Puedes ayudar a los hermanos a llevarse bien, estableciendo reglas básicas concretas y haciéndolas cumplir de forma apropiada para su edad. Es mejor enfocarse en cuándo se portan bien y siguen las reglas que en cuándo no lo hacen. Resultan útiles tanto el refuerzo positivo, como el fomento del trabajo en equipo y la colaboración. También es útil reconocer las diferencias entre hermanos. La edad, las responsabilidades en el hogar y la cantidad de deberes escolares pueden hacer que las reglas sean diferentes para cada niño.
Cómo ayudar a los hermanos a llevarse bien
Manejar los conflictos y fomentar vínculos fuertes.
Experto clínico: Meg Glick, LCSW, MSEd
in EnglishLo que aprenderá
- ¿Qué causa los conflictos entre hermanos?
- ¿Cómo pueden los padres ayudar a que los hermanos se lleven bien?
- ¿Cómo puedes animar a los hermanos a desarrollar relaciones fuertes entre ellos?
Lectura rápida
Es normal que los hermanos se peleen, pero hay cosas que los padres pueden hacer para ayudar a que se lleven bien y se apoyen mutuamente.
El primer paso es encontrar la causa del conflicto. Los hermanos se suelen pelear por tener que compartir cosas, como los juguetes favoritos, el espacio limitado o la atención de los padres. Tú puedes evitar la pelea al establecer ciertas reglas básicas. Por ejemplo, se podrían turnar para elegir lo que se ve en la televisión o incluso para definir quién se lleva el último beso de buenas noches. Establece un horario, colócalo en un lugar visible y asegúrate de que todos entiendan las reglas.
Puede que se requiera algo de tiempo para que los niños se acostumbren al nuevo sistema. Los padres pueden ayudar proporcionando muchos elogios cada vez que los niños sigan las reglas: “¡Fue un gesto precioso eso de darle a tu hermana el iPad en cuanto se te acabó tu turno!”. También ayuda ignorar los lloriqueos en la medida de lo posible, para que los niños no aprendan que quejarse atrae tu atención. Con el tiempo, se adaptarán a las reglas.
A veces, no se aplican las mismas reglas a los hermanos por igual. Por ejemplo, un niño mayor puede tener una hora para ir a dormir más tarde que su hermana pequeña. Hablar abiertamente de estas diferencias puede ayudar a los niños a entender las razones que motivan las reglas y aceptar cosas que al principio podrían parecer injustas. Si un niño mayor tiene más responsabilidades familiares que sus hermanos pequeños, habla con él a menudo y asegúrate de que sepa cuándo puede acudir contigo en busca de apoyo.
Por último, haz énfasis en los aspectos positivos de tener hermanos. Busca actividades de grupo que les ayuden a crear vínculos, y bríndales elogios cuando colaboren en algo o se traten con amabilidad. Incluso les puedes otorgar algún premio para que trabajen en equipo por conseguirlo, como una excursión o una comida especial que les haga ilusión.
No es ningún secreto que las relaciones entre hermanos pueden ser complicadas. Desde compartir un espacio hasta competir por la atención de los padres, hay suficientes razones para que haya conflictos entre hermanos de vez en cuando.
Sin embargo, así como ocurre con las amistades más cercanas de muchos niños y con sus primeros compañeros de juego, los hermanos también pueden ser una fuente importante de apoyo y conexión. Estas son algunas estrategias para mantener la paz entre hermanos y fomentar lazos fuertes que se mantengan para el futuro.
Establecer reglas básicas
Cuando se trata de manejar el conflicto entre hermanos, es útil comprender cuál es la raíz del problema. “Muchas de las peleas entre hermanos se tratan de llamar la atención o de obtener algo tangible, como un juguete”, dice Meg Glick, LMSW, MSEd, trabajadora social clínica. “Los niños pelean por el acceso limitado a las cosas que quieren”.
Una de las mejores maneras de adelantarse a este tipo de conflictos es establecer horarios y sistemas claros en un momento de calma. Por ejemplo, si tus hijos siempre pelean por quién elige qué ver en la televisión, podrían crear un horario conjuntamente y colocarlo en un lugar donde todos lo puedan ver. Tal vez los niños puedan intercambiar días entre ellos o espacios de media hora. Tú puedes hacer lo mismo en lo que se refiere a compartir juguetes, elegir rutas en la caminata familiar o incluso decidir quién recibe el último beso de buenas noches de mamá o papá.
Lo mismo ocurre con los desafíos relacionados con compartir el espacio. Por ejemplo, si un niño tiene que estudiar a una hora determinada y no hay mucho espacio disponible, acuerda de antemano que esas horas son un momento tranquilo para todos. Saber qué esperar puede ayudar a los hermanos a mantener la calma y controlar la frustración cuando no pueden tener lo que quieren en el momento.
Especifica las reglas y toma en cuenta la edad
Glick aconseja a los padres que usen herramientas concretas para que las reglas sean claras para todos. La manera exacta de hacer funcionar esto dependerá de la edad de tus hijos, así como de sus personalidades y estilos de aprendizaje.
- En el caso de niños más pequeños, los temporizadores para medir los turnos o los horarios visuales claros funcionan bien, dice Glick. “La idea es que necesitan una forma de anticipar lo que sucederá después”.
- Con niños mayores, un contrato escrito que escriben en conjunto y que todos firman les puede dar la oportunidad de colaborar y acordar objetivos comunes.
- En el caso de adolescentes, a menudo puedes adoptar un enfoque de conversación para la resolución de problemas. Glick recomienda un lenguaje como: “Nos hemos dado cuenta de que están teniendo dificultades para compartir este espacio. ¿Cuáles creen que son algunas soluciones que podrían ser productivas?”.
Proporciona (muchos) refuerzos positivos
Una vez que tus sistemas estén establecidos, puede que se requiera algo de tiempo para que tus hijos se acostumbren a seguirlos. Durante ese tiempo, es esencial reforzar el comportamiento deseado, y evitar centrarse demasiado en el comportamiento no deseado.
Glick llama a esta estrategia ‘ignorar activamente’. “En lugar de concentrarnos en los lloriqueos y las quejas —dice— realmente nos estamos centrando en los momentos en que las cosas funcionan: cuando pueden voltear el dispositivo con calma o dar espacio a sus padres para que tengan un momento a solas con su hermana”. Le puedes recordar a tus hijos las reglas o el horario cuando tengan problemas para cumplirlos, pero es mejor no perder mucho tiempo en regaños o discusiones.
El refuerzo positivo no tiene por qué ser complicado, agrega Glick. Puede ser una recompensa como tiempo adicional frente a la pantalla o un bocadillo especial, pero también puede ser un choque de manos o un entusiasta “¡qué bien lo hiciste al dejar que tu hermano empezara su turno a la hora acordada!”. Especialmente con niños más pequeños, incluso las más simples muestras de atención y afirmación de parte de los padres pueden ayudar a los hermanos a seguir las reglas.
Aborda con apertura cualquier diferencia entre hermanos
Es normal que los niños de una misma familia tengan tensiones, responsabilidades y rutinas diarias muy diferentes. A menudo es fácil que los niños señalen a sus hermanos y digan: “¿Por qué ellos tienen reglas diferentes? ¡No es justo!”.
Lo primero que se debe hacer en situaciones como estas, dice Glick, es tener claro la diferencia entre “justo” e “igual”. “Trata de comunicar abiertamente a tus hijos lo que podría ser diferente entre ellos y por qué”, dice Glick. Si una niña más pequeña está enojada porque su hermano mayor tiene más tiempo frente a la pantalla, puede ser de gran ayuda dejar en claro que el hermano mayor solamente está haciendo la tarea durante esa hora adicional. Puede que las reglas no sean las mismas para cada niño, pero eso no significa que las diferencias sean injustas.
Esto también puede ser una oportunidad para que los niños se adapten a la idea de que a veces la vida no es justa, tal vez el horario escolar de un niño es más largo que el del otro, y no hay nada que alguien de la familia pueda hacer para cambiar eso.
Aclara los roles y las responsabilidades
Una diferencia particularmente complicada entre hermanos surge cuando los hijos mayores tienen más responsabilidades dentro de la familia. Ya sea que cuiden a los hermanos más pequeños o consigan un trabajo para ayudar con los gastos del hogar, estas presiones adicionales pueden ser estresantes para los hermanos mayores.
Si tu familia se encuentra en esta situación, Glick recomienda algunas estrategias para asegurarte de que los arreglos satisfagan las necesidades de todos:
- Define los roles claramente. Ten una conversación abierta con todos sobre lo que se espera de cada quien. Asegúrate de que los hermanos mayores sepan qué tipo de ayuda necesitas de ellos (¡y lo mucho que se los agradeces!). Y que los hermanos menores entiendan lo que sus hermanos mayores están haciendo.
- Establece límites apropiados para la edad de tus hijos. Glick enfatiza que si tú necesitas confiar en un niño mayor, aun así debe quedar claro cuáles son los límites de esta nueva responsabilidad. “No quieres que sientan que toda la responsabilidad recae en ellos”, dice. “¿Cuándo te deberían pedir que tú intervengas? ¿Qué deben manejar ellos por su cuenta y cómo pueden obtener ayuda cuando la necesitan?”.
- Hablen con frecuencia. Especialmente porque adolescentes y jóvenes están lidiando a menudo con mucho estrés en sus propias vidas, asegúrate de mantener la conversación abierta y abre el espacio para que tus hijos mayores hablen contigo y obtengan el apoyo emocional que necesitan.
Finalmente, Glick señala que asumir responsabilidades adicionales en el hogar puede ser una ventaja para muchos niños, sin importar su edad. “Le puede dar una verdadera sensación de confianza y dominio sobre su entorno”, dice. “Les ayuda a sentir que están haciendo algo para ayudar en una situación tan incierta”. Por lo tanto, no asumas que ayudar a sus hermanos menores será una carga para los mayores: podrían encontrar que es una fuente de fortaleza y propósito.
Alienta la conexión
“Los hermanos son realmente los primeros compañeros para muchos niños”, dice Glick. Tomar turnos, compartir, resolver conflictos: todas estas son habilidades en las que los hermanos están obteniendo oportunidades adicionales para practicar, lo cual puede ser de ayuda incluso para los mayores.
Glick recomienda las siguientes estrategias para los padres que buscan ayudar a sus hijos a apoyarse mutuamente y trabajar en equipo:
- Elogia las interacciones positivas. Así como le puedes proporcionar un refuerzo positivo a un niño en particular por su comportamiento, también puedes buscar oportunidades para elogiar a los hermanos como equipo. Podrías decir: “Me encanta cómo descubrieron las reglas de su juego juntos” o “es tan agradable que estén leyendo en silencio juntas”.
- Promover experiencias compartidas. Cualquier experiencia positiva que tengan ahora tus hijos puede crear un vínculo más fuerte en el futuro. Ya sea una noche de cine familiar o una caminata diaria compartida, crea actividades grupales que disfruten todos para promover sentimientos positivos entre hermanos.
- Recompensa el trabajo en equipo. Si tus hijos tienen un interés compartido particular o una actividad favorita, puedes animarles a trabajar conjuntamente para alcanzar sus metas. “Quizás haya una actividad de cocina, un proyecto de arte o algún otro privilegio especial que realmente les entusiasme a todos”, dice Glick. Les puedes asignar una tarea que tengan que hacer juntos y que les permita colaborar para conseguir la recompensa, de manera que tanto el trabajo como la celebración se conviertan en experiencias compartidas.
Recuerda, dice Glick, los niños que viven con hermanos tienen suerte de tener a alguien en quién apoyarse, aunque no siempre lo sientan así. Tomar esto en cuenta puede ayudar a tus hijos (¡y a ti!) a disfrutar de una relación más armoniosa en casa.
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