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Reducir el riesgo de suicidio con un plan de seguridad

Acuerdos dirigidos a evitar que los niños se dañen a sí mismos.

Escrito por: Caroline Miller

Experto clínico: Joanna R. Stern, PsyD

in English

Importante:
Si tú o alguien que conoces necesita ayuda ahora, llama al 988 o visite la Línea de prevención del suicidio y crisis.

Un plan de seguridad es algo que los profesionales de la salud mental utilizan cuando un niño o adolescente dice o hace algo que sugiere que está en riesgo de llevar a cabo algún acto peligroso. Por lo general, se desencadena cuando alguien habla acerca de tener sentimientos suicidas, pero también pueden ser pensamientos de autolesión o acerca de dañar a otra persona.

El plan de seguridad consiste en una serie de pasos a los que el niño o adolescente se compromete para afrontar sus sentimientos sin hacer algo perjudicial. Normalmente implica cosas que pueden hacer para calmarse o distraerse de los sentimientos dolorosos y buscar apoyo. Implica cosas que tanto el adolescente como sus padres harán para que su entorno sea más seguro, como retirar los objetos que podría utilizar para lastimarse.

¿Cuándo es necesario un plan de seguridad?

El plan de seguridad suele estar motivado por algo que el adolescente dice en una sesión de terapia. “Cuando surge un elemento de riesgo durante una sesión, dejamos el resto de la agenda en ese momento y pasamos a elaborar el plan de seguridad”, explica Joanna Stern, PsyD, psicóloga clínica. El profesional trabaja con el adolescente para desarrollar el plan y, una vez completado, lo comparte con sus padres. El adolescente, sus padres y el profesional firman el plan y se comprometen a apegarse a él.

Obviamente, no hay garantía de que un adolescente se apegue al plan si tiene el impulso de intentar suicidarse o de cometer algún otro acto perjudicial. Pero puede salvar vidas al desviar su atención hasta que el impulso haya pasado.

Esto es importante porque los preadolescentes y adolescentes que realizan intentos de suicidio tienden a reaccionar de forma mucho más impulsiva que las personas adultas. “Los adultos tienden a trazar un plan: a menudo dejan una nota. Pero ese no suele ser el caso de los adolescentes”, dice la Dra. Stern. “Hacer este plan de seguridad para adolescentes ayuda a crear más barreras, en el momento en el que corren un mayor riesgo de actuar según esos impulsos”.

¿Cómo se elabora un plan de seguridad?

Elaborar un plan de seguridad incluye que el adolescente participe en una discusión detallada sobre la razón por la que está teniendo el impulso de actuar (si se trata de suicidio, ¿cómo se imagina hacerlo?). Conocer esos detalles le permite al profesional y al adolescente discutir cómo hacer que el entorno del adolescente sea más seguro. Por ejemplo, si el adolescente está pensando en cortarse las venas, el plan implicaría reducir su acceso a los cuchillos haciendo que los padres los coloquen en lugares inaccesibles. Si existe el riesgo de saltar desde una ventana, hay que cerrar las ventanas con llave.

“Si se trata de píldoras, hacemos que los padres consigan una caja de seguridad y guarden allí todos los medicamentos, incluidos algunas de venta libre que pueden ser letales”, añade la Dra. Stern. También se les puede pedir a los padres que realicen una supervisión más intensa. “Si tienes un adolescente en casa que sale de casa de forma independiente y que suele ir por su cuenta a una farmacia, te querrás asegurar de estar tomando las medidas necesarias para supervisar sus acciones”.

Es importante entender que el objetivo del plan de seguridad no es resolver las angustias, sino ayudar a la persona a resistir las próximas horas o días ante un impulso que puede ser potencialmente dañino. Por lo tanto, el plan implica formas de redirigir los pensamientos o la atención hasta que pase el impulso.

¿Qué incluye un plan de seguridad?

Un plan de seguridad típico (aquí puedes ver un ejemplo en inglés) incluye una lista de señales de advertencia que tanto el adolescente como otras personas pueden utilizar para identificar cuándo están en peligro, y los pasos a seguir para reducir ese riesgo. A menudo incluyen un texto como el siguiente:

  • Factores desencadenantes y señales de advertencia que me indican cuándo debo utilizar mi plan. (Ejemplos: sentir tensión, tener pensamientos de querer morir).
  • Señales de advertencia que los demás pueden ver y que les indican que necesito ayuda. (Ejemplos: cara que indica miedo, puños cerrados).
  • Estrategias de afrontamiento que puedo emplear por mi cuenta para sentirme mejor de manera segura. (Ejemplos: practicar habilidades de relajación, escuchar música calmante).
  • Personas y entornos sociales que me proporcionan distracciones.
  • Cosas que hacen que mi entorno sea seguro. (Ejemplos: evitar el acceso a objetos afilados, armas, medicamentos y/o sustancias ilegales).
  • Personas a las que puedo llamar para pedir ayuda y sentirme a salvo. (Ejemplos: padres, abuelos, adulto de confianza).
  • Profesionales/agencias a quienes puedo llamar para pedir ayuda y sentirme a salvo. (Ejemplos: terapeuta, consejero escolar, centro de crisis).

Un plan de seguridad suele incluir también pensamientos en los que el adolescente se podría centrar y que podrían mitigar el impulso suicida, como las razones para seguir vivo. No siempre es fácil. “A veces dicen ‘nada: no hay nada por lo que merezca la pena vivir’“, señala la Dra. Stern. “Realmente depende de nosotros, como profesionales de la salud mental, trabajar con ellos y decir: ‘Bueno, pero ¿hay algo, aunque sea a corto plazo?’“.

A veces, añade, un adolescente menciona a su perro (el pensamiento de lo triste que estaría su perro si se fuera puede ser una barrera que evite el suicidio). “En realidad es cualquier cosa que pueda funcionar como antídoto en ese momento para evitar que esos pensamientos y emociones peligrosas tomen el control“.

Qué hacer en caso de emergencia

Al final del plan de seguridad hay una sección sobre las medidas que se deben tomar si el plan no funciona.

La Dra. Stern ayuda a los padres a identificar el servicio de emergencias más cercano y, si hay varios, cuál tiene más experiencia y recursos en la atención de urgencias psiquiátricas en niños y adolescentes, como un programa de formación en psiquiatría infantil y una unidad de hospitalización en caso de que el niño deba ser internado.

También discute con los padres cómo llegarán a la sala de urgencias. “Hablemos de lo que puede ocurrir”, les dice. “¿Puedes llevarlo tú de forma segura? ¿Pueden caminar o hay que ir en taxi? ¿Cuáles serían las circunstancias en las que tendrías que recurrir al 911?”.

El objetivo, explica, es conseguir que los padres se sientan cómodos con la idea de llamar al 911. “Las otras cosas que tenemos ahí son el número de teléfono de la línea telefónica de prevención del suicidio y la línea de texto de crisis”.

Revisión del plan

Una vez que se ha establecido un plan, la Dra. Stern dice que el terapeuta examina y revisa regularmente el plan con el adolescente.

El objetivo es confirmar que el adolescente sigue sintiendo que el plan le puede ayudar a mantener su seguridad hasta su próxima sesión. Si siente que la próxima sesión está demasiado lejos, “entonces buscaremos la manera de ajustar la agenda. Porque queremos reforzar ese comportamiento de búsqueda de ayuda antes de que realicen acciones que pongan su vida en peligro”.

Si a los padres les preocupa la seguridad de su adolescente, también le pueden recordar el plan. “Si un adolescente les dice ‘sé que prometí esto, pero no puedo hacerlo’, hablamos con los padres sobre lo que hay que hacer, como llevarlos a emergencias, qué decirles cuando lo lleven… todas esas cosas”.

Tolerar los sentimientos de angustia

Aunque el concepto de un plan de seguridad se centra en ayudar a la persona a pasar las próximas horas o días de forma segura, también hay un panorama más amplio. Cuando los niños tienen emociones extremadamente fuertes, es importante que aprendan que estas no son eternas.

Cuando los niños aprenden a utilizar estas estrategias de afrontamiento durante el periodo de tiempo en el que experimentan las emociones más intensas, están aprendiendo a tolerar los sentimientos angustiantes en general, explica la Dra. Stern, y practicando a superarlos sin hacer nada que empeore la situación.

La lección, dice, es que aunque sientan que las cosas no están bien, pueden salir adelante: “Incluso si es tan horrible como creo que es. Incluso si no mejora de forma rápida, puedo sobrevivir un día más o puedo sobrevivir otras cuantas semanas”.

El papel de los padres

Otro objetivo del plan de seguridad es que, no solo el terapeuta sino también los padres del adolescente, sepan lo que siente el niño. Puede ser muy difícil para los padres aceptar que su hijo se siente tan mal como para tener ganas de suicidarse, pero tomar esos sentimientos en serio es fundamental para mantener su seguridad. Validar sus sentimientos a través de escuchar tranquilamente lo que dicen, sin hacer comentarios críticos, es crucial para conseguir que el niño no siga sus impulsos de hacerse daño.  

Por lo general, los padres se resisten a conversar con su hijo sobre sus pensamientos suicidas porque temen que esto aumente su impulso de actuar o que de alguna manera les dé ideas. “Pero lo que hacemos en realidad no instala ninguna ideas que no haya estado ahí antes”, dice la Dra. Stern. “Se trata de crear un espacio abierto para hablar al respecto, y brindar a los padres el lenguaje para hablar de ello”. Incluso si un niño no ha expresado directamente sus sentimientos suicidas, pero a los padres les preocupa que pueda ser suicida, lo correcto es preguntárselo.

Y del otro lado, por lo general los niños sienten que no pueden contar a sus padres lo que sienten porque se alterarían demasiado. Por eso es importante que los padres hagan su mejor esfuerzo por mantener la calma al hablar del plan de seguridad. “Esto no quiere decir que no se deban preocupar, por supuesto que sí. Lo que quiero decir es que los padres necesitan usar algunas de sus propias habilidades para superar ese momento. Después se pueden derrumbar y llorar. Si tienen una pareja, o una red de apoyo, ayuda a los niños a equilibrarse, extiéndeles la mano, y después déjense caer”.

A veces la Dra. Stern habla con los padres por separado antes de la discusión del plan de seguridad con el niño. Pero a veces no hay tiempo. Si el niño teme la reacción de los padres, la Dra. Stern mediará, manteniendo el enfoque en la seguridad: “Esto es lo que tu hijo necesita de ti en este momento”.

O si los padres se resisten a tomar en serio una amenaza de suicidio, ella les dirá: “Entiendo que no quieran hacerlo y que no quieran llevar a su hijo a emergencias, porque podría ser puro cuento, ¿verdad? Los oigo pensar: ‘No creo que mi hijo realmente lo diga en serio’. Tenemos que pecar de precavidos. Porque, ¿y si lo hacen? Mi prioridad es mantenerlos vivos”.

Un plan de seguridad no es una garantía de seguridad de un niño, pero es una herramienta concreta que puede ayudar a todos a manejar una situación que, de otro modo, se siente aterradora y fuera de control. Y crear una estructura para hablar al respecto de forma calmada, puede ayudar a un niño infeliz a dar pasos importantes para afrontar sus sentimientos sin hacer algo perjudicial.

Preguntas frecuentes

¿Qué es un plan de seguridad?

Un plan de seguridad es algo que utilizan terapeutas cuando un niño o adolescente expresa pensamientos suicidas, de autolesión o de dañar a otras personas. Contempla una serie de pasos destinados a ayudar al niño o adolescente, así como a desviar su atención de pensamientos o sentimientos dañinos.

¿Qué incluye un plan de seguridad para niños y adolescentes?

Un plan de seguridad para niños y adolescentes incluye formas de calmarse, cosas en las que se pueden enfocar y que les podrían ayudar a impulsar sus ganas de vivir, así como personas a las que pueden acudir en busca de apoyo.

¿Cuál es el papel de los padres en un plan de seguridad?

Un plan de seguridad proporciona a los padres las herramientas para hablar y comprender los sentimientos de su hijo. Los padres se comprometen a tomar medidas para que el entorno sea más seguro, retirando los objetos que el niño podría utilizar para hacerse daño.

¿Cuál es el objetivo a largo plazo de un plan de seguridad?

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El objetivo a largo plazo de un plan de seguridad es enseñar a los niños a manejar su angustia sin necesidad de llevar a cabo ninguna acción perjudicial. No es una garantía contra el suicidio, pero debido a que la mayoría de los suicidios de adolescentes son actos impulsivos, desviarlos hasta que pase el impulso puede salvar vidas.

Última revisión o actualización: 5 de enero de 2026.

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