Dar las gracias es una de las primeras reglas sociales que muchos padres enseñan a sus hijos, y por una buena razón. Queremos que nuestros hijos sean agradecidos y no den las cosas por sentado, y aprender a ser agradecidos puede mejorar las relaciones de los niños, su capacidad de empatizar y sobre todo su felicidad. Si está buscando maneras para reforzar la importancia de la gratitud o le gustaría encontrar otras formas significativas en las que sus hijos puedan mostrar su aprecio, aquí tiene algunos consejos:

1. Ponga el ejemplo. Los niños aprenden mucho observando a sus padres. Muéstreles lo que significa estar agradecidos al ofrecer un genuino “¡gracias!” a un mesero que le sirva la comida, a un vecino que lo haya ayudado en algo, a alguien que le abra la puerta. Pero no se detenga ahí, también incluya a sus hijos. Agradecer a los niños por hacer cosas que son útiles, incluso cuando se trata de tareas como guardar juguetes, refuerza el comportamiento y les hace saber que son apreciados.

2. Señale la generosidad. Haga notar cuando las personas (¡incluyendo sus hijos!) hacen cosas que van más allá de lo esperado, como ayudar sin que se lo pidan, ser especialmente considerado o tomar tiempo extra para hacer algo porque es importante para otra persona. Envíe el mensaje de que se dará cuenta si se esmeran por usted o por otra persona.

3. Hablen sobre esto. Para algunos niños, especialmente los niños pequeños o los que tienen problemas para entender las emociones, puede ser útil tener una conversación sobre cómo se sienten otras personas cuando mostramos aprecio. Intente preguntarle a su hijo cómo se siente cuando la gente le da las gracias por hacer algo bueno, y luego cómo se siente cuando no lo hacen. Revisar sus propios sentimientos lo ayudará a entender cómo su comportamiento afecta a los demás y le facilitará la comprensión de los beneficios emocionales de estar agradecido.

4. Encuentre formas divertidas de dar las gracias. Hay muchas maneras de mostrar gratitud. Si su hijo no se siente cómodo hablando con extraños o tiene dificultades para expresarse por escrito, trabajen juntos para idear una forma diferente de mostrar su agradecimiento. Podría intentar sonreír o levantar el pulgar si alguien detiene la puerta, o mostrarle a la abuela cuánto le gusta su nuevo abrigo haciendo un dibujo de agradecimiento (¡o tomándose un autorretrato sonriendo!) en lugar de escribir una tarjeta.

5. Comparta el amor. Anime a los niños a pensar en las personas que los ayudan, desde los entrenadores hasta los vecinos y los bomberos locales, y a dar las gracias con galletas o panqués. Hacerlas y darlas es divertido, y ayuda a los niños a ver lo conectados que estamos todos.

6. Poner las cosas en perspectiva. Hable con sus hijos sobre las personas menos afortunadas. No los asuste, pero tampoco los deje en tinieblas. Entender que no todos tienen las mismas ventajas los ayudará a desarrollar la compasión por los demás y la gratitud por sus propios privilegios.

7. Deje que los niños elijan. Anime a los niños a llevar sus intereses a la acción. Ya sea en una campaña de recaudación de fondos en la escuela, en una venta de pasteles o en una carrera de beneficencia, expresar sus intereses y usar sus habilidades para una buena causa es una gran manera de aumentar su confianza y darle una oportunidad de devolver algo al mismo tiempo.

8. Involúcrese. Si los niños son demasiado jóvenes para ir solos o no se sienten cómodos tratando con extraños a solas, haga la reciprocidad sea un asunto familiar. Encuentre lugares donde puedan ser voluntarios o deje que su hijo elija una organización benéfica a la que puedan donar. Dar y ser agradecido van de la mano, y hacerlo en familia acercará a todos y lo ayudará a formar buenos recuerdos.

9. Haga que la gratitud sea parte de la hora de acostarse. Cuando lo arrope por la noche, pídale a su hijo que le diga tres cosas por las que está agradecido. Aunque haya tenido un mal día, le ayudará a él, y a usted, a terminar cada día con una nota positiva.

10. Dé crédito a los niños. Tenga en cuenta el hecho de que su hijo puede tener su propia forma de expresar su gratitud, aunque no se ajuste a sus expectativas. Diferentes niños se comunican de diferentes maneras. Por ejemplo, su hijo puede sentirse más cómodo dando un abrazo que un agradecimiento verbal, o puede mostrar su aprecio ayudando en la casa o haciendo un dibujo. Sintonizarse con la forma particular de de su hijo de estar agradecido le hará saber que, aunque esté aprendiendo nuevas formas de ser recíproco, usted ve y aprecia la persona considerada que ya es.