La adolescencia puede ser una época difícil para los papás y las hijas. A medida que las niñas pequeñas crecen y se convierten en mujeres jóvenes, a los papás les puede resultar difícil saber dónde y cómo encajan.

“Como padres, nuestros roles cambian con el tiempo”, dice el Dr. Jerry Bubrick, psicólogo clínico del Child Mind Institute. “Cuando nuestras hijas son pequeñas, nuestro trabajo es protegerlas física y emocionalmente, pero a medida que crecen tenemos que asumir un papel más de consultoría”.

Es una transición importante para ambos padres, pero puede ser especialmente desafiante para los papás, quienes a menudo reciben el mensaje de que su función principal es estar “a cargo”: solucionar los problemas cuando surgen y proteger a sus hijas, especialmente una vez que las citas románticas se vuelven parte de la ecuación.

Estos son diez consejos para ayudar a los padres y las hijas a moverse a través de los cambios inevitables que vienen con la adolescencia y permanecer cerca durante esta época de transición, y a menudo turbulenta.

1. Sea un buen oyente

Cuando los niños son pequeños, es importante dar órdenes: ¡No corras! ¡No toques eso! ¡Quédate cerca! Pero, a medida que las niñas crecen y comienzan a buscar más independencia, nuestro trabajo cambia, dice el Dr. Bubrick. “En lugar de tomar decisiones por ellas, queremos guiarlas para que tomen decisiones inteligentes por sí mismas”.

“Es natural querer mantener a su hija segura”, dice el Dr. Bubrick, pero cuando se trata de mantener una relación cercana y abierta, lo que era protector y necesario cuando ella era una niña, puede comenzar a sentirse muy restrictivo y convertirse en una fuente de gran tensión. En su lugar, dice, los padres deben practicar cómo escuchar y no dar sermones.

Analizar los problemas juntos, en lugar de simplemente darle una solución ya preparada, ayudará a su hija a sentirse más cómoda cuando acuda a usted con los problemas y a desarrollar habilidades vitales de pensamiento crítico que usará toda su vida. “Cuando nos alejamos del instinto de proteger y reparar, podemos concentrarnos en escuchar, comprender y guiar”, dice el Dr. Bubrick. “Y eso es lo que los niños, especialmente los adolescentes, realmente necesitan”.

2. Discuta las reglas, no se limite a dictarlas

Por supuesto que adoptar un enfoque nuevo y menos autoritario no significa dejar de lado todas las reglas. Pero, incluso cuando se establecen límites, hay espacio para la negociación y para que los niños puedan decir lo que es más importante para ellos, de modo que tengan alguna participación. “Cuando se fijan las reglas con anticipación, no hay ambigüedad cuando surgen los problemas, y se pueden tener conversaciones más claras y menos tensas en el momento. Es normal que las adolescentes prueben los límites de su independencia, señala el Dr. Bubrick. “Pero eso no significa que no quieran ni necesiten su orientación también”.

3. Sea generoso con los elogios

Cuando las chicas están en la adolescencia, podría parecer como si su opinión no importara nada, pero de hecho probablemente nunca importó más. La adolescencia es un campo minado cuando se trata de la confianza. A medida que las niñas crecen, las madres tienden a tomar la iniciativa en las conversaciones personales y son quienes ofrecen apoyo y aliento, y los papás a menudo terminan en segundo plano. No sea ese tipo de papá. Las niñas necesitan comentarios positivos de ambos padres, especialmente durante la adolescencia. Hágale saber a su hija que está orgulloso de ella, y no solo diciéndole que es hermosa, aunque eso también es importante.

Elogiar su inteligencia, creatividad, amabilidad o sentido del humor la ayudará a desarrollar y mantener la confianza durante un tiempo que puede estar demasiado centrado en la apariencia. Además, no olvide que no son solo las grandes victorias o las excelentes calificaciones las que merecen ser reconocidas. Elogiar los logros es genial, pero es igualmente importante elogiar el trabajo duro y la valentía que se necesita para intentar y se persistente con las cosas nuevas, especialmente aquellas que no son fáciles de manera inmediata.

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4. Deje que ella tome la iniciativa cuando se trata de tiempo de calidad

“Asegúrese de relacionarse con ella en su nivel y en sus actividades”, dice el Dr. Bubrick. “Las conversaciones rápidas en el camino hacia o desde la escuela son agradables, pero para establecer una conexión real, usted debe involucrarse en las cosas que le interesan”. Mostrar interés en las cosas que le gustan no tiene por qué ser complicado. Puede ser tan simple como escuchar su música favorita juntos, ver un programa con ella o dar un paseo en bicicleta juntos. Lo importante es que al dejar que ella tome la iniciativa, usted le comunica que valora sus intereses, y encuentra un espacio en el que ambos puedan divertirse.

5. Sea un aliado

Siendo realistas, hay algunas partes de ser niña que los papás simplemente no pueden entender por completo. Pueden ser cosas aparentemente simples: el amor por una banda musical de chicos o las intrincadas políticas de las fiestas de pijamas, o cuestiones del desarrollo físico, como tener la regla o los cambios en la talla del sostén, o pueden ser experiencias más complejas y perturbadoras como el sexismo o el acoso. Si su hija experimenta algo fuera de los límites de su conocimiento, no entre en pánico ni se retire.

En vez de eso, muestre su apoyo haciendo lo que pueda. Por ejemplo, si a ella le avergüenza comprar tampones, hágale saber que a usted no le da vergüenza y que estaría feliz de comprarlos para ella: no hay nada de qué avergonzarse acerca de la menstruación. Si sufre acoso sexual o enfrenta dificultades sociales, no minimice ni descarte sus sentimientos. En su lugar, ofrézcale apoyo y consuelo haciéndole saber que aunque no ha estado en su posición, la toma en serio y está dispuesto a escuchar cada vez que ella lo necesite.

Y cuando esté validando sus sentimientos, dice el Dr. Bubrick, “use un punto, no una coma”. Esto significa que el apoyo no va seguido de la crítica: “Eso debió haber sido muy difícil para ti”, nunca “puedo ver por qué eso te molesta, pero tal vez estás siendo demasiado sensible”.

6. Modele relaciones saludables

Es probable que la adolescencia sea la primera vez que las niñas se involucran con parejas románticas de la vida real (los enamoramientos entre preadolescentes no cuentan), por lo que es realmente importante hablar con su hija sobre lo que es, y lo que no es, parte de una relación saludable. Dicho esto, todos los consejos del mundo no servirán de nada si usted dice una cosa y ella ve otra en casa. Observe cómo interactúan usted y su pareja, incluso en momentos que no involucran a sus hijos de manera directa. Por ejemplo, ¿usted apoya a su pareja cuando ella intenta cosas nuevas (o tiene un mal día)? ¿La escucha con interés o la interrumpe cuando tiene una idea? Verlo como un compañero y un apoyo subrayará la confianza de su hija de que usted tiene fe en ella.

7. Cuide lo que dice

Las niñas miran a sus padres en busca de señales sobre cómo deben comportarse los hombres en las relaciones, pero también están atentas a cómo usted habla de las mujeres. Puede que sea respetuoso y alentador cuando hable con su esposa e hija y con otras mujeres cercanas a usted, pero si tiene el hábito de hablar de otras mujeres de manera irrespetuosa o sexista, ella también lo está escuchando. Si hace comentarios sobre los cuerpos de las mujeres, o usa “niña” como código para hablar de debilidad (“lanza como una niña”), ella podría preocuparse de que usted piense que las niñas no son competentes, o sentir que usted espera que ella cumpla con estándares imposibles.

Preocuparse de usar un lenguaje que empodere a las mujeres (y evitar el tipo de lenguaje que las menosprecia) es una manera poderosa de hacerle saber a su hija que usted piensa que las niñas son tan inteligentes, geniales y capaces como los niños, y que cree que ella es genial tal cual es. Como beneficio adicional, también establece un estándar sobre cómo debe esperar que se comporten otros hombres en su vida, desde novios hasta jefes.

8. Tenga cuidado con los temas difíciles

Cuando se trata de temas como el sexo o la bebida, los papás pueden sentirse tentados a imponer la ley, pero el Dr. Bubrick dice que dejar que su hija tome la iniciativa y animarla a hablar, en lugar de establecer usted la manera en que se llevará a cabo la conversación, es más eficaz y ayuda a preparar el escenario para una mejor comunicación a largo plazo. “Usted puede tener el impulso de liderar la conversación”, dice el Dr. Bubrick. “Pero lo que tiene que considerar es ¿hacia dónde lo está llevando? Por lo general, lejos de que ella se sienta cómoda como para volver a consultarle”.

Del mismo modo, dice, los papás deben pensar en cuándo y cómo abordar las conversaciones difíciles. “Convertir temas importantes en una única gran conversación, o exigir tener una charla seria cuando ella no está lista, será contraproducente”, dice. En cambio, añade: “Los papás deben concentrarse en mantener abierta la conversación, para que ella sepa que está bien hablar de ello cuando esté lista”.

Haga todo lo posible por escuchar sin juzgar: “Está bien tener una opinión, pero ofrecerla de manera crítica va a cerrar las puertas”, dice el Dr. Bubrick. “El objetivo es crear una dinámica en la que su hija se sienta cómoda y segura al acudir a usted con preguntas o problemas que esté experimentando”.

Por último, asegúrese de que su hija sepa que está bien si hay algunos temas, como la sexualidad, por ejemplo, que prefiere hablar con otra persona: “Si quieres hablar con mamá sobre cómo te sientes, está bien. Solo quiero estar seguro de que estás hablando con alguien y decirte que estoy aquí si me necesitas”.

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9. Muestre su amor

Cuando las niñas son pequeñas, la mayoría de los papás nunca se lo piensan dos veces para subir a su hija en hombros y darle un paseo a caballo, o para acurrucarse a la hora de acostarse o darse enormes abrazos. Pero el inicio de la pubertad puede hacer que el afecto físico se sienta extraño y tenso. No es inusual que los papás se sientan incómodos o no estén seguros de lo que es apropiado, pero es importante no retirar su afecto. Cuando los abrazos de repente se convierten en palmadas en la espalda, las niñas pueden preocuparse de que los papás se avergüencen de sus cuerpos cambiantes o, en los momentos más dramáticos de la adolescencia, de que ya no sean amadas.

La forma en que usted muestra su amor obviamente cambiará (una niña de 14 años no se sentará en su regazo) y está bien, pero las adolescentes necesitan el afecto de sus papás, tanto como lo hacían cuando eran pequeñas.

10. Concéntrese en lo que es realmente importante

Ser papá es un trabajo duro (ser adolescente tampoco es un día de campo), pero vale la pena. Hacerle saber a su hija adolescente lo importante que es para usted puede ser una gran fuente de autoestima para ella en un momento en que su identidad puede parecer frágil. Y es algo que llevará consigo el resto de su vida. Hágale saber a su hija que, incluso cuando usted no esté de acuerdo con todas sus decisiones (o ella con las suyas), la ama y siempre la amará en cada momento por el resto de su vida, pase lo que pase.

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