En una ocasión, JD Bailey estaba tratando de llevar a sus hijas pequeñas a su clase de baile. Un asunto del trabajo la retrasó y, cuando al fin estaba lista para salir, se dio cuenta de que sus niñas todavía no se habían puesto su ropa de baile. Ella comenzó a sentirse abrumada y frustrada, y ya de camino a clase le gritó a sus hijas por no estar listas a tiempo. “De repente me pregunté, ‘¿qué estoy haciendo?’, recuerda ella. Esto no es su culpa. Es la mía”.

Bailey ha lidiado con ansiedad desde pequeña, pero su ansiedad se agudizó a raíz del nacimiento de su segunda hija, cuando atravesaba por una depresión postparto. Ella sabe que su ansiedad causa que les grite a sus hijas algunas veces, incluso cuando no tiene la intención de hacerlo y puede ver que eso les afecta. “Lo ves en la cara de tus hijas”, dice Bailey. “No es cara de susto, es simplemente de negatividad: ‘Ay Dios mío, mi mamá está molesta’. Usted es su pilar. Ellas no quieren verla molesta”.

Seguirán su ejemplo

Ver a un padre o madre en estado de ansiedad puede ser perturbador para los niños. Los niños observan a sus padres para recibir información sobre cómo interpretar situaciones ambiguas; si uno de los padres parece estar constantemente ansioso y atemorizado, el niño determinará que una variedad de escenarios son inseguros.

Hay evidencia de que los niños de padres ansiosos tienen más tendencia a sentir ansiedad, probablemente una combinación de factores de riesgo genéticos y comportamientos aprendidos.

Puede ser doloroso pensar que, a pesar de sus mejores intenciones, podría estar transmitiéndole a su hijo su propio estrés. Pero si usted está lidiando con ansiedad y comienza a notar que su hijo está exhibiendo comportamientos ansiosos, el primer paso importante es no quedarse atascado en la culpa.

“No hay necesidad de que se castigue usted mismo”, dice la Dra. Jamie Howard, directora del Programa de Estrés y Resiliencia del Child Mind Institute. “Se siente muy mal tener ansiedad y no es fácil de controlar”.

Pero pasar la ansiedad de padre a hijo no es inevitable. El segundo paso es implementar estrategias que lo ayuden a asegurarse de que usted no pase su ansiedad a sus niños. Eso significa manejar su propio estrés tanto como sea posible, y ayudar a sus hijos a manejar el de ellos.

“Si un niño tiene tendencia a la ansiedad, es útil saberlo más temprano que tarde y aprender estrategias para manejarla tan pronto como sea posible”, agregó la Dra. Howard.

Aprenda técnicas de manejo de estrés

 Puede ser muy difícil transmitir calma a su hijo cuando usted está teniendo dificultades para lidiar con su propia ansiedad. Un profesional de la salud mental puede ayudarlo a través de métodos de manejo de estrés que irán acorde con sus necesidades específicas. Conforme aprende a tolerar el estrés, le estará enseñando a su hijo, quien sigue las señales de sus comportamientos, cómo lidiar con situaciones de incertidumbre o duda.

“Una gran parte del tratamiento para los niños con ansiedad es, de hecho, enseñar a los padres tolerancia de estrés. Es un proceso simultáneo, que implica dirigir la ansiedad de los padres y entonces enseñarles también cómo pueden apoyar y catapultar el desarrollo del niño para tolerar el estrés”, explica Laura Kirmayer, psicóloga asociada del Child Mind Institute.

Sea un modelo de tolerancia del estrés

Usted podría aprender estrategias durante la terapia que puede a su vez enseñar a su hijo cuando se está sintiendo ansioso. Si, por ejemplo, usted está tratando de pensar de manera racional durante momentos de estrés, puede practicar esas mismas habilidades con su hijo. Dígale: “Entiendo que tengas miedo, pero ¿cuáles son las probabilidades de que algo atemorizante realmente vaya a suceder?”.

Trate de mantener un comportamiento calmado y neutral frente a su hijo, inclusive cuando usted está trabajando en manejar su ansiedad. La Dra. Howard dice, “Esté consciente de sus expresiones faciales, las palabras que elige y la intensidad de las emociones que usted expresa, porque los niños lo están leyendo. Ellos son como pequeñas esponjas y absorben todo”.

Explique su ansiedad

A pesar de no querer que su hijo sea testigo de cada momento de ansiedad que usted experimenta, usted no tiene que reprimir sus emociones constantemente. Está bien, y es incluso saludable, que los niños vean a sus padres lidiar con el estrés cada cierto tiempo, pero usted querrá explicar por qué reaccionó de la manera que lo hizo.

Por ejemplo, digamos que perdió los estribos porque estaba preocupado acerca de llevar a su hijo a tiempo a la escuela. Más adelante, cuando las cosas se calmen, dígale: “¿Te acuerdas cuando yo me molesté mucho en la mañana? Me estaba sintiendo ansiosa porque estabas retrasado para ir a la escuela, y la manera como maneje mi ansiedad fue gritando. Pero también hay otras maneras en las que puedo manejarla. Quizás podemos buscar una mejor manera para salir de la casa cada mañana”.

Hablar sobre la ansiedad de esta manera da a los niños permiso de sentirse estresados, explica Kirmayer, y les envía el mensaje de que el estrés es manejable. “Si sentimos que tenemos que proteger constantemente a nuestros niños de vernos tristes, molestos o ansiosos, estamos dándoles el mensaje sutil de que ellos no tienen permiso de sentir esos sentimientos o expresarlos o manejarlos”, agrega. “Entonces nosotros también estamos, de alguna manera, dándoles la indicación de que no hay una manera de manejarlos cuando suceden”.

Después de que JD Bailey perdió los estribos con sus niñas de camino a la clase de baile, ella se aseguró de explicar su reacción y entonces se enfocó en seguir adelante. “Dije, ‘lo siento’. Mamá está un poco estresada porque tiene mucho trabajo. Vamos a escuchar un poco de música, recuerda Bailey. “Subimos el volumen de la música en el auto y eso cambió nuestro estado de ánimo”.

Haga un plan

Busque estrategias con anticipación para manejar situaciones específicas que desencadenan su estrés. Incluso puede involucrar a su hijo en el plan. Si por ejemplo, se encuentra sintiéndose ansiosa acerca de preparar a su hijo para la cama a una hora razonable, háblele acerca de cómo pueden trabajar juntos para manejar mejor esta difícil transición en el futuro. Quizás puede hacer un plan mediante el cual gane puntos hacia un privilegio en cualquier momento que logre hacer su rutina nocturna sin protestar a la hora de dormir.

Estas estrategias deben ser usadas con moderación: usted no quiere poner la responsabilidad en su hijo para manejar su ansiedad si la misma penetra muchos aspectos de su vida. Pero verla implementar un plan para controlar momentos ansiosos específicos le permite saber que su estrés puede ser tolerado y manejado.

 Sepa cuando desvincularse

Si usted sabe que una situación le causa estrés, debe planificar con anticipación para liberarse de esa situación y de esta manera sus niños no la interpreten como una situación insegura. Por ejemplo, cuando los deja en la escuela se llena de ansiedad por separación.

Eventualmente usted querrá poder llevar a su hijo a la escuela, pero si todavía está en tratamiento, usted puede pedirle al otro padre o a otro adulto que se encargue de llevarlo. “Usted no quiere demostrar una expresión de preocupación e inquietud al separarse de sus hijos. No quiere que piensen que existe algún peligroso al dejarlos en la escuela”, dice la Dra. Howard.

En general, si usted se siente que se está abrumando con ansiedad en la presencia de su hijo, trate de tomar una pausa. Danielle Veith, una madre que se queda en casa y escribe un blog acerca de sus retos con la ansiedad, toma tiempo para ella y realiza actividades liberadoras de estrés cuando ella comienza a sentirse agudamente ansiosa.

“Tengo un papel con tips de cosas que debo hacer en ese mismo segundo para lidiar con el pánico, el cual siempre llevo conmigo: ir a caminar, tomar té, tomar un baño o simplemente salir y respirar aire fresco”, dice ella. “Para mí, se trata de confiar en el hecho de que la ansiedad pasará y debo tratar de sobrellevarla mientras pasa”.

Encuentre un sistema de apoyo 

Tratar de criar hijos mientras tiene dificultades con su propia salud mental puede ser un reto, pero usted no tiene que hacerlo solo. Apóyese en las personas en su vida que lo ayudarán cuando esté abrumado o incluso de las que le ofrecen palabras de aliento.

Esas personas pueden ser terapeutas, pareja de crianza o amigos. “Soy parte de un grupo de apoyo real, pero también tengo una red de amigos”, dice Veith. “Soy abierta con mis amigos acerca de quien soy, porque yo necesito ser capaz de llamarlos para pedirles ayuda”.

Usted también puede buscar apoyo en los blogs, foros por Internet y en las redes sociales. JD Bailey tiene un sitio llamado Honest Mom, en donde las madres pueden publicar cosas sobre salud mental y crianza. “Escribo acerca de salud mental para conectar con otras madres y ayudarlas a no sentirse solas”, explica Bailey. “Recibo correos electrónicos y mensajes de Facebook de las lectoras, y el comentario más común es, ‘me sentía tan sola hasta que encontré tu sitio’. Y sí, ¡hablar acerca de la depresión y la ansiedad me ayuda a mí también!