El trastorno específico del aprendizaje es una condición que causa que los niños tengan dificultades con la lectura, la escritura y/o las matemáticas. Si tienen problemas con la lectura y la escritura, el trastorno se llama dislexia. Si tienen problemas con las matemáticas, se llama discalculia. Tener un trastorno específico del aprendizaje no significa que los niños no sean inteligentes. Simplemente, les cuesta más trabajo aprender ciertas habilidades, las cuales les resultan más fáciles a otros niños de su misma edad, inteligencia y nivel educativo.
Los niños con trastorno específico del aprendizaje pueden tener problemas para deletrear, comprender lo que leen, escribir lo que piensan o resolver problemas matemáticos. Cuando a un niño se le diagnostica un trastorno específico del aprendizaje, el diagnóstico incluirá una lista de las áreas con las que el niño tiene dificultades.
Los trastornos del aprendizaje suelen percibirse por primera vez cuando el niño está en preescolar o en la escuela primaria. Las señales específicas varían dependiendo de los problemas que tenga el niño.
Las señales de dislexia incluyen:
Las señales de discalculia incluyen:
Algunos niños con un trastorno del aprendizaje pueden utilizar estas habilidades cuando un maestro los guía, pero luego tienen problemas cuando están solos.
Hay varias maneras diferentes de diagnosticar un trastorno específico del aprendizaje. Una opción es una evaluación educativa, que examina las habilidades académicas del niño. Otra opción es una evaluación neuropsicológica, la cual examina de forma más amplia la manera en la que el niño piensa, aprende y se comunica.
Según la Ley para la educación de los individuos con discapacidades (IDEA, por sus siglas en inglés), las escuelas deben ofrecer al estudiante una evaluación si existe la posibilidad de que pueda tener un trastorno del aprendizaje. Los padres también pueden conseguir por su parte una evaluación privada fuera de la escuela para el niño.
No existe una cura para el trastorno específico del aprendizaje, pero hay muchas maneras de que los niños con un trastorno específico del aprendizaje puedan mejorar sus habilidades. Un especialista en el aprendizaje puede ayudar a determinar qué tipo de apoyo necesita el niño.
El tratamiento suele consistir en ayudar al niño a aprender habilidades, así como en la elaboración de un plan de aprendizaje basado en los puntos fuertes del niño. Por ejemplo, un niño que tiene dificultades con los problemas de lógica en matemáticas podría aprender a hacer dibujos para poder entender mejor el problema. También puede ser de ayuda que el niño aprenda utilizando otros sentidos además de la vista y el oído (como el tacto, el gusto o el olfato).
A veces, los niños con un trastorno específico del aprendizaje también tienen problemas emocionales o de comportamiento. En esos casos, la terapia cognitivo-conductual (TCC) también puede ayudar.
A veces, otras condiciones comunes pueden parecer un trastorno específico del aprendizaje a simple vista. Entre ellas se encuentran los problemas sensoriales, la ansiedad y el TDAH.
Si un niño tiene un trastorno específico del aprendizaje pero no se le diagnostica ni recibe tratamiento, puede que se sienta muy frustrado. Esto puede ocasionar problemas de comportamiento o del estado de ánimo. Estos problemas pueden confundirse con otras condiciones como la ansiedad, la depresión, el trastorno negativista desafiante y el TDAH.
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