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Crianza consciente

Utilice técnicas de atención plena o mindfulness para eliminar el estrés y la ansiedad en la crianza de los hijos

Juliann Garey

Cynthia Braun recuerda muy bien cómo eran las mañanas entre semana en su casa. Como su marido tenía que irse temprano al trabajo, le tocaba a Braun, quien es pediatra y tiene un consultorio en Pleasantville, Nueva York, hacer que sus hijos, Anika y Devon, que en ese entonces tenían 6 y 3 años respectivamente, se levantaran y se vistieran, darles de desayunar, empacar sus almuerzos y llevarlos a la guardería. “Nuestra rutina matutina era simplemente mucho trabajo para mí”, dice. “Ninguno de los dos hacía lo que se suponía que debían hacer. No les importaba para nada el tiempo, mientras yo corría como una gallina descabezada tratando de hacer todo”.

Para muchos padres con hijos en edad escolar, este es un escenario familiar. Y para los padres que tienen hijos con problemas de salud mental, como el TDAH, los momentos de transición, como ir a la escuela o pasar de una actividad a otra, pueden ser especialmente difíciles. Otra madre, Sandy Isaac, dice que cuando sus dos hijos, en ese entonces de 8 y 4 años, fueron ambos diagnosticados con TDAH, fue demasiado trabajo que asumir. Se dio cuenta de que las cosas en casa tenían que cambiar.

[fbshare “Para los padres que tienen hijos con problemas de salud mental, como el TDAH, los momentos de transición pueden ser especialmente difíciles.”]

Tanto Braun como Isaac se inscribieron en la clase de conciencia plena para padres del Dr. Mark Bertin. “Sentí que no estaba actuando como la madre que quería ser y quería averiguar si la conciencia plena (conocida en inglés como mindfulness) podría darme una mejor perspectiva y algunas estrategias para poner en práctica”, dice Braun.


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Padres abrumados

El Dr. Bertin, un pediatra del desarrollo que se especializa en el tratamiento de niños con problemas como el TDAH, el autismo y los trastornos del aprendizaje, dice que en general, realiza una práctica médica bastante tradicional. Pero ha practicado la conciencia plena durante casi 20 años. En 2007, comenzó a ofrecer clases para reducir el estrés basadas en la atención plena para padres de niños con y sin desafíos especiales. “A menudo, cuando se tiene un hijo con TDAH —dice— la situación familiar es muy estresante, y creo que una de las cosas que suceden es que todo se centra mucho en ayudar a los niños, lo cual está bien, excepto que los padres se estresan y se agobian”.

La sección más grande del libro del Dr. Bertin, The Family ADHD Solution, está dedicada a la conciencia plena para padres porque, dice, “criar a los hijos en general, pero especialmente criar hijos con discapacidades, es muy, muy estresante“. Y cuando se trata del TDAH, hay investigaciones que muestran que los padres corren un riesgo mucho mayor de desarrollar ansiedad, depresión y estrés conyugal”.

Bajar la velocidad

Braun dice que a través de la clase del Dr. Bertin, no solamente desarrolló su propia práctica de conciencia plena (que incluye meditación guiada, monitoreo del cuerpo y ejercicios de respiración), sino que además aprendió que disminuir la velocidad de las cosas, dar un paso atrás y observar sus propias reacciones le permitió tener la perspectiva necesaria para poder reestructurar efectivamente la rutina matutina de su familia. “Me di cuenta de que los estaba empujando a hacer las cosas demasiado rápido. Mi hijo tiene tres años, quiere elegir su propia ropa, y si se la pone al revés, me di cuenta de que no había problema. Está bien si su ropa no combina. En realidad no importa si tienen pasta de dientes en sus camisetas. Las cosas no tienen que ser de una cierta manera. Voy a hacer que mi mañana transcurra más lentamente. Voy a despertarlos más temprano. Tendré que levantarme yo más temprano, pero quiero que nuestras mañanas comiencen con un estado de ánimo feliz, en lugar de todo este estrés y prisas”.

Las mañanas “conscientes” pueden ser menos eficientes, pero son más placenteras. “Lo que está sucediendo en este momento es todo lo que existe”, añade Braun. “¿De qué sirve hacer que todos se sientan infelices? Si llegamos cinco minutos tarde al preescolar, no cambia nada. Lo que cambia las cosas es la frustración y el estrés que se acumula, y luego todo se deshace”.

Isaac dice que aprendió técnicas del Dr. Bertin para evitar que las cosas se intensifiquen cuando alguien no está de acuerdo con alguna parte de la agenda del día. “Brinda mucha información sobre cómo tomarse realmente el tiempo para dar un paso atrás —dice— y observar qué es lo que provoca esa situación, y frenar a las personas”.

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Preparar a los niños para el éxito

Desacelerar la vida en general parece ser un tema común, algo sencillo pero que es importante que hagan los padres, especialmente los padres cuyos hijos tienen TDAH y otros trastornos que involucran comportamientos difíciles. Se trata de respirar y escuchar aquello que sus hijos intentan comunicarles a través de su conducta. “Hace que uno se detenga a pensar en cómo está manejando las cosas como padre y cómo está preparando (o no) las cosas para el éxito”, dice Issac. “Si uno tiene dos hijos con este tipo de conductas y hace que todos se apresuren en la rutina diaria, y usted carga demasiado y no tiene suficiente tiempo de descanso, entonces simplemente está preparando una receta para que las cosas empeoren”.

A menudo, dice Issac, los padres se olvidan de lo que sus hijos necesitan. “Porque el otro componente de todo el asunto (y no creo que esté hablando solamente por mí misma)  —dice— es que los padres están ocupados, son personas ocupadas, y están absortos en lo que sea que esté pasando ese día, y estas cosas también se presentan en las familias”.

El estrés es contagioso

Cuando los padres se estresan, ese estrés se vuelve contagioso: los niños saben cuando sus padres están tensos y abrumados. De hecho, según la Dra. Amy Saltzman, médica holística y entrenadora de atención plena (y creadora de los CD Still Quiet Place for Young Children and Teens), “los datos muestran que la mayor fuente de estrés durante la niñez y la adolescencia no es el trabajo escolar, ni las actividades extracurriculares, ni la presión de los compañeros, sino el estrés que proviene de los padres”. Así que ser un buen padre significa aprender a manejar su propio estrés.

El Dr. Elisha Goldstein, un psicólogo que utiliza la atención plena en su consulta en Los Ángeles, piensa que los padres a menudo tienen un sentido innato de insuficiencia en relación con sus  hijos. En la crianza consciente, dice la Dra. Goldstein, “gran parte del trabajo se trata de aprender a hacer las paces con nuestras imperfecciones”. Porque vamos a hacer cosas que llevarán a nuestros hijos a terapia, vamos a hacer cosas que lastimen a nuestros hijos. Podemos castigarnos por eso. Pero si, en cambio, pudiéramos hacer las paces con nuestras imperfecciones y comenzar a regular nuestro estado emocional, podemos estar más tranquilos y más presentes para nuestros hijos, y cultivar algo de autocompasión”.

Acabar con el perfeccionismo

Acabar con el perfeccionismo también puede ser un buen ejemplo para los niños, observa el Dr. Goldstein, cuyo libro de atención plena The Now Effect: How This Moment Can Change the Rest of Your Life incluye un capítulo sobre la crianza de los hijos. “Los padres sirven como modelos a seguir para los niños”, dice. “Los niños son esponjas. Así que al final del día es un buen modelo aceptar sus propias imperfecciones, ya que los niños también van a ser imperfectos en su vida”.

La ciencia demuestra que respirar profundamente y mantener la calma cuando los niños nos están llevando al límite provoca cambios positivos en el cerebro. Digamos que es el final de un largo y lluvioso domingo y que usted está atrapado en casa con tres niños pequeños. Un niño está molestando al otro, el cual a su vez está llorando, mientras que el tercero derrama jugo por todo el suelo. “Si usted puede decirse a sí mismo en ese momento, ‘esto es un caos’ —dice el Dr. Goldstein— no con ansiedad ni miedo, sino simplemente decirlo, la investigación nos muestra que bajamos la intensidad en la amígdala, que es el circuito del miedo del cerebro, y traemos más actividad a la corteza prefrontal, para que podamos ser más conscientes de lo que está sucediendo en este momento.

Crear un entorno seguro

Su respuesta tranquila ayuda también a los niños a calmarse,  señala el Dr. Goldstein. “Ellos dicen: ‘Ok, puedo confiar en que mi padre tiene el control, este es un entorno seguro’. Así se sienten más seguros y prosperan. Por lo tanto, ese es otro beneficio de que los padres practiquen [la conciencia plena] por su cuenta”.

Parece que no hay una forma correcta de ser padre de forma consciente. Afortunadamente, hay muchas maneras correctas. A veces, el más mínimo ajuste en el horario de un niño puede cambiar el ritmo de vida de toda la familia. Y a veces, dice el Dr. Bertin: “Es tan simple como practicar prestar toda la atención a nuestros hijos, con franqueza y compasión, y tal vez eso sea más que suficiente en cualquier momento”.

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