarias. Use este tiempo para comunicarse con ella y mantener abiertas las puertas de la comunicación, el respeto y la confianza. Elegir su comida o lugar favoritos para estas reuniones, puede ayudar a que se motive a “salir con mamá” en lugar de con sus amigas o quedarse en casa a ver sus programas de televisión favoritos.

También puede que quiera considerar otros cambios que su hija pudiera haber experimentado y que puedan estar influyendo en su comportamiento. Cosas como una mudanza, un cambio de escuela, la muerte de un ser querido, cambios de horario o cualquier factor de estrés en el hogar pueden suponer un reto, y los niños suelen exhibir el estrés a través de sus comportamientos. Si ha habido cambios o factores de estrés significativos, le recomendaría que buscara un terapeuta que pueda ayudarla tanto con los pensamientos como con los sentimientos relacionados con este ajuste.

Además, si usted se siente demasiado agobiada, o si el tiempo madre e hija no funciona, o si simplemente quiere algunos recursos adicionales, entonces tiene sentido consultar a un profesional. Un clínico responsable y ético puede proporcionarle una evaluación diagnóstica completa del funcionamiento general de su hija, y si corresponde, proporcionarle recomendaciones muy específicas de tratamientos basados en la evidencia para tratarla a ella y a la vez abordar sus necesidades como madre.

Y cuanto antes sea la intervención, mejor, porque si este patrón negativo de relacionarse con usted dura demasiado tiempo, entonces puede ser más difícil de desenrollar.

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