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Terminología para el autismo

“Autista”, “con autismo” y ”Asperger”

Caroline Miller

Las personas utilizan diferentes términos cuando hablan del autismo. Algunos prefieren decir “un niño con autismo” y otros “un niño autista”.

Cada término refleja una manera diferente de pensar sobre el autismo, y algunas personas tienen opiniones fuertes sobre ellos.

La persona está primero

Aquellos que usan “niño con autismo” lo prefieren porque creen que enfatiza la identidad del niño independientemente de su diagnóstico. Ellos están afirmando que el niño no se define por el autismo.
A esto se le llama comúnmente lenguaje “person-first” (la persona primero) y a menudo se recomienda como una forma respetuosa de hablar de las personas con discapacidades y con otros problemas de salud.

La identidad primero

Otras personas, entre ellas muchos activistas del autismo, prefieren utilizar el término “autista” porque consideran que el autismo no debe considerarse una discapacidad o un trastorno. En su lugar, debería verse como una diferencia, una forma de lo que se conoce como “neurodiversidad”. Piensan que el autismo debe ser respetado como parte de la propia identidad.

Esto se conoce como lenguaje de “identity-first” (identidad primero). Los autodefensores del autismo afirman que ser autista forma parte de su identidad, al igual que otras etiquetas como católico, Negro, mujer, etc.

Ellos argumentan que decir “con autismo” implica que el autismo es algo negativo que le ha sucedido a una persona, en lugar de una parte integral de su identidad.

En el Child Mind Institute utilizamos tanto “autista” como “con autismo” en un esfuerzo por reconocer la diversidad de opiniones de las personas.

Asperger

Algunas personas también dicen que su hijo tiene “trastorno de Asperger”, o simplemente “Asperger”.

Este término se utiliza para describir a los niños autistas que presentan algunos síntomas de autismo, pero que no tienen problemas de lenguaje o intelectuales. A veces también se describe a estos niños como “autismo de alto funcionamiento”. Sus síntomas son leves y, por lo general, no les impiden funcionar con eficacia y destacar en muchos campos.

Hasta 2013, el trastorno de Asperger era un diagnóstico independiente del autismo en el DSM-IV, la guía oficial de los trastornos mentales. Pero en 2013, cuando se actualizó el DSM (al DSM-5), el trastorno de Asperger se integró en el diagnóstico de trastorno del espectro autista.

A pesar de eso, hoy en día mucha gente continúa utilizándolo.