Para tratar a niños exigentes o quisquillosos para comer, concéntrate en ayudarle a sentirse bien probando alimentos diferentes. Obligar a los niños a comer cosas que no les gustan no ayuda. En su lugar, intenta respetar sus preferencias al mismo tiempo que fomentas la variedad. Puedes utilizar juegos como el Bingo de la comida, involucrar a tu hijo en la elección de recetas y en la cocina, y convertirte en un modelo a seguir a la hora de probar alimentos nuevos: “El año pasado no me gustaban las anchoas, pero puede que mis gustos hayan cambiado”.
Cómo ayudar a niños exigentes con la comida
No necesitas obligarles a comer, pero encuentra formas de que se sientan bien probando nuevos sabores.
Experto clínico: Rachel Busman, PsyD, ABPP
in EnglishLo que aprenderá
- ¿Qué pueden hacer los padres para ayudar a los niños a que acepten más alimentos?
- ¿Cómo pueden los padres modelar una alimentación saludable para sus hijos?
- ¿De qué manera hacer participar a los niños en la preparación de los alimentos les anima a probar más cosas?
Lectura rápida
Es normal que los niños no coman de todo, pero los niños exigentes en lo que se refiere a la comida pueden frustrar a sus padres. Estos son algunos consejos para ayudar a tus hijos a probar más alimentos y cooperar a la hora de comer.
Es importante no intentar obligar a los niños a comer cosas específicas. Mientras tu hijo coma una variedad de alimentos y su médico diga que está saludable, no hay necesidad de pelearse por cada verdura. En vez de eso, trata de respetar sus preferencias, y anímale amablemente a probar alimentos nuevos. Probar alimentos nuevos se puede convertir en un juego familiar, como hacer un bingo de la comida. También podrías promover que prueben cosas que no les hayan gustado antes y darles tú el ejemplo: “El año pasado no me gustaban las anchoas, pero puede que mis gustos hayan cambiado, así que voy a probar un bocado ahora”.
También puedes modelar cómo te enfrentas con calma a los alimentos que no te gustan. Enséñale a tu hijo que si no quieres algo (como un pepinillo en una hamburguesa), lo puedes quitar y disfrutar del resto de la comida. Es mejor no preparar otra comida cuando a tu hijo no le haya gustado la que le serviste, pero está bien darles una segunda opción sencilla de preparar. Saber que pueden comer cereal o tostadas si realmente es necesario les quita presión a todos.
Hacer que los niños participen más en la selección y preparación de sus alimentos suele ayudar a que se entusiasmen por probar cosas nuevas. Puedes llevar a tu hijo al supermercado para buscar nuevos alimentos que probar, o elegir una receta para cocinar en conjunto. La mayoría de los niños sienten más entusiasmo por probar algo si eligieron los ingredientes y prepararon la salsa.
Tener niños exigentes a la hora de comer es una de las quejas más comunes entre padres y madres. Es inusual un niño que come de todo y que se lo come todo, que prueba sin reservas vegetales nuevos, cocina extranjera y nueces en su pastel de chocolate. La mayoría de los niños (como la mayoría de las personas adultas, solo que en su caso es más frecuente) encuentran desagradables algunos alimentos. Los vegetales son un problema frecuente, mientras que los postres procesados y las papas fritas generalmente no lo son.
“Creo que todos los padres han dicho en algún momento, ‘¡tengo un hijo (o hija) extremadamente exigente con la comida!’”, observa Rachel Busman, PsyD, psicóloga clínica. “Es muy común (y normal) que los niños pasen por etapas en las que son un poco más exigentes, especialmente cuando intentan afirmar su autonomía. De repente, todo es ‘yo me pongo el abrigo sola’, ‘me quiero cepillar yo los dientes’; ‘quiero elegir lo que como’, etc.”.
A medida que los niños crecen, sus gustos también se empiezan a desarrollar, por lo que es natural cuando un niño que antes se comía felizmente todo lo que tenía en frente, a medida que madura se vaya volviendo más selectivo. Tampoco es inusual que haya niños que se moderen tanto al hora de comer que haya menos cosas que sí comerían que las que no comerían.
No fuerces a que coman
Por más que queramos que nuestros hijos coman todos los vegetales y consuman alimentos de todos los niveles de la pirámide alimenticia, forzar las cosas puede tener el efecto opuesto. Por ejemplo, “hacer que una niña permanezca en la mesa hasta que el plato quede limpio no es la mejor manera de animarla a comer”, advierte la Dra. Busman. Forzar la comida angustia tanto a padres como a niños y crea asociaciones negativas.
Mientras el pediatra diga que tu hija (o hijo) está saludable y mientras esté comiendo una variedad de alimentos, no inicies una batalla por cada vegetal verde.
Intenta ir ampliando de forma sutil el menú
En el caso de niños exigentes con la comida, la Dra. Busman recomienda respetar sus gustos al tiempo que les animas a probar cosas nuevas. Tú les puedes dar el ejemplo al aventurarte a probar cosas nuevas. Prepara una lista de alimentos nuevos para probar en familia y hagan un juego: ¿Qué probaremos esta noche? Incluso podrían inventar algo como un bingo de comida.
Los padres también deberían promover que sus hijos le den una segunda oportunidad a los alimentos que pudieron no haber sido aceptados la primera vez. A veces se necesita una segunda probada (o una nueva receta) para descubrir que algo realmente sabe bien. También puedes modelar esta actitud. Prueba una comida que no te haya gustado en el pasado y explica que le estás dando otra oportunidad porque tus gustos pueden haber cambiado. Queremos mostrar a los niños que somos adaptables.
No prepares otra comida
Cuando a los niños no les gusta lo que hay para la cena, algunos padres sienten la obligación de preparar otra cosa. Esto sienta un mal precedente y realmente no alienta a los niños a dar una oportunidad a las cosas nuevas. “Siempre digo: ‘Este no es el restaurante de 24 horas de mamá’”, dice la Dra. Busman. “Los padres no deberían hacer una comida nueva cada vez que un niño decida que no le gusta la cena”.
En cambio, la Dra. Busman sugiere tener disponible una segunda opción estándar, algo rápido como ensalada y yogur o un tazón de cereal, para las noches en que los niños no pueden soportar lo que se ofrece en la cena. Cuando todos saben que hay una alternativa estándar a la que recurrir, se elimina la presión tanto para los padres como para los niños. Por supuesto, esta estrategia solo funciona en el caso de niños que no quieren comer ocasionalmente lo que hay para cenar, no para los niños que quieren tener un tazón de cereal para la cena todas las noches.
Lidiar con la comida no deseada con calma
También es importante enseñar a los niños que una comida no se arruina si entra en contacto con algo que no les gusta. Encontrar un pepinillo no deseado en tu hamburguesa no la contaminará. Hay que alentar a los niños a sacar los alimentos que no les gustan, dejarlos en otro plato o que se ofrezcan a compartirlos con otra persona.
Esto puede ser difícil de aceptar para algunos niños, pero es una lección importante y es otra cosa que tú puedes modelar. Si a ti no te gustan las fresas, pero el restaurante las agrega a tu yogurt con frutas, muestra que las puedes poner a un lado con calma y disfrutar de tu desayuno.
Estrategias para reformar a comensales exigentes
La mejor manera de reformar a comensales exigentes es hacer que se involucren más con su comida. Una buena forma de hacer esto es ir de compras. La Dra. Busman recomienda llevar a tu hijo al supermercado y pedirle que elija algunas cosas nuevas que crea que le podrían gustar. Prueba una variedad de frutas y vegetales, panes, carnes y quesos. Tu hijo podría descubrir que le gustan los alimentos con sabores ahumados o prefiere las manzanas que son más agrias que dulces.
Cocinar es otra excelente manera de que los niños muestren más apertura hacia alimentos nuevos. Busca recetas, especialmente recetas fáciles para niños, por Internet o en libros de cocina. Encuentra algo que ambos piensen que se ve bien y háganlo. Después de elegir la receta y estimular la curiosidad, los niños tendrán muchas más ganas de probar algo nuevo. Una noche de los favoritos de la familia, ya sea una noche de pizza o de sándwiches caseros, son perfectos para esto. Inventen un montón de ingredientes divertidos y empiecen a experimentar.
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