El trastorno del espectro autista o TEA (ASD, por sus siglas en inglés) es un trastorno del desarrollo que se caracteriza por dos tipos de comportamientos inusuales: déficits en la comunicación y las habilidades sociales, y comportamientos restringidos o repetitivos.

El pensamiento acerca del autismo ha cambiado en los últimos años en la comunidad psiquiátrica. En el pasado, los niños que tenían comportamientos relacionados con el autismo eran diagnosticados con uno de los distintos trastornos del desarrollo: autismo, trastorno de Asperger, trastorno desintegrativo infantil (CDD, por sus siglas en inglés) y trastorno generalizado del desarrollo no especificado o TGD-no especificado (PDD-NOS, por sus siglas en inglés). Actualmente, estos diagnósticos separados se combinan en un trastorno: el TEA, que incluye todos esos diagnósticos anteriores.

Síntomas:

 Los expertos clasifican los síntomas del trastorno del espectro autista en los siguientes grupos:

Comunicación e interacción social

  • Aversión a muestras de afecto y una preferencia a jugar en solitario.
  • Menores de 3 años: No responder por su nombre, desinterés en dar, compartir o señalar objetos que les interesan.
  • Niños mayores: Comprensión limitada de las emociones de los demás o del sentido de las relaciones sociales.
  • Empezar a hablar más tarde de lo habitual (con 18 meses aún no dicen ninguna palabra, o no pueden hacer frases de dos palabras antes de los 2 años).
  • Hablar con un tono robótico o excesivamente monótono, y tonos o patrones de habla extraños.
  • Poseer un “conocimiento no funcional” (información que pueden recitar pero no aplicar).
  • Escaso contacto visual o un uso limitado de gestos para comunicar una necesidad o describir algo.
  • Monopolizar las conversaciones y mostrar poca capacidad de reciprocidad o comprensión.

Comportamientos restrictivos o repetitivos:

  • Repetir acciones y rituales.
  • Obsesionarse por detalles minúsculos.
  • Preocuparse por cambios en la rutina diaria.
  • Poner los juguetes en orden, en lugar de jugar con ellos.
  • Centrar todo su interés en un tema u objeto específico.

Los niños con autismo también suelen tener problemas de procesamiento sensorial, es decir, una sensibilidad inusual a sonidos, luces, texturas u olores. Pueden sentirse abrumados por un exceso de información sensorial, o al contrario, molestos o incómodos por la falta de información sensorial, la cual pueden tratar de obtener al chocar con cosas, o al tocarlas y olerlas de manera excesiva.

Las señales de autismo a menudo  aparecen antes de los 2 años, aunque algunos niños se desarrollan de manera típica y luego experimentan un “retroceso” hacia los 1 o los 2 años, perdiendo las habilidades que habían desarrollado previamente. Si su hijo muestra un deterioro en la comunicación e interacción social, pero no muestra comportamientos restrictivos y repetitivos, es más probable que se le diagnostique con un nuevo trastorno llamado trastorno de la comunicación social (pragmático).

Tratamiento para el autismo

El autismo no tiene cura actualmente, pero los programas pedagógicos estructurados y las terapias personalizadas han demostrado ayudar a los niños a desarrollar las habilidades que les faltan y a minimizar los comportamientos problemáticos.

El análisis del comportamiento aplicado es un tratamiento psicoterapéutico que enseña y fomenta activamente los comportamientos sociales y de comunicación que otros niños aprenden de manera intuitiva. Un enfoque denominado intervención basada en el desarrollo, utiliza temas, palabras y estímulos para modelar una evolución típica del desarrollo en niños que no lo hacen de forma independiente. Como cada niño es diferente, otras terapias apropiadas pueden incluir la terapia ocupacional, la terapia física y la terapia del habla y lenguaje.

No existe medicación para tratar el autismo en sí mismo, pero sí hay medicamentos para tratar los comportamientos asociados que causan problemas a los niños con autismo y sus familias, tales como alteraciones del sueño y rabietas violentas.