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Qué hacer cuando el tratamiento no funciona

Al igual que otros tipos de medicina, algunos trastornos de la salud mental y del aprendizaje son más difíciles de diagnosticar, y más difíciles de tratar, que otros.

Dado que no existen análisis de sangre para determinar si un niño tiene TDAH o TOC, los médicos dependen de medidas de comportamiento. Y muchos comportamientos pueden apuntar a varios trastornos subyacentes diferentes.

Si un niño tiene problemas de concentración en la escuela, por ejemplo, podría tener TDAH. Pero también podría ser muy ansioso. A esto hay que añadir el hecho de que algunos niños presentan varios trastornos al mismo tiempo: autismo y TDAH, por ejemplo, o ansiedad y depresión. Todo esto contribuye a que, a veces, el primer diagnóstico que se obtiene no sea preciso. Y el primer tratamiento no siempre es eficaz.

¿Cómo saber cuándo es el momento de buscar una segunda opinión o diferentes opciones de tratamiento?

¿Cuándo debo pedir una segunda opinión a otro profesional?

  • Si la comunicación con su médico es deficiente. Si siente que no entiende el diagnóstico o el tratamiento, o que ellos no escuchan sus inquietudes ni responden a sus preguntas, debe buscar una alternativa. Es importante para su hijo que usted y los profesionales con los que trabaja estén en el mismo equipo.
  • Si su hijo, especialmente el adolescente, no tiene una relación cómoda con el profesional de la salud mental. Para que el tratamiento tenga éxito, su hijo necesita establecer un vínculo con el terapeuta que intenta ayudarlo. Si no está dispuesto o no es capaz de hablar de sus sentimientos y experiencias, el profesional no puede elaborar la respuesta de manera eficaz.
  • Si el profesional no parece tener suficiente formación o experiencia con el diagnóstico o el tratamiento. Las terapias conductuales especializadas, como la terapia de exposición y prevención de respuesta (para el TOC), o la inversión de hábitos (para el síndrome de la Tourette), han demostrado en estudios que funcionan en una secuencia específica. Es probable que las aproximaciones vagas sean menos eficaces. Del mismo modo, es mejor que los medicamentos sean recetados por un profesional que tenga mucha experiencia en la obtención de la dosis correcta, el manejo de los efectos secundarios y el ajuste a largo plazo.
  • Si el profesional de la salud mental propone la medicación para su hijo sin darle un diagnóstico claro. Probar medicamentos para ver si funcionan, sin entender cuál es el problema, puede llevar a un tratamiento ineficaz.
  • Si su hijo tiene problemas y el profesional de la salud mental añade un medicamento tras otro. Cuando los niños toman varios medicamentos, es fácil perder de vista lo que funciona y lo que no. Cuando los niños reciben medicamentos para aliviar los efectos secundarios de otros medicamentos, puede ser el momento de pedir una segunda opinión.
  • Si su hijo no responde al tratamiento. Esto puede significar que el diagnóstico era erróneo y que hay que buscar una nueva evaluación más amplia. También podría significar que hay varios trastornos implicados, y que deben ser identificados y tratados por separado.

¿Cuándo debo considerar el cambio de medicación o agregar medicamentos?

  • Si la medicación que está tomando su hijo no alivia los síntomas, el primer paso es asegurarse de que le ha dado suficiente tiempo para que haga efecto. Algunas hacen efecto más rápidamente que otras. También debe asegurarse de que su médico ha intentado ajustar la dosis. A veces, se necesita tiempo para que la dosis alcance un nivel eficaz. Si ha hecho estas cosas y no ve resultados, puede ser el momento de explorar alternativas.
  • Si la medicación que toma su hijo tiene efectos secundarios problemáticos, lo primero que hay que hacer es asegurarse de que la dosis no es demasiado alta. Si eso no resuelve el problema, hay que buscar otras opciones.
  • Añadir medicamentos es algo que los médicos deben hacer con mucho cuidado. No es raro que los niños tomen dos o más medicamentos, porque es común que tengan varios trastornos: por ejemplo, los niños con TDAH pueden tener ansiedad o depresión. Si se combinan medicamentos, hay que contar con un profesional experimentado, y generalmente no es buena idea añadir medicamentos para contrarrestar los efectos secundarios del primero.