Los hermanos se suelen pelear porque tienen que vivir bajo el mismo techo, pasan gran parte de su tiempo libre juntos y compiten por los recursos limitados y la atención de los padres.
Cuando los hermanos no paran de pelear
Cómo mantener la paz y ayudar a los niños a resolver los conflictos.
Experto clínico: Stephanie A. Lee, PsyD
in EnglishPuntos clave
-
Los conflictos entre hermanos son normales, pero se pueden reducir al identificar patrones y abordar las causas fundamentales, como la búsqueda de atención.
-
Establecer reglas claras con anticipación, enseñar respuestas adecuadas ante los conflictos y elogiar el comportamiento cooperativo contribuye a reducir las peleas.
-
Ayudar a los niños a comprender que la justicia no significa igualdad y garantizar que cada niño reciba atención individual puede prevenir muchos conflictos.
Cualquier persona que tenga más de un hijo sabe que los hermanos, incluso quienes parecen mejores amigos, se pueden pelear. Y esto es comprensible: tienen que vivir bajo el mismo techo y compartir gran parte de su tiempo libre. Inevitablemente, compiten por una atención y recursos limitados. ¿Quién no se irritaría en esa situación, al menos de vez en cuando?
Pero, ¿qué deberían hacer los padres cuando las cosas empeoran y parece que los niños están peleando todo el tiempo? Esta situación puede hacer que el hogar se sienta como un campo de batalla, y que los padres tengan que asumir más un papel de negociadores de paz que de padres. Stephanie Lee, PsyD, psicóloga clínica, dice que afortunadamente hay un lado positivo. Si bien las disputas entre hermanos pueden ser estresantes, “tener hermanos brinda a los niños buenas oportunidades de practicar las habilidades sociales que necesitan en el mundo real. Si los padres ven esto como una oportunidad de enseñanza, se puede convertir en algo realmente positivo”, dice la Dra. Lee. Aprender a manejar de manera saludable los conflictos entre hermanos les puede enseñar a los niños cosas como tomar turnos, compartir, autonomía corporal, cuándo recurrir a una persona adulta, así como usar palabras en lugar de la fuerza física para resolver un problema.
Estas son algunas cosas que los padres pueden hacer para ayudar a mantener la paz en el hogar.
Llegar a la raíz del conflicto
Muy a menudo, los padres terminan siendo árbitros, finalizando peleas y señalando faltas a medida que se presentan, una y otra vez. Sin embargo, para romper realmente el ciclo es crucial dar un paso atrás e intentar conocer la raíz del conflicto para poder abordarlo. Por ejemplo, si parece que tus hijos siempre están peleando por los juguetes, intenta buscar un patrón. ¿Cuándo sucede?
La Dra. Lee señala que con frecuencia los hermanos comienzan a pelear por un juguete sin razón alguna, después de un breve período de paz. “La razón por la que los niños podrían estar luchando es por atraer la atención de sus padres después de haber jugado bien durante un largo período de tiempo”, dice la Dra. Lee. “A los niños no les interesa tanto el juguete, lo que sucede es que descubrieron estos patrones de comportamiento de que cuando grito, cuando pateo, alguien se involucra de inmediato”.
Elogiar lo positivo
Sentar algunas bases positivas puede ayudar a reducir estos comportamientos negativos. Esto se puede hacer al cambiar el enfoque y reconocer el comportamiento cooperativo a medida que sucede. “Deténte y elogia a tus hijos en el momento por jugar de manera colaborativa”, sugiere la Dra. Lee. “Involúcrate de manera proactiva para decir: “Qué bien que están compartiendo ese juguete” o “qué bien que se turnan para jugar” o “me encanta cómo están jugando”. Dejarlos saborear esa atención positiva puede ayudar a reducir su necesidad de atención negativa en el futuro.
“Por cada vez que los ves peleando, quieres ver que juegan unas tres o cinco veces más de forma colaborativa”, señala la Dra. Lee. “Queremos incentivar eso para cambiar realmente su comportamiento”.
Haz un plan
Por supuesto, aún con todo el refuerzo positivo en el mundo, los hermanos van a pelear. Otra cosa que los padres pueden hacer con anticipación es entrenar a los niños, en particular al hermano o hermana mayor, sobre cómo responder de una manera productiva en lugar de intensificar un conflicto. Por ejemplo, le podrías decir a tu hija que si su hermano la golpea o le arrebata un juguete, debe ir contigo y avisarte calmadamente, en lugar de tomar represalias. O si una hermano menor siempre está derribando las estructuras, por ejemplo, puedes entrenar al hermano mayor para que vaya a una habitación separada a construirlas o para que las construya específicamente para que su hermana menor las destruya.
Además, los padres pueden dejar en claro que existe una diferencia entre correr hacia papá o mamá cada vez que hay un desacuerdo mínimo y buscar ayuda para resolver un problema. Y, por supuesto, deberían alertar a la persona adulta que está en casa en caso de que un hermano o hermana se está comportando de forma violenta.
Si hay una fuente constante de conflicto, podría ser de ayuda hacer un plan para aliviar la tensión. La Dra. Lee trabaja con grupo de hermanos mayores que siempre peleaban por ir en el asiento delantero en el automóvil. Entonces hicieron un plan y ambos estuvieron de acuerdo: un hermano se sentaría en el asiento delantero en los días pares y el otro hermano durante los días impares, y eso fue todo. Sabían qué esperar y tenían una solución predecible que acabó con el conflicto.
Programar una alarma para tomar turnos con ese objeto codiciado es otra táctica excelente y fácil de hacer. Y es importante tener claro qué artículos se deben compartir y cuáles se pueden reservar. ¿Está prohibido un juguete nuevo? ¿Ciertos artículos especiales? Los padres pueden dar a los niños tres calcomanías o pegatinas, por ejemplo, para que etiqueten tres cosas especiales que están fuera del acuerdo y que se podrán cambiar a medida que cambian sus estados de ánimo y gustos.
Lo importante es que los acuerdos sean claros y constantes, y que los resultados sean predecibles, todo mientras tú los elogias cada vez que hacen un buen trabajo en este sentido. “Compórtate con la mayor proactividad posible, eso ayudará a preparar el escenario para el éxito”, aconseja la Dra. Lee.
Elogiar, no delatar
Otra forma de crear una dinámica social más positiva es celebrar los elogios en lugar de los intentos por delatar. Celebrar los elogios, como describe la Dra. Lee, es destacar un comportamiento positivo de alguien. Así que alienta a tus hijos a que vengan y te digan cuándo su hermana comparte un juguete o demuestra amabilidad, luego haz énfasis en celebrar las acciones positivas de cada niño. Dependiendo de la cultura de tu familia, es posible que quieras comenzar una alcancía que les dé una noche de pizza cuando se llene o usar algún otro medio para documentar todas las buenas acciones.
Si quitas algo, devuélvelo
Incluso con todas estas medidas, habrá ocasiones en que los niños jueguen al tira y afloja con un juguete y parezca que la única forma de intervenir es eliminar la fuente del conflicto. La Dra. Lee dice que está bien hacer eso, pero que te tienes que asegurar de devolverles el juguete en unos minutos y darles la oportunidad de practicar su uso de manera adecuada. De lo contrario, no están aprendiendo realmente a trabajar en colaboración. Esto puede significar que acepten tomar turnos con la ayuda de un reloj alarma y luego darles elogios cuando hagan un buen trabajo.
Olvídate de lo justo
“¡Eso no es justo!” es un grito común en niños de todas las edades, y es fácil que los padres sientan la presión de buscar que todo esté siempre en equilibrio entre hermanos. Pero como señala la Dra. Lee, la vida no es justa y no es realista buscar que cada cosa en el hogar sea igual en todo momento. Puede que el niño mayor tenga permitido irse a dormir más tarde, y aunque el niño menor sienta que esto es una gran injusticia, “depende de la cultura de tu familia y de lo que a ti te resulte cómodo”, dice.
Si hay descontento por algo como esto, los padres pueden explicar la lógica detrás de la excepción “injusta”, pero “no necesitamos dar explicaciones por todo”, dice la Dra. Lee. “Si esa es la regla, esa es la regla”.
Los padres pueden modelar cómo lidiar con la injusticia al compartir historias con sus hijos sobre cosas que les parecieron injustas y cómo las enfrentaron. Por ejemplo, alguien en el trabajo obtiene más días de vacaciones porque ha estado en la organización más tiempo. Eso puede parecer injusto, pero se puede entender por qué funciona de esa manera.
Ahora bien, en general, dice la Dra. Lee “me he dado cuenta con los niños que en realidad terminan diciendo ‘eso no es justo’, no tanto porque les preocupe demasiado la equidad, sino porque eso es lo que hace que sus padres les presten atención”.
Necesidades especiales
¿Y qué pasa cuando se tienen desafíos emocionales o de desarrollo que pueden demandar atención o adaptaciones adicionales? La Dra. Lee dice que abordes esta situación de manera similar: con previsión, planificación y muchos elogios positivos.
Hablar abiertamente sobre los problemas que enfrenta un hermano o hermana es importante para todos, así como escuchar con atención sus preocupaciones y sentimientos. Los comportamientos difíciles o perturbadores son menos perturbadores y es menos probable que los hermanos reaccionen mal ante ellos cuando comprenden que no es intencional.
Brindar mucho apoyo y motivación de forma generosa también puede ayudar a evitar que los niños se porten mal para llamar la atención. Si una niña necesita una tabla de comportamiento, por ejemplo, ofrécele una a tu otro hijo. Reservar un tiempo especial de uno a uno con cada hijo, cuando sea posible (aunque solo sea una cita al mes para desayunar o un juego de cinco minutos de tic-tac-toe) también puede marcar la diferencia y hacer que todos se sientan importantes.
Preguntas frecuentes
Para lograr que los hermanos dejen de pelear todo el tiempo, lo primero que pueden hacer los padres es tratar de llegar a la raíz del conflicto. Por ejemplo, si los niños se pelean por un juguete, pueden establecer un horario para compartirlo. Los padres también pueden elogiar a sus hijos cuando trabajan juntos y enseñarles cómo resolver los desacuerdos de una manera más productiva.
Conoce más sobre nuestro Centro de recursos para las familias y nuestra misión editorial.
¿Le resultó útil este artículo?
Lectura relacionada
-
Cómo ayudar a los hermanos a llevarse bien
Manejar los conflictos y fomentar vínculos fuertes.
-
Hermanos en situaciones de estrés
Cuando un niño está en crisis, los otros niños también necesitan supervisión y apoyo.
-
5 formas de apoyar a los hermanos en familias con necesidades especiales
Cómo asegurarse de que los otros hijos también obtengan lo que necesitan.
-
Guía completa sobre consumo de sustancias + salud mental
Cuando los niños tienen un trastorno por consumo de sustancias y un trastorno de salud…
-
Guía completa sobre los problemas de comportamiento
Los problemas de comportamiento de los niños pueden tener un impacto negativo en todos los…
-
Guía completa sobre el autismo
El trastorno del espectro autista se denomina espectro porque los niños autistas pueden presentar una…
-
Guía completa sobre cómo obtener servicios de calidad
Cuando un niño está teniendo problemas, o te preocupa su comportamiento, puede ser difícil determinar…
-
77 libros infantiles sobre salud mental
Los mejores libros para ayudar a los niños a entender los desafíos emocionales y de…
-
Cómo ayudar a los niños a lidiar con un evento traumático
Consejos para apoyar a niños que experimentan trauma.
-
Criar a más de un hijo con problemas de salud mental
Cómo mantener el equilibrio entre atención y apoyo con cada hijo.
-
Consejos de hermanos de niños con necesidades especiales
Cómo minimizar el estrés y asegurarse de que todas las necesidades de los niños sean…