Guía básica sobre el trastorno de conducta

El trastorno de conducta o TC (CD, por sus siglas en inglés) se caracteriza por una insensible indiferencia y una agresión hacia los demás, que va desde empujones, golpes y mordeduras en la primera infancia, hasta acoso o bullying, crueldad y violencia en la adolescencia. En esta guía encontrará las señales y los síntomas del trastorno de conducta, cómo se diagnostica y las opciones de tratamiento.

Trastorno de conducta: ¿Qué es?

El trastorno de conducta es una condición grave caracterizada por un comportamiento hostil, y a veces físicamente violento, y por un desprecio hacia los demás. Los niños con TC muestran crueldad, desde empujones, golpes y mordeduras tempranas hasta, más tarde, burlas e intimidaciones que van mucho más allá de lo normal, lastimar a los animales, provocar peleas, robos, vandalismo e incendios. Dado que el trastorno de conducta en la infancia y la adolescencia a menudo se convierte en un trastorno de la personalidad antisocial al llegar a la edad adulta, debe abordarse con tratamiento lo antes posible. Cuanto antes inicie el tratamiento, mejor será el pronóstico.

Trastorno de conducta: A qué estar atento

Uno de los rasgos distintivos del trastorno de conducta es un desprecio aparentemente insensible por las normas sociales y los derechos, los sentimientos y el espacio personal de otras personas. A los niños y adolescentes con TC parece que los “estimula” el hecho de causar daño. Para ellos, la agresión, el engaño y la coacción (conductas que resultan en un diferencial de poder) son gratificantes. Provocar peleas, irrumpir en propiedad privada, mentir, engañar, robar, así como el vandalismo y el comportamiento abusivo a nivel emocional o físico, incluso empuñar un arma mortal o tener sexo forzado, son signos de que un niño mayor puede tener un trastorno de conducta. Los signos del trastorno en niños más pequeños pueden ser más difíciles de distinguir de un mal comportamiento típico, pero son igualmente coercitivos: acosar de manera incesante, mentir por mentir, robar objetos aparentemente sin valor.

Dado que todos los niños y adolescentes se portan mal de vez en cuando, los expertos advierten que antes de considerar el TC debe existir un patrón persistente de este tipo de comportamientos. Los profesionales también intentan determinar si este tipo de conducta es el resultado de una adaptación negativa a un entorno problemático, un comportamiento “aprendido” o si la gratificación que proviene de la agresión parece originarse en el interior.

Trastorno de conducta: Factores de riesgo

Los niños que tienen un padre (biológico o adoptivo) o un hermano con un trastorno de conducta son más propensos a desarrollar el trastorno. Los niños cuyos padres biológicos tienen TDAH, trastorno por abuso de alcohol, depresión, trastorno bipolar o esquizofrenia también corren riesgo. Los niños que sufrieron abuso, rechazo o negligencia de los padres, y una crianza severa o inconsistente tienen un mayor riesgo, al igual que aquellos niños que están expuestos a la violencia en el vecindario, al rechazo de parte de sus compañeros y a la delincuencia entre pares.

Trastorno de conducta: Diagnóstico

Un niño es diagnosticado con TC si muestra una indiferencia insensible por los demás y un patrón sostenido de comportamientos que encajan en estas categorías generales: agresión contra personas y animales, destrucción de la propiedad, engaño y robo, así como graves violaciones de las normas. Un profesional hablará con los padres, maestros y otros adultos involucrados en su vida para descartar otras posibles causas.

Relacionado:

Cómo la ansiedad puede conducir a comportamientos conflictivos

¿Cuáles son la causas de la agresión en los niños?

Trastorno de conducta: Tratamiento

El trastorno de conducta es difícil de superar, pero no es imposible. En situaciones en las que se puede formar una red de apoyo eficaz de figuras parentales, maestros y compañeros, el trastorno es manejable.

Psicoterapia: El tratamiento del trastorno de conducta se complica por las actitudes negativas implicadas en el trastorno. Por lo tanto, la psicoterapia y la terapia conductual a menudo se llevan a cabo durante largos períodos de tiempo, y se involucra a toda la familia y la red de apoyo del niño. Cuanto antes se diagnostique la condición, más exitosa será la terapia. Mientras el niño aprende una mejor manera de interactuar con el mundo en general, la familia aprende las mejores formas de comunicarse con él.

En los niños más pequeños, el tratamiento para el trastorno de conducta puede parecerse al tratamiento para el control del trastorno negativista desafiante (un terapeuta puede enseñar a los padres cómo fomentar los comportamientos deseados a través de una capacitación en el manejo del comportamiento para padres). En los adolescentes, la terapia puede enfocarse no solo en la vida en el hogar sino también en las interacciones con figuras de autoridad en la escuela, así como en garantizar que las relaciones con los compañeros sean beneficiosas y no perjudiciales.

Dado que el trastorno de conducta se diagnostica a menudo (pero no siempre) junto con una serie de otras condiciones que pueden tratarse farmacológicamente, los medicamentos pueden formar parte de los planes de tratamiento para el trastorno.

Relacionado:

Lo que los padres deben saber sobre Risperdal

Cómo elegir un programa de entrenamiento para padres

Contener la agresión de Casey

Trastorno de conducta: Riesgo de otros trastornos

El TDAH y el trastorno negativista desafiante (ODD, por sus siglas en inglés) ocurren con frecuencia en niños con el trastorno de conducta. Otros trastornos que pueden coexistir con el TC incluyen algún trastorno específico del aprendizaje, los trastornos de ansiedad, trastornos depresivos o bipolares y los trastornos por abuso de sustancias.