Los niños son diagnosticados con dislexia cuando se retrasan en el aprendizaje de la lectura comparados con sus compañeros, por lo general durante los primeros años de la escuela. La causa no es la falta de inteligencia, sino el fracaso en el desarrollo de una habilidad concreta: la decodificación del lenguaje escrito. Algunos niños con dislexia descubren maneras de compensar sus limitadas habilidades lectoras, y sus problemas no son reconocidos hasta que ya son mayores, cuando la exigencia de leer y sintetizar mucho material se les hace demasiado difícil.

No es que los niños con dislexia no puedan aprender a leer. Lo que pasa es que necesitan un tipo específico de enseñanza de la lectura, que podría no ser el método que su escuela utilice para enseñar la lectura. Los alumnos con dislexia no se convertirán en lectores competentes a menos que reciban un tipo de instrucción adecuado, y algunos pueden necesitar más apoyo que otros.

¿Cómo puede saber si su hijo disléxico está recibiendo la instrucción que necesita? Para entender cuál es la mejor manera de que un niño disléxico aprenda a leer (y, de hecho, cualquier niño) es necesario observar el funcionamiento del cerebro durante la lectura.

Información básica sobre la lectura

El desarrollo de la lectura comienza con algo que se denomina “la conciencia fonológica”, que es una conciencia de diferentes sonidos individuales más pequeños que se combinan para formar el lenguaje. A estos sonidos se les llama fonemas, y todos estamos familiarizados con docenas de ellos. Por ejemplo, la palabra “ver” tiene tres fonemas (tres sonidos distintos), cada uno por cada letras.

Antes de que los niños puedan reconocer las palabras a simple vista, tienen que ser capaces de relacionar los sonidos que oyen con las letras que pueden ver escritas, un proceso que se denomina fonética. Con el tiempo, los niños empiezan a reconocer las unidades de sonido cada vez más grandes, hasta que reconocen los sonidos de palabras enteras, a las que llamamos palabras a “simple vista” o palabras “familiares a simple vista“ (sight words).

Pero una buena enseñanza puede evitar, o al menos minimizar, las dificultades con la lectura y la escritura. Aunque esta instrucción se realiza mejor cuando los niños son pequeños, la buena noticia es que estas habilidades pueden desarrollarse a cualquier edad.

Lo que funciona para los niños con dislexia

¿Cómo pueden aprender a leer los alumnos disléxicos? La clave, dice el Dr. Phillips, es la enseñanza sistemática de la fonética. Lo sistemático, explica, implica avanzar paso a paso a través de una progresión de habilidades fonéticas, desde los patrones de sonido de las letras más comunes y consistentes hasta los de letras más difíciles y menos consistentes.

El Dr. Phillips señala que a veces el término “sistemático” también se utiliza para referirse a otros tipos de instrucción, los cuales no funcionan para los niños con dislexia. Por ejemplo, algunos programas que son llamados “sistemáticos” se basan más bien en el análisis de los errores, es decir, en observar los errores que cometen los niños y basar la instrucción en ello, en lugar de enseñarles mediante una secuencia estructurada de habilidades fonéticas.

Lo que no funciona para los niños con dislexia

Los enfoques de lectura denominados “lenguaje integral” o “alfabetización equilibrada” son ineficaces para los niños con dislexia, afirma el Dr. Phillips.

Los enfoques de lenguaje integral se basan en la idea de que los niños pueden aprender a leer de forma “natural” mediante la exposición a un lenguaje escrito que sea relevante y motivador para ellos. Al enfrentarse a palabras nuevas, se les enseña a buscar pistas sobre su significado en imágenes o en el contexto de la historia en lugar de pronunciar las nuevas palabras. Pero esto hace que el dominio de la lectura sea mucho más difícil, explica el Dr. Phillips, ya que aleja su atención de aquello en lo que deberían enfocarse, que son las letras y los sonidos.

“La alfabetización equilibrada” es un plan de estudios que combina cinco componentes diferentes de la enseñanza de la lectura: la conciencia fonológica, la fonética, la fluidez, el vocabulario y la comprensión. Pero el Dr. Phillips sostiene que en la alfabetización equilibrada no hay suficiente conciencia fonológica ni instrucción fonética para que los niños aprendan a leer con competencia, especialmente los niños con dislexia. “En esos primeros años del Kínder al segundo grado, tenemos que centrarnos realmente en la identificación de las palabras y luego pasar a la comprensión,– dice. –La alfabetización equilibrada es tratar de hacerlo todo a la vez sin hacer suficiente hincapié en la conciencia fonológica y la fonética”.

Por qué la práctica de la fonética es clave

Otra de las claves de un plan de estudios de fonética eficaz es la práctica intencionada. Después de introducir un patrón fonético en una lección, los alumnos deben recibir materiales de lectura que contengan esos mismos patrones fonéticos, explica Jodi Musoff, MA, MEd, especialista en educación del Child Mind Institute.

”Si los alumnos están aprendiendo que las letras “q-u-e” juntas dicen ‘ke’, necesitan practicar la aplicación de ese conocimiento leyendo palabras aisladas que contengan “ke” y luego un texto más largo que incorpore ese patrón. Algunos programas sólo hacen que los alumnos practiquen leyendo o escribiendo unas pocas palabras,– explica Musoff. –Si su plan de estudios de lectura habitual es más bien un lenguaje integral, o incluso un enfoque equilibrado, a menudo se utilizan lectores estandarizados para la parte de aplicación de la lección, y esos lectores no contienen necesariamente los patrones fonéticos que se les acaba de enseñar a los alumnos”.

Cuando la lectura está separada de la lección de fonética, los niños no obtienen la práctica que necesitan para absorber realmente y ser capaces de aplicar sus conocimientos, añade. “Así que un programa sistemático, en mi opinión, debe incorporar esa práctica para que los niños trasladen la lección enseñada a la lectura”.

Los materiales de lectura que se ajustan a las lecciones fonéticas específicas se denominan textos decodificables. Los libros decodificables son libros en los que al menos el 98% de las palabras contienen los patrones fonéticos que se han enseñado a los niños hasta el momento.

Los enfoques de lectura eficaces también suelen describirse como “multisensoriales”. Los enfoques multisensoriales basados en la fonética están diseñados para reforzar el aprendizaje escuchando las palabras, viéndolas, diciéndolas, escribiéndolas en una frase, incluso incorporando gestos y movimientos. “Esto puede ayudar a los niños a aprender simplemente al aumentar el tiempo dedicado a la tarea,– señala Musoff, –o haciendo que la práctica de la fonética sea un poco más atractiva para los alumnos. Puede ayudar a la memoria y a la consolidación. Pero no hay ninguna investigación que demuestre que mejore los resultados por encima del componente basado precisamente en la fonética”.

Qué hay buscar en un programa de lectura

¿Cómo pueden los padres saber si el programa de lectura del aula de su hijo está basado en la fonética?

Estos son algunos consejos de nuestros expertos:

  • Fíjese en las palabras que se le pide al niño que aprenda. Si todas pertenecen a la misma familia de palabras o todas suenan igual, como gato, pato, rato, dato, significa que está basado en la fonética. Si sólo son agrupaciones de palabras de alta frecuencia, como de, el, que, ser, eso, no es un programa basado en la fonética.
  • Si hay un “muro de palabras” en el salón de clases, las palabras de un programa basado en la fonética se agrupan por patrones de sonidos y letras, en lugar de enumerarse alfabéticamente. También se le conoce como “muro de sonidos”.
  • ¿Se le dice al niño que adivine? Los programas de fonética no fomentan las adivinanzas basadas en la imagen o el contexto. Los programas de fonética animan a su hijo a que mire las letras y produzca los sonidos correspondientes.
  • En un buen programa de fonética, se instruye y dirige a los niños. No se espera que aprendan a leer sólo porque se les exponga a un montón de libros. Se necesita una instrucción directa y sistemática y una práctica intencionada.
  • ¿Cuánto tiempo practican? Con la fonética tiene que haber mucha repetición. Esto puede incluir que un niño aprenda a decodificar la palabra, a escribirla y a utilizarla en una frase. Es repetitivo, pero se les pide que hagan la repetición de múltiples maneras, lo que refuerza el aprendizaje.

¿Qué programas son eficaces para los niños con dislexia?

Se recomienda a los padres que consulten la página web What Works Clearinghouse (página en inglés), que evalúa los programas de lectura por base en evidencia y su eficacia.

Si su hijo no está recibiendo este tipo de instrucción en su aula, un especialista en lectura o un tutor externo pueden ser eficaces, siempre que utilicen un programa basado en la fonética. Cuando un niño esté recibiendo instrucción especializada, su progreso debe ser supervisado y medido de forma constante para asegurarse de que está respondiendo bien.

La buena noticia es que no sólo los niños con dislexia pueden hacer grandes progresos, señala el Dr. Phillips, sino que “hay investigaciones convincentes que demuestran que las regiones del cerebro y las vías utilizadas en la lectura se normalizan en los estudiantes con dislexia después de que sean expuestos a una instrucción sistemática basada en la fonética”.