Cuando a los niños se les diagnostica una discapacidad de aprendizaje, naturalmente nos preocupamos por cómo afectará su rendimiento escolar. Lo que a menudo no pensamos, pero debemos, es cómo tener una discapacidad de aprendizaje puede afectar emocionalmente a los niños.

No todos los niños con una discapacidad de aprendizaje se sienten frustrados, tristes o ansiosos, pero es bastante común que los niños pasen por lo menos algún período de lucha emocional. No es fácil para los niños cuando se ven a sí mismos quedándose atrás de sus compañeros en la escuela. Incluso si pretenden que no se dan cuenta o se preocupan, luchar en la escuela puede ser una experiencia desmoralizadora. Aquí hay algunas señales de que los niños pueden estar luchando emocionalmente:

  • Baja autoestima
  • Mayor ansiedad, particularmente en situaciones académicas
  • Mayor tristeza o irritabilidad
  • Mal comportamiento
  • Síntomas físicos como dolores de cabeza o de estómago
  • Reducción de la motivación

Algunas de las señales, como llorar o preocuparse, pueden ser obvias, mientras que otras, como comportarse mal, son más frecuentemente mal entendidos. Laura Phillips, PsyD, neuropsicóloga del Child Mind Institute, explica la dinámica. “A veces los niños prefieren ser el niño ‘malo’ que el niño ‘tonto’, o prefieren ser el payaso de la clase. Están tratando de desviar la atención de sus luchas académicas o están tratando de tener la actitud de “No me importa” como una forma de salvar su reputación”.

Además de buscarle ayuda a los niños para un problema de aprendizaje, fortalecer las habilidades y encontrar estrategias que aporten a sus fortalezas, los padres deben pensar en las necesidades emocionales del niño. Si ve señales de que su hijo está teniendo dificultades, trate de entender qué es lo que le preocupa específicamente. A continuación se presentan las tres razones más comunes por las que los niños con una discapacidad de aprendizaje pueden sentirse mal y qué hacer con ellas.

1. Los niños piensan que son “tontos”

Esto es particularmente abrumador durante el período antes de que un niño reciba un diagnóstico. Los niños notan a menudo si no están aprendiendo al mismo paso que los demás, y pueden asumir que es porque no son inteligentes. Desafortunadamente, los niños pueden seguir creyendo que no son inteligentes incluso después de que se les diagnostique una discapacidad de aprendizaje.


Qué hacer:

  • Asegúrese de que su hijo entienda lo que es una discapacidad de aprendizaje. “Es posible que los niños no lo sepan, pero por definición una discapacidad de aprendizaje significa que un estudiante tiene al menos una inteligencia promedio”, explica la Dra. Phillips. De hecho, una discapacidad de aprendizaje se identifica cuando un experto reconoce que un niño no está cumpliendo con su capacidad natural en un área en particular. Escuchar explícitamente que una discapacidad de aprendizaje no tiene nada que ver con la inteligencia puede ser muy significativo para los niños.
  • Háblelo. Lo ideal es que usted, su hijo (a) y quien trabaje con su hijo (a) hablen sobre la discapacidad de aprendizaje juntos. A veces, los padres piensan que los niños no entienden, pero un experto en aprendizaje puede ayudarle a encontrar el lenguaje apropiado para hablarle según su desarrollo.
  • Piense en los mensajes que está enviando. Los niños son muy sensibles a las emociones de sus padres, y si sienten que están incómodos con su diagnóstico, o que piensan que tener una discapacidad de aprendizaje es algo malo, probablemente se sentirán de la misma manera.
  • Examine sus propios sentimientos. Debido a que las discapacidades de aprendizaje en los niños pueden ser genéticas, a veces ver a un niño luchando también puede traer de vuelta recuerdos difíciles para los padres, o hacer que se sientan culpables. Es posible que desee programar una cita separada para discutir cualquier pregunta o preocupación que tenga con el proveedor de su hijo. La mejor manera de ayudar a su hijo a sentirse más positivo es si comienza a sentirse positivo, también.


2. Los niños sienten que llaman la atención en clase

  • La última cosa que la mayoría de los niños quieren es ser diferentes de sus amigos. Así que cuando los niños se sacan de la clase para la tutoría o son llamados por el maestro por algo que temen que no pueden entregar, pueden sentirse avergonzados y señalados. Estas experiencias día tras día pueden dañar la autoestima de un niño y hacer que le atemorice ir a la escuela.

Qué hacer:

  • Pida a los maestros que sean sensibles a cómo se sienten los niños. La Dra. Phillips dice que a veces trabaja con las escuelas para ayudar a los maestros a entender cómo la discapacidad de aprendizaje de un estudiante particular está impactándolo emocionalmente. Cuando un niño está muy ansioso por leer, por ejemplo, le ha aconsejado a los maestros que esperen a que él levante la mano y se ofrezca a leer en lugar de llamarlo a leer súbitamente. Si su maestro necesita evaluar su lectura oral porque es parte del plan de estudios, podría ser mejor hacerlo en privado. Los estudiantes y profesores también pueden elaborar una señal sutil que el estudiante puede usar cuando necesita ayuda o se siente demasiado frustrado.
  • Llámelos por su nombre para darle elogios, también. Los niños que están teniendo dificultades en la escuela pueden sentir que en su mayoría están recibiendo atención negativa. Cuando los maestros hacen un esfuerzo especial para dar a los niños una atención positiva por las cosas que están haciendo bien, incluso las pequeñas cosas, puede mejorar su estado de ánimo y la confianza. La Dra. Phillips señala que esta es también una técnica poderosa para que los maestros las usen con un niño que tiende a comportarse mal para desviar la atención.
  • Encuentre el ambiente académico adecuado. A veces los niños se sienten como que se quedan fuera porque necesitan más ayuda de lo que actualmente están recibiendo. Trabaje con la escuela y el proveedor de su hijo para considerar cuáles son sus necesidades y si las están cumpliendo. Puede que necesite más acomodaciones, una clase diferente de tutoría, o incluso un cambio de escuela. La Dra. Phillips señala que hay algunas escuelas especializadas que ofrecen apoyo de recuperación en la escuela como parte de un plan de estudios individualizado en lugar de convertirlo en una actividad separada después de la escuela. Estas escuelas también pueden estar mejor preparadas para apoyar las necesidades sociales, emocionales y de comportamiento específicas de cada niño.

3. Los niños están agotados

Desafortunadamente, las dificultades de aprendizaje en los niños a menudo significa que los niños necesitan trabajar más que sus compañeros. Esto podría significar pasar más tiempo en la tarea, ir a clases particulares y trabajar con un terapeuta educativo. Pasar tanto tiempo concentrándose en algo que es desafiante para ellos puede dejar a los niños sentirse frustrados y resentidos. También puede conducir a la disminución de la motivación en la escuela.

Qué hacer:

  • Recuerde que el éxito genera el éxito. Es importante preparar a los niños para el éxito -no para el fracaso- tanto como sea posible. Los maestros, los terapeutas y los padres deben establecer conscientemente metas modestas y alcanzables que los niños puedan trabajar para lograr. Cuando una niña ve pruebas de que está progresando, estará más motivada para seguir haciendo ese esfuerzo extra.
  • Encuentra su talento. Esta es posiblemente la cosa más importante que usted puede hacer para un niño que tiene una discapacidad de aprendizaje. No necesitas encontrar su “pasión”, o lo que va a hacer por el resto de su vida -la mayoría de los niños no terminarán siendo atletas profesionales o bailarines de ballet- pero cada niño tiene un talento. Encuentre algo que su hijo se sienta bien haciendo, y eso le da un sentido de maestría y logro, y le da tiempo para practicarlo. A medida que su talento crece, aumentará su confianza, su autoestima y su felicidad en general.

 

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