El término “rechazo escolar” solía ser más o menos sinónimo de absentismo escolar, invocando una imagen de niños pasando el rato en la esquina de la calle o escondidos en sus habitaciones jugando videojuegos.

Aunque es cierto que algunos juegos podrían estar involucrados, es importante entender que el rechazo escolar no es lo mismo que “escaparse“ de la escuela (irse de pinta, volarse de la escuela). No está impulsado por el atractivo de divertirse fuera de la escuela, sino por una aversión a la escuela misma.

Patrones problemáticos

Todos se resisten a ir a la escuela de vez en cuando, pero el comportamiento de rechazo a la escuela es un patrón extremo de evitar la escuela que causa problemas reales a un niño. La negativa escolar se distingue de la evitación normal por una serie de factores:

  • Cuánto tiempo un niño ha estado evitando la escuela
  • Cuánta angustia asocia con asistir a la escuela
  • Con qué fuerza se resiste
  • Cuánto está interfiriendo su resistencia con su vida (y la de su familia)

Incluir todos estos aspectos es importante, porque un niño aún puede tener rechazo escolar incluso si asiste a la escuela la mayoría de los días. He trabajado con niños que solo han faltado uno o dos días a la escuela, pero han llegado tarde 30 veces porque su ansiedad es tan extrema que les impide llegar a la escuela a tiempo. Los niños con rechazo escolar también pueden tener la costumbre de irse temprano, pasar mucho tiempo visitando a la enfermera o enviar mensajes de texto a los padres durante todo el día.

Días de enfermedad sospechosos

Con frecuencia, los niños con rechazo escolar comienzan a reportar síntomas inexplicables como dolores de cabeza o dolores de estómago. La ansiedad se manifiesta de manera física, por lo que sus síntomas podrían ser indicativos de eso. Como padre o madre, lo primero que quiere hacer en esta situación es que un pediatra le haga un chequeo a su hijo; ya que no quiere pasar desapercibido un problema médico. Pero puede ser que ir a la escuela sea su problema.

A veces, la resistencia a asistir a la escuela es solo un pequeño error en el radar y puede remediarse fácilmente. Quizás su hija tuvo gripe y estuvo fuera por una buena cantidad de tiempo, y ahora está teniendo dificultades para hacer la transición de regreso a la escuela. De repente muestra apego y ansiedad por toda la tarea que se perdió.

En este escenario, es importante no prolongar el tiempo en casa. En vez de eso, desea tener una conversación con el maestro y con su hija. Debe poder decirle: “Hemos hablado con tu maestra y ella sabe que estabas enferma. Sé que estás preocupada, pero ella entiende. Es hora de volver a la escuela”. Luego ella regresa a la escuela y por lo general las cosas van relativamente bien.

Similarmente, algunos niños en la escuela experimentan momentos de ansiedad después de las vacaciones. El punto clave es que los niños vuelvan a la escuela lo antes posible.

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Preocupaciones más serias

Cuando el rechazo escolar comienza a convertirse en un problema mayor, ya que dura varios días, semanas o incluso meses, debe comunicarse y pedir ayuda. Esto incluye a los niños que van a la escuela pero que solo asisten días parciales porque pasan mucho tiempo en la oficina de la enfermera y los envían a casa temprano desde la escuela.

Entender el problema

Para casos más serios de rechazo escolar, el primer paso en el tratamiento es obtener una evaluación diagnóstica integral. Si bien el rechazo escolar no es un trastorno diagnosticable, a menudo va de la mano de trastornos como ansiedad por separación, ansiedad social, depresión o trastornos de pánico. Una evaluación completa ayuda a los profesionales de tratamiento a comprender cuál es la negativa subyacente a la escuela, lo que les permite adaptar la terapia a la situación particular de su hijo.

Escuche

También es posible que algo específico esté sucediendo en la escuela, como el acoso escolar (bullying) o una clase difícil. Esto no significa que deba saltar de inmediato y preguntarle a su hijo, “¿Quién te está intimidando?”. Pero es importante saber qué está pasando en la vida de su hijo. Debe esperar escuchar cómo es su maestra y cómo van las tareas. También debe tener una idea de los niños con los que su hijo sale. Estas son todas las cosas que deberían surgir en la conversación diaria. Y si su hijo menciona que algo sucedió ese día, afine sus oídos, deje lo que estaba haciendo y escuche sin juzgar, porque podría ser importante.

Pida ayuda

Los proveedores de tratamiento que trabajan con niños que tienen rechazo escolar, a menudo usan la terapia cognitiva conductual, la cual ayuda a los niños a aprender a manejar sus pensamientos de ansiedad y a enfrentar sus miedos. Si bien los niños que se sienten ansiosos pueden estar en desacuerdo, la mejor manera de superar la ansiedad es, en realidad, sentirse más cómodos sintiéndose ansiosos.

Los niños necesitan la oportunidad de ver que pueden ir a la escuela y que sus peores temores no sucederán. La terapia de exposición, que reintroduce gradualmente a los niños en el entorno escolar, es muy efectiva para esto. Al comienzo del tratamiento, esto podría significar conducir por la escuela o caminar por sus pasillos vacíos en el fin de semana. A partir de ahí, los niños pueden trabajar hasta asistir a una o dos clases y, finalmente, asistir a un día completo hacia el final del tratamiento.

Es mejor ser proactivo y captar el rechazo escolar lo antes posible. Lamentablemente, cuanto más tiempo falte un niño a la escuela, más difícil será volver a la rutina, porque estar ausente refuerza mucho el rechazo. He trabajado con familias que describen prepararse para la escuela como si fuera una batalla completa con grandes berrinches.

A veces la mañana se vuelve tan desafiante y agotadora que mamá y papá simplemente se rinden y dicen: “Bien, quédate en casa; iré a recoger tu tarea”. Es una situación muy comprensible, pero repito, dejar que continúe hace que los niños estén un día más lejos de volver a la escuela. Es importante que los padres sepan que cuanto antes regrese el niño a la escuela, será mejor, y buscar ayuda es un primer paso importante.